Papanegro, siete canciones libres
Izquierdazo a la industria: nocaut
Directo al parietal derecho de las discográficas, su inoperancia y su ignorancia: un formidable KO con música bailable de fondo. El grupo del carismático cantante Guayi impone en su tercer disco –que no es disco sino un menú de canciones– eficaces formas de distribución local de su música en la misma lógica que utilizó Radiohead a nivel global. "Pero nosotros lo hicimos dos meses antes", dicen. Papanegro lanzó 7 en una fecha de números coincidentes y con igual cantidad de aristas visuales asociados a cada tema: uno cada día de la semana a través de la red. Y gratis. Funk chileno remozado, refinado y vibrante. Papanegro suena bien funk, aunque ellos no quieran ser el hermano menor en la Familia Chilenita.

Por Iñigo Díaz | fotos: archivo de Papanegro


Hay un hecho que le pesa a Papanegro, uno de los grupos más populares en el tránsito entre el fin de siglo y el nuevo milenio y uno de los triunfadores en los primeros festivales de Bandas Jóvenes en Balmaceda 1215. Es no haber sido parte del último respiro del mercado discográfico.
 
Los Tetas, Chancho en Piedra o Tiro de Gracia alcanzaron a vender cantidades considerables de copias de sus discos para cuando apareció Papanegro en la misma escena en el año 2000. "Tuvimos mala suerte. Nos dimos a conocer en un pésimo momento. Se vino la crisis asiática y la baja de la industria. Ya no se vendían discos", recuerda Gabriel Noé, el guitarrista del quinteto, el único que no aparece en la fotografía.
 
Ahí están sus compañeros, Mario García (bajo), Patricio Rodríguez (batería), Carlos Carlinhos Valenzuela (teclados) y Claudio Mas, el energético frontman de pseudónimo Guayi (voz), en el orden de izquierda a derecha en la imagen. Noé regresa a la reflexión y saca cuentas favorables: "Igual eso fue lo que nos ayudó a sobrevivir. Ahora somos una banda con tres discos y diez videoclips de factura y rotación en programaciones, pero sin grandes ventas de discos. Nos basta con tocar para nuestro público". Esa tropa de fanáticos que va donde Papanegro ponga sus grooves electrizantes tiene nombre. Como los "hermanos marranos" siguen a Chancho en Piedra, ellos se autodenominan "papanatas".




El grupo, que apunta en su bitácora grabaciones con la estrella de la Nueva Ola Luz Eliana y el ex Prisionero Jorge González, mantiene su formación histórica como plataforma. "Pero hoy en día somos una banda sin bronces. Con una base más rockera sumada a teclados. En vivo tocamos con bronces más scratches. Cada vez se ha ido reduciendo paulatinamente los bronces. La gente que escucha los temas de los primeros discos no podría tolerar vernos en vivo sin trompeta o trombón", analiza Gabriel Noé. 

–El que quiere tocar funk casi no puede eximirse de la sección de metales.
Noé: Es que nosotros no nos casamos con el funk. No estamos ni ahí con el estilo. Cuando aparecimos el medio nos encasilló directamente en el funk porque en ese tiempo estaba la Familia Chilenita (del Funk, colectividad encabezada por Los Tetas y Chancho en Piedra a mediados de los '90). Pero nosotros, pese a que el Guayi es súper amigo de los Chancho, no estábamos de acuerdo con esa tontera. 

–Ése es un vínculo de estilo con una banda funk reconocida.
Noé: En el video de los Chancho en que están en la playa donde sale Fernando Alarcón, uno de los turistas japoneses es el Guayi. Lalo (Ibeas, el cantante de Chancho en Piedra) de repente viene y toca con nosotros. Entiendo que a ellos también les gusta Papanegro.
Carlinhos: La música que escuchamos es muy amplia y quedamos cortos con decir que Papanegro es una banda funk. No vivimos en el país funk, ni despertamos funk, o nos encomendamos a los dioses del funk en el planeta funk. En nuestro caso cuando hacemos un tema o un disco no pensamos en que suene así, sino en que suene entretenido. Si al final se llega a decir que somos un grupo pop-rock, eso será bacán.
Noé: Es claro que hacemos música funk, pero tiene que ver con las influencias y no con andar profesándolo. No lo haríamos como lo hace C-Funk, que dice mínimo cuatro veces "funk" en cada canción (risas).
Carlinhos: Conocemos a harta gente en la música. También hay amistad con Matahari y hace tiempo con Mamma Soul. Con Raiza tocamos harto juntos. Individualmente tengo la suerte de conocer a hartos músicos de bandas muy variadas como Libra, Congreso, Funk Attack, Sinergia, Zaturno. Las conexiones son mucho más amplias que el puro concepto funk.
 
