Anita Tijoux, negro y fucsia
Lindo momento frente al kaos
Diez años tardó en hacerlo. La ex maestra de ceremonias del grupo de hip-hop cosmopolita Makiza terminó con los fantasmas que le imposibilitaron sacar su disco propio. En Kaos introdujo todos los estímulos musicales que la hicieron reaccionar hasta converger en una sola canción melodramática, de discoteque o de habitación a puertas cerradas. Después de un año de incertidumbre por fin Anita presentará a Anita. Lo hará este viernes en un concierto masivo con su nueva banda de club en la que intervienen el productor hip-hop Foex y el guitarrista funk Pera Prezz. "Lo admito: soy absolutamente caótica. Pero eso no está nada de mal".

Iñigo Díaz | Fotos: archivo de Anita Tijoux


En un departamento del Parque Bustamante, Anita Tijoux sigue reunida con el productor Nicolás Carrasco, a quien el circuito del hip-hop conoce como Foex y respeta por su trabajo en los proyectos de FDA y Pulentos, en los discos de Gen ( Dos, 2007) y Hordatoj (Entre lo habitual y lo desconocido, 2007), y en la producción Casino royale (2005), el disco del segundo aire de Makiza. Ahí volvieron a encontrarse Tijoux y Foex, después de los tiempos del colectivo Savia Nueva.
 
Ese departamento donde Anita Tijoux ajusta preparativos del lanzamiento de su primer disco (viernes 7 de septiembre, Centro de Eventos Cerro Bellavista, a las 22.00 horas, ver detalles en sección Recomendados en vivo) también está a pasos de una de las calles con más carácter del barrio de Seminario, que se bifurca en dos curvas y que crea un espacio abierto a la luz a pasos del parque. Se llama De las Claras y ahí, en 1999, se rodó el videoclip de "La rosa de los vientos", la canción que puso a Makiza en boca de todos y a la chica que rimaba con jardinera en la nueva imaginería pop.

–Es que yo amo las jardineras –dice Tijoux–. Ese video fue absolutamente trascendental para Makiza, porque nos conoció mucha más gente. Yo era muy chica, estaba muerta de susto frente a las cámaras. Tenía 22 años, pero siempre me he visto más pendeja de lo que soy. Ahora tengo 30. En la época de "La rosa de los vientos" yo no cantaba. Pero creo que era nada más que por timidez. La gente primero me conoció solamente rimando. En Vida salvaje y en Aerolíneas Makiza yo rimaba.






–¿En qué momento tuviste que decidirte a aprender a cantar?
–La melodía tiene otras texturas y se trabaja sobre otras posibilidades musicales. Rimar es una destreza que tiene que ver con ritmo. Cantar te da otros matices. Para mí llegó un momento en que quería empezar a cantar. Eso también viene de otro lado. Tuvo mucho que ver Cenzi, que me decía "por qué no cantas" o "canta más".
 
–¿Hubo otras formas de rap más melódico o más abierto en esa época que te pudieron haber definido?
–El rap ha estado siempre súper dividido. Hay visiones muy distintas. Gente que escucha rap muy duro y otra que le gusta el rap muy suave, neo soul, nu jazz, hip-hop. Para mí tuvo mucho que ver haber escuchado en Francia a MC Solaar también. U otros discos que me hicieron cambiar el switch definitivamente. Ni siquiera de hip-hop. Bandas que tocaban drum and bass acústico con violines y contrabajo, muy jazzeado. O (el trompetista francés) Erik Truffaz en el disco donde invitaba a un rapero. La melodía me llamaba siempre la atención. Eso, independiente de que mi artista favorito siempre fue Chico Buarque. Y Chico Buarque es el rey de la melodía.
 
–¿Cantar fue algo para una Anita Tijoux más madura?
–Cantar fue sacarme la timidez de encima. Yo siempre quise cantar, pero no me atrevía. Es cierto que no tengo la mejor voz ni nada, pero eso da lo mismo mientras uno logre emocionar. Yo sería aplastada fácilmente por una cantante de la Escuela Moderna, porque seguro tiene un manejo de la técnica muy superior. Yo no hago tres octavas. Ni siquiera dos octavas. Lo que me gusta el juego de la emoción con la voz que uno tiene.
 
–Igual elegiste un tipo de canción que requiere cierto manejo vocal mayor.
–Es que es me gusta mucho. Y también se ha ido dando solo. Uno naturalmente hace temas simples y a veces deriva en cosas mucho más complicadas que lo que pensó al principio. Cuando volví de Francia, en el receso de Makiza, me decidí a tomar clases de canto. Fue cuando se armó (el grupo nu jazz) Alüzinati, donde todos los músicos eran súper técnicos, unos monstruos de la música y me vi obligada a ponerme a estudiar, cosa que nunca había hecho.
 
