Iván Molina, el sueño del baterista
Discos Tue-Tue vuelan desde el sur
En las últimas tres décadas Iván Molina ha estado presente en el rock chileno como baterista de Emociones Clandestinas, Santos Dumont y Matorral. Pero llegó un momento en que cerró su capítulo en la capital y encontró refugio en Valdivia, donde fundó un sello para levantar un referente de la música del sur de Chile. Discos Tue-Tue es "un embrujo del sur", dice Molina, pero su canto no mata a nadie, al contrario del mítico pájaro tue tué: en cambio es un llamado a prestar atención a lo que pasa más allá de Santiago.

Luis Felipe Saavedra | Fotos: Francisco e Iván Molina.


No es un mito, Discos Tue-Tue. Aunque tenga como centro de operaciones el villorrio de Niebla, cercano a Valdivia, cinco producciones avalan su existencia aquí y ahora. Y si es muy lejos de Santiago ésa es la idea: constituirse como una plataforma para sonidos ocultos provenientes del sur de Chile. Su creador es Iván Molina, insigne baterista de bandas como Emociones Clandestinas durante los ochentas, Santos Dumont en los noventas y Matorral hasta hace poco. Establecido en la Región de los Ríos, se asoció con Cristian Guajardo (melómano y psicólogo), Marcelo Godoy (músico y antropólogo) y Pablo Mura (encargado de sonido e ingeniero acústico) y en poco más de un año logró conocer el medio, contactar bandas y echar a andar Tue-Tue, con el fin de "fabricar, promocionar y distribuir obras musicales de la llamada macro zona sur de Chile, entre Concepción y Punta Arenas. Esto sacando el máximo de provecho con creatividad, inventiva y trabajo a cada proyecto, y desarrollando a tope en cada caso los recursos y necesidades específicas".

Dedicado casi por completo a la gestión, Iván Molina no ha colgado las baquetas del todo. Ensaya con un par de amigos temas de Jota Miranda y Marcelo Godoy, guitarrista de larga trayectoria en Valdivia y socio de Discos Tue-Tue; comenzó a armar una especie de disco solista con la colaboración del bajista del grupo valdiviano Trapezoide, Walter Pineda, y se embarcó en un proyecto junto a Andrés Gaete, Goli, ex vocalista de Tsunamis. "Es lo que me tiene más contento y embalado", asegura. "Nos estamos juntando con Goli, un hermano y admirado músico y creador, con la idea de concretar una banda. Ya pudimos grabar algo muy rudimentario, pero que a mí por lo menos me tiene requetefeliz. Yo era el fan número uno de Tsunamis, de los cuatro juntos, y ahora que eso lamentablemente acabó, poder tocar y crear con Goli es otro sueño que se hace realidad".






–¿Qué te impulsó a fundar un sello?
–Tener un sello de carácter independiente siempre fue un sueño, y ahora que no estoy haciendo nada concreto en materia de tocar, de alguna manera toda esa energía desembocó en materializarlo. Además que pienso que Valdivia y el sur de Chile es un lugar preciso para hacerlo. Se hace harta música de diversos y sorprendentes estilos y me imagino que queda ene por descubrir, hay mucho potencial y espacio para sembrar. Como que todo siempre es para arriba, con mucha oportunidad, porque el sur de Chile es tremendo, no te empiezas a dar cuenta de lo que esto realmente significa hasta que no has recorrido, conocido y vivido su realidad. Antes era el sur de Chile para mí, así como un todo amalgamado, pero ahora entiendo que es gigantesco, en todo sentido. ¿Qué tiene que ver un chilote con un penquista, por ejemplo? Hay mucho, mucho que hacer, descubrir y sorprenderse.

–¿Por qué lo llamaste Tue-Tue?
–Discos Tue-Tue es por lo mismo, queríamos que el nombre representara esta idea de ser para el sur chileno. El Tue-Tue es un pájaro que encarna un mito mapuche: cuando los brujos malos quieren salir a hacer sus cosas de brujos y reconocer sus territorios, se transforman en una cabeza con las orejas como alas (orejas = oídos = por donde se escucha la música) y su grito que es "tué-tué" es poderoso: según desde donde lo escuche el caminante es la cosa mala (el grito = música = poderoso). No soy un experto en el mito, pero así lo entiendo yo.