–¿El nombre no proviene de una estética así?
Noé: No sé… si tú le dices "Papanegro" a alguien que no tiene toda esta información, posiblemente va a pensar que se trata de una banda metálica o satánica.
 
–¿Papanegro tiene que ver de ese famoso mito del fin del mundo?
Noé: El día en que se iba a acabar el mundo, con esa profecía de Nostradamus que anunciaba a un papa negro, nosotros teníamos que tocar en el subterráneo de la Laberinto. Igual nosotros ya veníamos con el nombre pero esa tocata le dio todo el sentido.




Fue en la tercera versión del Festival de Bandas Jóvenes de Balmaceda 1215 cuando el grupo consiguió salir del garage definitivamente. Entre 1997 y 1998 tocaban a la manera informal. "Cuando arrendamos nuestra primera sala de ensayo, comenzó la historia", dice el guitarrista. En 2000 lograron la más alta evaluación del concurso con la canción "Wokman". Santo Barrio había triunfado en 1997 y Rojo Vivo en 1998. El primero logró impacto popular y el segundo casi desapareció por completo. Pero Papanegro avanzó muy rápido en la escalada.
 
–¿Cuál ha sido su evolución desde entonces?
Carlinhos: Antes éramos inocentes. Tratábamos de llenar los espacios con muchos instrumentos y calar el sonido de la música que nos gustaba. Rayábamos con el acid jazz y queríamos sentirnos parte de un estilo. Pasamos de tratar de buscar un sonido fiel a un estilo a tratar de sonar diferentes, de querer sonar como Quincy Jones o Brand New Heavies a sonar como algo que no se hubiera escuchado antes. Creo que el resultado hasta ahora ha sido una mezcla de las dos cosas. No inventamos la rueda, pero tampoco seguimos al pie de la letra los estilos en los que a veces nos etiquetan.
Noé: El primer disco (Superactivo, 2003) tiene la particularidad de que el grupo tenía mucha historia. Un demo y "Wokman", que se la hicieron chupete en Internet. Y por eso Papanegro empezó a tener seguidores. Teníamos fans y no teníamos disco. Llenábamos todas las tocatas y no teníamos disco. Habíamos ganado Balmaceda y no teníamos disco. Era incoherente. Grabamos un disco cuando teníamos cuatro años tocando.
 
–¿Grabar Superactivo fue como grabar una antología?
Noé: Fue como hacer un "grandes éxitos" de entrada (risas). Era súper raro, porque además agarraba temas que habían sido hechos en distintas épocas. No es una foto del momento sino un resumen de harto tiempo. Igual tuvo mucho éxito. La banda tiene una actitud bien panketa, bien rockera, pero cuidando los arreglos, que son más finos, no tan pachanga en ese sentido. Y el Mario (el bajista), es como un Flea (bajista de la banda de funk rock californiana Red Hot Chili Peppers) chileno. Le da gran carácter al sonido con su potencia.
 
–El bajo tira desde adelante en un grupo como Papanegro.
Noé: Absolutamente. A cualquier banda de rock tú le sacas al bajista y puedes seguir funcionando. En Papanegro el bajista es el motor. En los Red Hot también pasa eso. En Chile, en los Chancho, el Felipe (Ilabaca) es súper importante. En Los Tetas fue variando, de Rulo a Toly (Ramírez). El estilo hace que el bajo no vaya acompañando armónicamente sino que tenga un carácter protagónico. Y en mi caso, con la guitarra, yo solamente hago adornos rítmicos y colores, que provienen como del acid jazz. Como el Pera (Cristóbal Pérez, del grupo Alüzinati y sideman de Anita Tijoux). Son cosas que uno va asumiendo y entonces se va produciendo un todo que es el sonido de la banda.




–Además de Mario García, en Papanegro todos miran a Guayi.
Noé: Es el otro pilar de la banda. Escribe las letras. Es como un monje zen. Es espiritual pero hacia afuera. Baila todo el tiempo. Es carismático. El Guayi les cae bien a la gente. Eso se llama ángel.
 
–¿Sientes que eres el imán en el escenario?
Guayi: Igual puede ser. O por lo menos otra razón para moverme tanto es que siento que me están mirando todo el rato. Si dejara de moverme se puede poner fome la cosa. Creo que en ese sentido es la raja tener al Mario al lado mío porque él es bastante estrafalario, virtuoso y talentoso, lo cual me quita ese peso un poco que siento de tener que llamar la atención y entretener. Igual hay algo visual. Físicamente soy fácil de recordar: soy chino, soy alto, soy flaco, soy pelado.
 