–Tu profesora fue la cantante de jazz Ana María Meza, que le ha enseñado técnicas a muchas cantantes (Nicole, Denisse Malebrán, Giza Vatcky). ¿Qué tipo de cosas aprende alguien que nunca ha cantado y siempre ha hecho ritmo?
–Es curioso, pero más que aprender directamente cosas técnicas, eran conversaciones sobre música. A las dos nos encanta Ryuichi Sakamoto, Cassandra Wilson, Me'Shell NdegéOcello. Sobre eso empezamos a trabajar. La Ana María se acomoda a cada niña. Ella cachó cuál era mi escuela y que yo no tenía una voz privilegiada. Así aplicó lo que conoce de canto y técnica en mi estilo. Fue un trabajo muy interesante con respecto a la voz propia y al hecho de relajarse frente a una canción.




–¿El proyecto de Anita solista viene como reacción a la segunda separación de Makiza?
–Desde siempre que quise hacer algo sola. Hace diez años que lo vengo pensando y tratando de producir. Pero creo que sentía mucha presión encima. Tal vez me la estaba poniendo yo misma. Tenía muchas expectativas y después no pasaba nada. Hacía un tema, dos, tres y los dejaba ahí, en suspensión. Siempre trabajando con el Nico (Carrasco, alias Foex).
 
–Foex es como un alma gemela.
–Porque nos entendemos absolutamente en los mismos códigos. En 1998 yo había escuchado unas pistas que él había hecho para FDA. Yo había alucinado, alucinado, alucinado con él. Después lo conocí. Yo ultra fan de él y él todavía con uniforme de colegio. Le dije que trabajáramos juntos y lo empecé a ir a buscar al colegio en Cerro Navia. Armamos el colectivo Savia Nueva (FDA, Gen, Senciyo, Anita Tijoux, Marcelo Barry Ibáñez). El Nico hacía la música. Hace años que trabajamos juntos. Y a los dos siempre nos ha gustado la misma música: Nuspirit Helsinki, Erik Trufazz, Koop, pero mucho más Jazzanova. Cuando trabajamos juntos no es que el Nico me presente algo. Entre los dos ordenamos la música de manera fluida. Y siendo que ninguno de los dos sabe lo que es un do menor. Somos de oreja.
 
–¿Y por qué fue que tu proyecto que iba tan bien encaminado hacia el lado de Carrasco…
–…terminó hacia el lado de Salinas…?
 
–Eso.
–Fue por un tema de vivencias personales. Me pasó una cosa fuerte en la vida. Y fue muy bacán haberme juntado con el (pianista) Camilo Salinas y (el bajista) Fernando Julio. Con ellos tenemos edades similares. Una vez nos sentamos a tomar un café en su casa y les conté cómo estaba. Me preguntaron qué quería hacer y yo les dije que justamente no quería responder a ese momento personal con un disco atmosférico. Quiero hacer un disco simple, al grano, sin efectos de voces, que la tercera toma fuera la vencida.
 
–Bien bien rockera…
–Me daba lo mismo que la voz estuviera desafinada. Yo quería hacer un disco de canciones que fuera un reflejo de lo que a mí me estaba pasando. Ellos lo entendieron al tiro: yo estaba súper mal, porque me había separado del papá de mi hijo y eso derivó en una crisis del concepto de familia. Sentía que tenía que empezar todo de nuevo. Fue una época en que estaba escuchando mucho a Nick Drake y las canciones salieron de ese modo. Camilo Salinas y Fernando Julio cacharon perfectamente lo que yo quería hacer y en ese momento yo sé que el Nico no entendió.
 
–Ese disco se llamaba Anita Tijoux presenta a Anita Tijoux . Iba a salir y no salió.
–Claro: yo en pelotas. Así soy ahora y me presento. De hecho me corté el pelo drásticamente. Tenía mucha pena. Entonces fue directamente "vamos al grano". Hagamos un disco súper guitarreado y ya. Es muy loco porque ahora que hice un segundo disco a mí me encanta ése, el primero.
 
–Camilo Salinas sabe cómo montar baladas dramáticas.
–El "Llévame muy lejos", que está en Kaos, lo hicimos con él. Una vez el Camilo empezó a tocar un acorde en el órgano, pam-pam-pam. Y yo le dije "¡quédate ahí, quédate ahí!" Y ahí empecé. "Me gusta verte así / mirándome así"… Así hicimos "Llévame muy lejos".
 
–¿Qué? ¿Sacaste la letra del bolsillo?
–Sí. La mayoría de mis letras salen solas. Eso no me cuesta casi nada.




