Nuevo rock sureño
Fother Muckers presenta a Fother Muckers
No soy uno se llama el disco debut de Fother Muckers, novel banda de rock y pop de sonido clásico y melódicas canciones, que ellos prefieren calificar como "rock sureño". Son cuatro jóvenes sub 25, impetuosos, decididos y que tienen varias claridades sobre la música que les gusta, cómo suena su disco, a quiénes admiran y lo que quieren lograr. "Es hora de cambiar los puntos de reflexión", dicen, y piensan que su música "intenta pagar una cuenta pendiente con el sonido más prístino".

Luis Felipe Saavedra | Fotos: Archivo Fother Muckers


Viernes pasado en Sala SCD de Bellavista. Después de la actuación de D’Mulut y con muchos ojos sobre ellos, Fother Muckers sale a escena para presentar buena parte de su disco debut y algunos temas nuevos. Suenan ajustados y sus canciones son asimilables rápidamente. Pero lo que más llama la atención no son las tallas que lanza el vocalista Cristóbal Briceño, ni que las canciones son coreadas de punta a rabo por un grupo de seguidores. Ni siquiera el cover de "I fought the law" (de Sonny Curtis and The Crickets). Lo más fuera de lugar son los exagerados movimientos del guitarrista de la banda, Héctor Muñoz, que se contorsiona en el escenario como si Jimi Hendrix se apoderara de él, aunque lo que toca es harto más suavecito. "Para nosotros ya es normal ver al Héctor", explica Briceño. "Pero la primera vez que ensayamos fue una bestia de la guitarra, la hacía remierda. Tocábamos en la sala de ensayo y el Héctor es como si estuviera tocando en el juicio final. Salía de la sala y le humeaba el cuerpo. Era como bíblico".

Fother Muckers fija su debut en 2005, cuando tocaron en una convención-homenaje a The Beatles en el Teatro Novedades. Allí interpretaron tres canciones, en medio de bandas fanáticas de los de Liverpool, caracterizadas y hasta con los mismos instrumentos de los ingleses. "Nos gustan los Beatles como a ti te gustan", aclara el cantante. "Somos chicos y a mi me pareció que era una buena idea y la verdad es una decisión que tomé sin preguntarles. No hay muchas razones para juntarse a tocar y me inscribí no más. Fue súper raro. Se nos acercó gente cuando terminamos y nos decían me gustó esa versión tipo David Bowie de 'Across the universe'". ¡Y nosotros tratamos de hacerla fidedigna! En realidad nos salen mal los covers, menos uno: 'Powderfinger', de Neil Young y Crazy Horse".

Poco tiempo después, con un repertorio propio, registraron junto al músico y cantante Alex Andwanter, de Teleradio Donoso, las canciones que configuran No soy uno, y eligieron seis de ellas para darse a conocer con un EP de adelanto (leer comentario acá). Un año más tarde, y con más experiencia y canciones acumuladas ("tenemos dos discos más en la cabeza", aseguran), están listos para la nueva etapa que se presenta.

"Lo bueno es que todavía las encontramos buenas", confiesa Briceño. "Nunca nos aburrimos de tocarlas", agrega el bajista Simón Sánchez. "No hay nada más desagradable que hacer algo y que después te dé un poco de vergüenza", dice el cantante. "Antes de hacer las canciones de Fother Muckers, hice cientos de canciones malas, como cualquier escritor adolescente. Pasaban dos meses y me daban vergüenza".






Simón Sánchez y Cristóbal Briceño se conocieron en los patios de la Facultad de Periodismo de la Universidad Católica y, después de unos guitarreos, decidieron formar una banda, ya con Héctor Muñoz como primera guitarra. Sus conciertos iniciales fueron justamente ahí, en festivales universitarios, de los cuales no guardan los mejores recuerdos.

–Es un loco con polera de (la banda de death metal) Deicide que le hace el mismo sonido a ocho grupos que suenan todos diferentes –explica Briceño–. Es como "Gran semana de Letras: choripanes a $300 y los Fother Muckers" –complementa Simón.

Héctor: La primera vez que nos juntamos a tocar, los chiquillos (Simón y Cristóbal) ya se conocían de antes y tenían química musical.
Cristóbal: Nosotros pensamos que Héctor tenía leucemia y lo integramos al grupo como último deseo (bromea). Nos gustaba música similar.