–¿Qué música escuchaste para modelar tu estilo?
Guayi: Me acuerdo cuando tocábamos en una banda de covers y mi hermano me dijo que no me movía mucho pero que cuando tocábamos temas de (la banda de acid jazz inglesa) Jamiroquai se notaba la diferencia y la gente reaccionaba. Tomé estas palabras y las apliqué para cuando empezamos a tocar en Papanegro. Dejé de tocar teclado y empecé a moverme más en el escenario para incentivar a la gente y me di cuenta que funcionaba. Yo siempre he sido como el "bailarín" de la familia, así que toda la vida he bailado. En ese sentido yo cacho que las influencias son muchas: Michael Jackson, Jay Kay (cantante de Jamiroquai) y mi pasado break y funky fresh.




–El sonido que tienen se nota más elaborado que el funk ñuñoíno de los '90.
Noé: Si tú escuchas "Un paso más", la canción que grabamos en Compacto (2005) con Luz Eliana (estrella de la Nueva Ola), parece un tema como de Motown. Es heavy lo que se logró en sonido ahí.
 
–¿Y cómo llegaron a trabajar con Luz Eliana?
Noé: Hay un disco que hizo (el sello) Sony con duetos (Generaciones. Dos épocas en dueto, 2003), donde están Germaín de la Fuente con Los Tetas, Buddy Richard con Los Tres, Marco Aurelio con Matahari, Palmenia Pizarro con Mamma Soul. Y nosotros estamos ahí con Luz Eliana en una canción que se llama "Aunque sé". Por supuesto Sony lo comercializó mal, nadie lo escuchó, pero es un gran disco, con unas versiones increíbles. Así linkeamos a Luz Eliana. Nos dijeron "elijan a un artista". Y como los que uno quería ya estaban tomados, escogimos a Luz Eliana.
 
–¿Pero ustedes la conocían?
Noé: No especialmente. Sólo el Mario, porque tenía una tía que era de la Nueva Ola, Marisole (junto con Gloria Benavides una de las primeras cantantes prepúberes de la Nueva Ola). Preguntamos por ella y los viejos nos decían "oye, pero si esa mujer canta increíble". Yo no tenía idea de quién era. Le pregunté a mi vieja y me dijo "sí, pues, si ella canta jazz". Era una cantante pop que tenía un lado jazzero. Y nosotros le sacamos el lado soulero. En verdad la escuchas cantar y te sorprende.




El 7 de julio de 2007, siete del siete del siete, Papanegro dio un nuevo paso. Antes había brincado de un melódico y acid jazzístico Superactivo (2003) a un más agresivo y rockero Compacto (2005). Pero éste fue un gesto estético igual de melódico e igual de agresivo aunque con un agregado. El disco nunca existió físicamente. Se llama 7, el número perfecto, y se distribuyó por Internet. Papanegro estima descargas superiores a las veinte mil, "que es como doble disco de oro en Chile. Huevada que da lo mismo (risas). Poco después vino la radio Rock & Pop y nos apoyó con el lanzamiento. Dijimos 'qué heavy, esto lo hicimos nosotros y antes, cuando estábamos con sellos, no pasaba nada", agrega el guitarrista.
 
–Ahí hicieron el gesto más actualizado contra la industria, que es regalar la música.
Noé: ¡Y puta que estamos felices con el resultado!
 
–Antes que Radiohead.
Noé: Dos meses antes que Radiohead. Obviamente toda la prensa iba a hablar de Radiohead y no de nosotros. Incluso ni siquiera nosotros fuimos los primeros. La Rue Morgue regaló su disco en Internet y ahora Fernando Ubiergo, que es el presidente de la SCD (Sociedad Chilena del Derecho de Autor) también lo hizo. Pero lo nuestro no sólo era Internet. Era un proyecto mucho más grande, incluyendo a artistas visuales en el disco.
 
–¿Cuán hartos quedaron de la industria musical chilena?
Carlinhos
: Desde el comienzo nos hemos autogestionado. Desde que grabamos el "Wokman" y lo presentamos en el festival Balmaceda. También al hacer los videos con la productora Solo por las Niñas (en la que trabajan cuatro de los cinco músicos del grupo). Así que nunca nos hemos ilusionado mucho los sellos, menos ahora. Yo creo que los malos ratos han pasado por no tener una buena distribución y que nos lleguen correos donde nos cuentan que quieren comprar los discos y no están por ningún lado. Guayi: Los sellos son una basura inoperante, siempre nos llegaban comentarios de que no podían encontrar nuestros discos en ningún lado, ahora ya no hay ese problema. Con 7 en la red pudimos llegar a mucha más gente.
Noé: La mayoría de estas compañías toma sus decisiones según lo que opinan sus hijos adolescentes. Seguramente hubo uno de ellos al que le gustaba Papanegro y entonces nos dicen "vamos a editar mil compact y quinientos casets…" ¿Casets? ¿En el siglo XXI? En la pieza de ahí al lado tenemos cuatrocientos casets botados. No cachan nada de nada.