–¿Qué crees que va a pasar con el conflicto administrativo que imposibilitó que saliera Anita Tijoux presenta a Anita Tijoux?
–El problema con La Oreja (sello dueño del master del disco inédito) no es sólo con ese disco. También hay algo pendiente con el proyecto de Pulentos (la música de la serie infantil de animación digital emitida por Canal 13 sobre un grupo de amigos de barrio que tocan hip-hop). A pesar de todo igual creyeron en el disco y eso fue bacán. Me da la sensación que se armó una bola de nieve más compleja de lo que realmente es. Mirando con distancia, incluso doy gracias de que alguien como Alfonso Carbone (director de La Oreja) haya creído en el disco. Por más que no lo edite.
 
–¿Si quisieras podrías sacar ese disco?
–El master original es de La Oreja. Yo no puedo sacar ese disco tal cual quedó grabado, pero sí podría sacarlo si lo volvemos a grabar, porque las canciones son de mi autoría, de Camilo Salinas y de Fernando Julio. Obvio.

–¿Habría dos discos iguales en el mercado?
–Claro. Para mí sería bacán que ellos lo sacaran, porque sí refleja un momento de mi vida. Yo sé que hay mucha gente que no lo entendió, pero el disco a mí me encanta.
 
–Se dijo que parecía un disco de Javiera Parra de los '90.
–¡Qué honor! Para mí es un orgullo que digan eso porque la Javiera es bacán.
 
–Las canciones de Anita Tijoux presenta a Anita Tijoux reflejaban el momento de crisis. Ahora a lo mejor estás mejor, pero cuando hiciste Kaos todavía seguía habiendo caos y sin embargo es un disco muy alegre.
–Es que lo tomé al revés. En ese minuto estaba pa'l gato. Lo admito: soy una persona caótica. En un momento me puse frente al espejo y dije "con esta banda puedo tocar mil veces pero no puedo sacar el disco... ¿qué cresta hago?".
 
–Llamar a Foex.
–Ja, ja. Sí. El Nico nunca entendió el disco que hice. Como lo hizo el Camilo, el Nico volvió a preguntarme qué quería hacer. Yo le dije que un disco que hablara de todo lo caótico, pero de la manera opuesta. Éramos dos. ¿Y a quién llamamos? Al Pera (el guitarrista funk del grupo Alüzinati, Cristóbal Pérez), obvio, que cacha toda la música que queremos hacer. El Nico era el beat, el Pera la armonía y yo al medio de los dos. Partimos de cero. Fue como cuando uno está en pelotas y dice "qué me pongo".




–Ese intento musical pasó a ser como un paréntesis.
–Unos amigos me lo dijeron en la dura: "vuelve a las máquinas". A ellos les presenté las primeras maquetas de Kaos y me dijeron "¡esto sí!". Entonces cambié de frecuencia. Seguí hablando del tema de lo caótico que me sentía, pero ahora era riéndome de mí misma. Si nada es tan grave.
 
–De hecho hay canciones discotequeras. No parecen de alguien que esté guardada en casa.
–Incluso visualmente se nota. Yo empecé a crear un imperio del caos en mi cabeza y decía "esto es negro y fucsia, esto es negro y fucsia". Lo veía negro y fucsia, como el ying y el yan, una forma de llevar el caos a la luz. Así convencí a la gente del video, conseguimos el sponsor de Adidas y quedó el concepto visual.
 
–Ese video es "Despabílate", seguro uno de los hits del año, y aparece Julieta Venegas.
–Todo el mundo me pregunta si se trata de una vuelta de mano (por la inclusión de Anita Tijoux en el videoclip de "Eres para mí", de Julieta Venegas). Vuelta de mano me suena como a un negocio. Tengo súper claro que Julieta es pop-star heavy, pero para mí es una amiga. Nos juntamos y siempre nos reíamos mucho juntas viendo videos de rap. Yo le dije "algún día te voy a invitar a bailar a un video". Y eso fue, porque ni siquiera canta.
 
–¿Por qué siempre el autor le dedica una canción al hijo? Nunca falla
–Porque somos mamones. Eso que a uno le dicen de que "cuando tengas un hijo te vas a dar cuenta", es verdad. Ocurre. Yo hice "Las pestañas de Lu" (dedicada a su hijo Luciano) porque él me inspiró.




–¿Cuál es el tipo de canción que predomina en Kaos ?
–No es R&B. Más que nada formato de canción simple: verso, coro, verso, coro, parte B, C, puente. Nunca pensé en estilos vocales.
 
–¿Hay muchos tipos de voces distintas en las canciones o lo sientes más bien lineal?
–Uno va conociendo los matices de la voz que tiene, entonces aparecen cosas diferentes según la canción. Creo que hay bastante diversidad. Por ejemplo, a mí me encantan los temas a capella, casi el cultrún y la voz. O violín y voz.
 