–¿?
Cristóbal: El rock de buen gusto, sin grandes artificios y con buenos arreglos. El periodo 67-73 que le llaman. Derek & The Dominoes, los Beatles, con el Simón nos gustaba la Olivia Newton-John, los Cars.
Simón: Igual tenemos gustos de radio Infinita u Horizonte: anglo 80.
Héctor: Yo rayo con Bob Dylan y con Neil Young.




De los tres que hoy conversan, el vocalista, guitarrista y principal compositor, Cristóbal Briceño, es el que más toma la palabra. Tiene cosas que decir y lanza análisis con facilidad. Él pone los temas:

–La gente que está metida en labores artísticas –dice– siempre se ha sentido viviendo una coyuntura, pero siento que este sí es un punto de inflexión, por el tema político del fin de la transición y el fin del disco. La gente dice: es culpa de la piratería, y no es la culpa de nadie, la cosa tiene que cambiar. Soy súper conservador y en nuestra música, a pesar que tratamos de hacer melodías que sean arriesgadas y que sean un estimulo para el auditor, tocamos guitarra, batería y bajo.
Héctor: El que hagamos el formato canción es ser conservador.
Cristóbal: Yo temo por el fin del concepto del álbum. Supongo que a la Javiera Mena le gusta el concepto de álbum, a los Teleradio Donoso, y a mí también. Con Internet vuelven los singles, que es algo que me aterra, pero por otro lado es una sensación rica de estar viviendo el fin de algo y el comienzo de otra cosa. Yo veo a los Fother Muckers como parte activa de este cambio y si lo somos, se trata de hacerlo súper bien y sentar bases que aseguren un buen desarrollo.

–Justo ahora van a sacar un disco de verdad.
Cristóbal
: Primero uno tiene que llorar a sus muertos.
Simón: Es lo que nosotros siempre hemos visto. Tampoco estamos como para no lanzar un disco. La industria no está completamente muerta, hay Feria del Disco, hay gente que compra discos. Hay un montón de cosas, como el arte (de las carátulas), que se pierden si no está el disco.
Cristóbal: Es interesante explorar nuevos formatos, pero dennos un par de años.
Héctor: Unos cinco años.
Cristóbal: Nosotros también queremos tener uno en las manos y decir ¡mierda!




Estos Fother Muckers aseguran estar al día de lo que pasa a su alrededor en el ámbito de la música local,  y por lo tanto saben cómo suenan sus canciones y qué quieren lograr con ellas.

–Dentro de lo clásico que es el disco –explica Cristóbal Briceño–, dentro de la tradición rock, con todo lo feo que puede ser ese concepto, igual intenta pagar una cuenta pendiente con el sonido más prístino, por decirlo así, que en Chile se lo saltaron. Pasamos de la canción popular a Emociones Clandestinas.
Héctor: No hay una línea de continuidad de música chilena.
Cristóbal: En ese sentido uno se siente un poco justiciero. Hay un periodo muy rico que se dio en todo el mundo, no solo en Estados Unidos, de donde todos hemos tomado... la leche negra del imperialismo. El corte se da en los setenta y para qué vamos a hablar de la dictadura si es tan evidente, pero hubo algo súper rico que nos perdimos. Lo que yo siento, y esto quizás es mas de fondo, que en el mundo hispano, a cincuenta años desde que explotó la huevada, todavía seguimos traduciendo las letras de los gringos. En cuanto al rock no hemos aprovechado nuestro idioma. No nos hemos dado cuenta de que el inglés es un idioma totalmente diferente al momento de escribir letras porque es prácticamente monosílabo: las grandes palabras del rock son love, hate, tell-me-what-you-want-me-to-do.
Héctor: Son puras notas ¿cachai?
Cristóbal: Una palabra es una nota. Si yo traduzco la canción de Burt Bacharach "What the world needs now", sería "lo que el (hasta ahí voy bien) mundo necesita ahora", más encima con hiatos y acentos. Sería lindo poder aportar a la parte formal de lo que son las palabras y también creo que es hora de cambiar los puntos de reflexión, sobre qué vamos a escribir. No cambiar los temas, porque los temas al final son siempre los mismos, pero sí ubicarse en otra posición y ser un poco más sutil quizás.

–¿Algún referente?
Cristóbal
: Sí, po, pero no en el rock. Creo que lo estábamos haciendo increíble con el tango y con el bolero. ¡Qué liricistas! El tango lo escribía un poeta y un músico y siempre fue así. Y los boleristas usan acordes súper elaborados y se corresponden con letras súper elaboradas. No son tan al corazón como las del tango, que te hacen remierda, pero están elaboradas con caleta de cariño por la lengua.