–¿Ese proyecto iba para algún lado después del lanzamiento?
Noé
: Era enchular un proyecto. No por el hecho de llamar la atención sino porque es la raja. Te estoy regalando una canción cada día para que la bajes a tu computador. También la vas a poder ver porque cada una tiene su video o su diseño. El 7 del 7 del 7 (7 de julio de 2007) había muchos cabros esperando que dieran las doce de la noche para poder bajar la primera canción, "Verte aquí".
 
–¿Qué efectos favorables pudieron ver a partir de esa experiencia?
Carlinhos
: En el lanzamiento de 7 todo el mundo cantaba las canciones nuevas, y los temas habían aparecido un mes antes por Internet. Esa fue la señal de que habíamos hecho lo correcto. Con lo de Radiohead y otras bandas que estaban haciendo lo mismo nos dimos cuenta de que nos habíamos adaptado bien a como deberán funcionar las cosas en los próximos años. No ser parte del fenómeno web 2.0 es como añejarse.
 
–El single lo escogió el público. ¿"Nocaut" ganó por masacre?
Noé: No fue por masacre. Estaba peleando muy cerca con "Verte aquí", que era la canción que queríamos que fuera el single, porque es la más rica: "Quiero llegaaaar" (canta la primera línea de la estrofa).
Guayi: La elección del single es algo relativo a cada uno. Yo estaba entre "Verte aquí" y "Nocaut" porque pensé que podrían ser los temas más pegotes. Pero a nivel de gusto personal "Nocaut" no es mi tema favorito y creo que incluso se pelea el puesto 7 dentro de mi ranking. Sería entretenido que "Hay en mí" o "Contendores" fuera un single para puro mostrar algo novedoso a la gente, pero eso es muy difícil ya que en general a la gente le complica lo novedoso. 
 
–¿Existe vínculo entre "Contendores" y "Nocaut"? ¿Hay algún en el concepto de "enfrentamiento"?
Guayi
: "Nocaut" es un enfrentamiento con uno mismo, o puede ser un enfrentamiento con el mundo, pero aceptando tus derrotas. "Contendores" es un enfrentamiento entre dos partes, ciegas de rabia y perpetuando la contienda por puro orgullo, sin intentar resolver nada.
Noé: En realidad el disco está súper equilibrado. "Verte aquí" es una canción bien canción, con coros poperos. Y después está "Contendores", que es una canción con mucha energía y que suena súper rica en vivo. "Danzflor" es media house rock. Unas pinceladas bailables pero medio agresivos.
 
–"Nocaut" igual suena bien fuerte. ¿Es producto de un izquierdazo o un derechazo?
Noé: No tengo dudas: es un izquierdazo.

www.papanegro.cl

 

La otra Familia Chilenita

–¡A mí me gusta La Mano Ajena! –establece Gabriel Noé–. Yo tengo un rollo con ellos más personal, porque ellos tocaron en la fiesta cuando me casé. Me fascinan porque los entiendo. Toda mi niñez (tiene ascendencia judía) crecí escuchando canciones europeas de ese estilo (klezmer, folclor balcánico). La energía en vivo es muy potente. Ella (la cantante de La Mano Ajena, Fernanda Carrasco) es increíble. Es como un Guayi femenino.

–Yo no sé si compartimos muchos elementos de estilo, más allá de pasarlo la raja en el escenario –agrega el propio Guayi–. Pero también creo que La Mano Ajena es un grupo que suena mucho. Es música buena y sofisticada, bien tocada y entretenida. Esos son elementos muy difíciles de encontrar en la música chilena
 
El tecladista Carlinhos Valenzuela mantiene una doble militancia en bandas. Papanegro es su proyecto primigenio pero también cursa las teclas en Zinatel, grupo de fusión entre música de raíz andina y canción pop con elementos electrónicos.

–Mis colaboraciones han sido también en música para televisión, como en el programa "Una belleza nueva", de Cristian Warnken. Pero una de las más importantes es como músico en el escenario, junto a Zinatel, y también haber tocado con Stanley Clarke en el Teatro Oriente –recuerda. De alguna manera el jazz eléctrico circula cerca de Papanegro.

–Yo estudiaba guitarra y aprendí la riqueza de los acordes de la bossa nova –recuerda Gabriel Noé–. Quieres aprender más, y después te das cuenta de que es la raja saber todo eso, pero para no usarlo. Hay muchas bandas que tiran toda la carne a la parrilla y terminan siendo fomes. Yo estudié guitarra con Jorge Díaz, que es un guitarrista de jazz, pero tiene una actitud rockera impresionante. Es la misma actitud que tienen los Cuturrufo en el grupo Cutus-Clan. Son músicos con mucha formación pero tienen un espíritu rockero que puede levantar a todo el público. Por eso a ellos les va bien.