–Pero en Kaos hay harta producción.
–Pusimos mucho, mucho. Ahora que escucho el disco digo "habría sido rico tal cosa". Pero lo bueno de un disco solista es que no va a ser el único. Para el lanzamiento va a haber cultrún y voz.
 
–Hay otro tema fuerte y bailable, "Desliz automático".
–Oooobvio. También vamos a tener a Víctor (Flores, alias Solo di Medina) en el lanzamiento, porque la grabamos con él. Víctor es mi mejor amigo y es el padrino de mi hijo, es como mi hermano. Tenemos una conexión súper fuerte. No sé por qué motivo, pero siempre con él hablamos de sexo.
 
–Es que el tipo es un galán…
–Siempre le digo que tiene un sex appeal fuerte y yo creo que él no se da cuenta. Su disco solista, que está a punto de salir, se llama Las hembras de Marte. Para mí va a ser el mejor disco del año y es un disco totalmente sexual. Le dije "hagamos un tema así, y que sea un desliz automático".
 
–Aparece una bonita combinación de canciones juntas, "Algún día te diré" y "Llueve".
–Puede que haya canciones de discoteque, pero lo que a mí me encanta es esta cosa medio melodramática. Cuando uno escarba en los corazones y quedas con un poco con raspado. Y entonces ahí cantas. Esos temas son así. "Algún día te diré" es pura nostalgia. Y "Llueve" nunca escribí la letra. La canté directamente improvisando en el estudio. Cuando hay melancolía todo me sale natural. Escucho Chopin y me voy a la mierda: lloro.
 
–Pero después cantas una canción como "Gol".
–Sí po. Eso es bien géminis: súper cambiante.
 
–¿Lindo momento frente al caos?
–Estoy bien. Totalmente asumida de que soy una persona caótica y nostálgica. Antes no lo entendía, no sabía por qué me pasaba. Ahora me asumo como una persona extremadamente cambiante. Y no es malo. Me encanta llorar. Sé que es bueno.

www.myspace.com/anitatijoux

 

Terrible de pulenta

Makiza, ritmo y poesía
–Makiza fue como para mí como una pseudo terapia con la música. Fue como dejar de ser todo lo retraída que había sido siempre y poder salir afuera. También creo que ver la carga familiar que tenía entonces de haber perdido a mi papá. En esos primeros tiempos de Vida salvaje y Aerolíneas Makiza había un auge creativo muy fuerte. ¿Que Makiza era un grupo de hip-hop cosmopolita? Pienso que sí. Éramos distintos músicos que escuchábamos distinta música, veníamos de distintos lados y teníamos distintos intereses, Cenzi, Seo2, Squat. En un momento tuvimos que hacer algún consenso para llegar a decisiones de grupo. Pero el grupo ya se acabó.
 
Alüzinati, groove y armonía
–Siempre he tenido conexión con músicos que me hacen un clic inmediato. Ariel Pino (pianista, compositor y líder de Alüzinati) es uno de ellos. Lo conocí cuando tocaba con Los Tetas. Recuerdo un ensayo en que él estaba con un piano Rhodes y empezó a tocar unas armonías que me dejaron sorprendida: "¡Sigue tocando eso!". Creo que en ese momento salió el impulso de hacer algo como Alüzinati. Con ellos yo empecé a nadar y a sumergirme en el mundo de las armonías. Eran los mejores músicos jóvenes de este país. Yo los escuchaba y no paraban nunca. Era como orgasmo tras orgasmo. No los he visto tocar en vivo todavía pero Pirinola power lo escuché. Con Capy y con la Consuelo Schuster (los nuevos cantantes del colectivo) se refleja mucho el espíritu original del grupo cuando lo armamos en el 2003. (Foto: revista Rolling Stone)
 
Pulentos, Foex y compañía
–Cuando se armó el proyecto fue fácil: llamé al Nico. Y trabajamos como siempre en dupla. Había cierta incertidumbre de sobre qué escribirle a los niños. ¿De la comida? ¿De los papás? ¿Me voy en la onda de tía de un jardín infantil? Al final fue mucho más fácil reírse y no seguir tanto las normas de una educación más tradicional. Era súper difícil saber cómo iban a reaccionar los niños, que son un público súper subjetivo. Empecé a echar la talla y escribí de todo lo que me daba risa. La canción de la leche ("Piantes": "la leche nos deja terrible de harcore") salió de una tocata de hip-hop donde había unos tipos que decían "los licores nos dejan terrible de harcore". Retomamos un montón de tallas que había escuchado siempre. Y con el Nico aceleramos la voz para que pareciera la de un niño más chico.