No soy uno saldrá editado el próximo mes de octubre bajo etiqueta Escarabajo, la misma de Leo Quinteros, Lucybell o De Saloon. Una oportunidad que pocas veces se presenta a una banda nueva, ya que les asegura una plataforma promocional y distribución en todo Chile.

–¿Ven posibilidades de que Fother Muckers suene en la radio?
Héctor
: La música que hacemos la entiende todo el mundo. Mal que mal son canciones y llegan.
Cristóbal: Una cosa de la que me siento orgulloso es que son canciones que uno puede decir "Yo podría haberla hecho". Pero no. Y lo otro es que son canciones ni tristes ni alegres, porque se compensan. El otro día me di cuenta de por qué me gusta tanto "El galeón español" y "Daniela", los temas de cumbia: por que son muy festivos, pero con puros acordes melancólicos. Me interesa, con el riesgo de quedar como un neo jipi, que se equilibren.

Así, en No soy uno suena rock sesentero, pop rock melódico, algo de country y hasta una canción acústica que parece de misa dominical, "Una sino mil". "Con Cristóbal somos súper amplios en los gustos musicales y encontramos que hay buenas canciones de misa", dispara Simón.

–¿Cuáles?
Simón
: "Ten piedad de mí, oh, Dios" (la canta). Todos hemos ido a misa cuando chicos y más que nada son recuerdos de melodías que a lo mejor son demasiado simples, pero en su simpleza está el encanto para nosotros.
Héctor: Me acordé de una frase que tenía pegada Neil Young. "A Dios le gusta que trabaje, pero me ama cuando canto". Es la forma más pura de expresarte.
Cristóbal: Está buena esa mierda.

–¿Cuál es su lugar dentro de la actual música chilena?
Simón
: Para nosotros la palabra original no aplica. Hemos recibido respuestas muy diferentes, desde que nos parecemos a David Bowie, otros dicen que somos como Los Tres y otros como Franz Ferdinand.
Cristóbal: Hay una obsesión por parte del público, de los compañeros y de los periodistas para qué decir, de poseer a la persona que se exhibe, en el sentido de conocerle el nombre y poder nombrarlo. Y veo una lucha súper estimulante en eso, porque a nosotros nunca nos van a agarrar. Te lo juro. Nos van a poner rock clásico, rock garage, rock campesino. Hoy día, 13 de septiembre, me conformo con el término rock sureño, porque envuelve muchas cosas. Podemos hablar de rock sureño porque se hace en el sur del mundo, sentimos mucha sensibilidad con el mismo sur de Chile, y lo otro es que nos gustan grupos de lo que llaman southern rock de Estados Unidos, como The Band, Wilco, que es uno de mis grupos favoritos, o Creedence Clearwater Revival, que a pesar que trataban de estereotiparlos, se escapaban caleta.
Héctor: La lógica de trabajo que tenia The Band era la raja, porque eso de estar aislados del ruido urbano y depender de tus compañeros es una cuestión que se ha dado con nosotros con el tiempo.
Simón: Yo no lo aíslo completamente. Poner nuestras canciones y escucharlas caminando por Santiago para mi es súper urbano a la vez. De acá somos.




A Fother Muckers y el exitoso cuarteto Teleradio Donoso los unen varias cosas: son de la misma generación, les gustan las canciones, son amigos y se ayudan. El actual baterista de Fother Muckers es el guitarrista de Teleradio Donoso, Martín del Real. Y el líder de la misma banda, Alex Andwanter (en la foto junto a Héctor), aparte de producir No soy uno, grabó la batería y los pianos en el disco. "Estoy súper agradecido de él, porque se entregó de manera desinteresada a las canciones y trabajó caleta", dice Briceño.

Simón: Y no es que seamos apadrinados por él, sino que la cosa se dio así y a mí me reconforta. Fue un intercambio de canciones entre fotolog de ellos y fotolog nuestro, y él nos dijo que le encantaron y nos podía grabar más barato.

–¿Y no encuentran que tienen relación de sonido e intenciones con Teleradio Donoso?
Cristóbal: Yo pienso que no. Siento que Alex hace muy buenas canciones, nuestras reflexiones son más o menos similares al momento de elegir cómo suena un batería, por ejemplo, y quizás los dos grupos escuchamos harta música negra, pero nuestra manera de enfrentarnos es súper diferente, lo que enriquece el panorama.
Simón: Tenemos un acercamiento diferente. Nosotros nunca nos ponemos cierta ropa para tocar, no nos hacemos fotos. Yo encuentro que Alex maquiniza mucho la cuestión, tiene un plan en su cabeza y nosotros vamos un poco improvisando.
Cristóbal: Hay que dejar que las cosas se den de manera natural. Hasta ahora se han dado de manera natural y muy agradables.
Simón: Nuestro acercamiento a la música no es "vamos a hacer un disco con las medias canciones, nos van a poner en la radio, lo vamos a lograr". Disfrutamos mucho tocando entre nosotros, tuvimos la oportunidad de grabar un disco, la cosa va bien hasta ahora y la raja poder tocarlo en vivo regularmente. Todo el resto no sé si ahora vale tanto la pena.
Cristóbal: Yo no puedo negar ciertas ambiciones. Ganar respeto me importa caleta. No por una cuestión de autoestima, sino porque tarde o temprano vamos a tener que respetar algo, porque no respetamos nada los chilenos. Que no se vea como algo paternalista, yo soy un huevón tan confundido como el que escucha, pero sí siento que tenemos una capacidad como músicos de decir las cosas de otra manera y me es muy grato, porque me considero un cantante antes que nada, ser un exhibicionista, pero bien intencionado. Y secretamente siento que tengo muchas cosas que decir y quiero tener el tiempo y el espacio para decirlas y que sean escuchadas.

www.myspace.com/fmuckers


 

 

La misoginia se combate con Violeta Parra

No es sólo la música chilena que escuchan. Son nombres que les abrieron los ojos, los impulsaron a autoproducir su disco y hasta les impidieron ser misóginos.

Cristóbal: Me gusta la interpretación de la Cecilia. Inti-Illimani me gusta un montón, Víctor Jara, la Violeta Parra, ésos son como esenciales. De hecho, Violeta Parra es una de las razones de por qué no soy un cerdo machista: la más bacán de Chile es una mujer. Fue un golpe a mi misoginia.

Simón: Un grupo muy importante, y que ahora no se ve en retrospectiva, es Los Tres. Álvaro Henríquez, en los noventas, como que le abrió los ojos a mucha gente tanto en la música, las letras y la manera de pararse sobre el escenario. Uno podría tratar de alejarse de estas influencias que pueden ser cercanas y que te homologan, pero es importante ser honestos y reconocer.

Héctor: Yo tengo tres nombres: Weichafe, Mecánica Popular y Matorral. De Weichafe me gusta cómo han desarrollado su propio cuento y se desmitifican a sí mismos. Me encanta eso de que se forman su propio camino. Serán quisquillosos, medios fundamentalistas de repente, serán ariscos, pero se lo han ganado con respeto y con insistir. De Matorral me encanta la onda provocan entre ellos, sobre todo la pareja de Cadenasso y Planet (guitarra y bajo) y me encantaba cuando estaba Iván Molina (ex baterista). Esa forma de tocar que tienen tan abierta. Improvisaciones gloriosas que mostraban un relajo único, más jipis que la mierda. Y Mecánica Popular por el Manuel García. Es que tenemos gustos súper distintos entre nosotros.

Cristóbal: Los Prisioneros son súper importantes para nosotros. A mí me gusta Carlos Cabezas, que donde esté metido es Carlos Cabezas. Me interesa los cantantes que sin hablar de ellos mismos todo el rato, te hacen fijarte en ellos. Esto que quizás nos cueste un poco explayarnos sobre la música chilena tiene directa relación con que no tenemos respeto por nada. No nosotros, mi país. Es un país sin ningún respeto y con una fascinación por la desgracia ajena que yo mismo puedo sentir, como que nada nos puede parecer bueno mucho tiempo. Eso quizás fue sociología de bolsillo.

Simón: Otro grupo importante fue The Ganjas. Los vi en Vía X y me metí a Internet a ver qué grupo gringo era y supe que eran de acá y bacán. Encontré la raja lo de la autogestión. A estas alturas si te gusta tu música y quieres publicarla, consíguete grabarlo barato y lo haces. Los fui a ver en mi adolescencia. A mí me abrieron los ojos de que se podía hacer eso acá, en Chile.