–¿Cómo se mueve la escena musical allá en Valdivia y en el sur?
–Hablando de Valdivia, que es donde más he conocido, está harto más atrasada que en Santiago. Como que está un poco viviendo una realidad ochentera, en términos de ver las cosas, la carrera de un músico. Todavía piensan que poder hacer carrera pasa por que un sello grande te contrate, te pague un estudio caro en Santiago y ese tipo de cosas, como de alguna manera desfasados en el tiempo. Todo esto que yo valoro tanto, de la autogestión, la escena independiente, es algo cuasi desconocido como manera organizada de trabajo, aunque claro, existe gente que funciona de esa manera sin definirlo. Tampoco se conoce mucho de Guiso, Matorral, The Ganjas. Esa escena no existe por allá, ni siquiera entre los músicos, aunque claro, hablo de mi visión como recién llegado y de lo que he ido conociendo. Sin embargo se toca con regularidad, hay mucha gente haciendo música con distintos grados de desarrollo con propuestas y estilos y existe un público, pequeño, pero muy interesado. Valdivia en ese sentido es como un pequeño polo bastante autosuficiente.
En Puerto Montt, donde igual he conocido harto, no pasa nada, allá casi todo lo cultural está muuuy atrasado, es demasiado provinciano, pero en el mal sentido de la palabra.

–¿Cuáles son las principales diferencias entre la escena valdiviana, la penquista y la santiaguina?
–Así como podría decir que la escena santiaguina es cosmopolita, Valdivia es provinciana, y Conce es un poco de ambas, pero siempre provincia, ya que le falta un desarrollo más auténtico. En Valdivia se ha asumido el problema real que es la centralización del desarrollo chileno, y como que se aislaron y hacen su vida desde y hacia su propio entorno, pienso que sanamente y con un orgullo bastante loable. Pero en Conce siempre he sentido, y se me ocurre que hasta yo adherí en su momento, un fuerte resentimiento desde lo mismo que todavía no se asume y deriva en muchas trabas para crecer con una idiosincrasia espontánea, auténtica. De estilos no sé tanto, pero por lo menos mientras más hacia el sur he visto que existe ene influencia folclórica, y por allá esto quiere decir música de raíz mapuche, no tanta cueca como en Santiago. En Valdivia todo es un poco ochentero y Santiago es definitivamente lo más profesional que existe en Chile. En el sur todo es todavía harto amateur, con distintos grados.




Antes de emigrar al sur, el último de los grupos de Iván Molina fue el trío de folk rock Matorral, del cual se separó por una "importante recaída de mi alcoholismo, un problema desde hace años, que estuvo presente desde nuestros inicios", según asume el propio músico. Tal situación gatilló conflictos dentro de la banda, y Molina, consciente de su responsabilidad pero dolido por la decisión de sus compañeros, no tuvo más remedio que alejarse. "Todos sufrimos harto, y recién ahora puedo empezar a ver las cosas también desde su perspectiva, con terapia y mucho aprendizaje", confiesa.

–¿Y por qué emigraste a Valdivia?
–Había empezado a pololear con Daniela, mi pareja, con quien vivo en la actualidad, y ella vivía en Valdivia hace rato. El que me echaran de Matorral me dejaba con poco que hacer en Santiago, en lo concreto, salvo poder estar con mi hijo, que vive allá. Y se me dio la oportunidad de internarme en un centro en Puerto Montt, para terminar de buena manera un tratamiento, cosa que acepté después de un largo proceso. Y que afortunadamente hice, viéndolo con el tiempo que ha pasado.

–Matorral está a punto de editar el disco doble que cierra la etapa de tu participación. ¿Qué te provoca la aparición de ese disco?
–Es harto raro, pero trato de no tenerlo mucho en mi cabeza porque es un tema que todavía duele harto, se quebró algo muy fuerte para los tres. No sé donde se va a cerrar una etapa, cuando yo aparezca tocando parece que en casi todo el disco "nuevo" de una banda con una grabación de algo que se hizo hace ya tres años. Más encima que sacando el disco, recién se empieza su trabajo promocional. Me da curiosidad saber cómo voy a aparecer. ¿Seré músico invitado? Espero que sea todo muy de caballeros, se mantengan y respeten nuestros acuerdos como compositores, eso sí me preocupa. Pero supongo que confío en Felipe y Gonzalo.

"Musicalmente ese disco es un orgullo", agrega, "de lo mejor en que he tenido la suerte de participar, y eso va a hacer todavía más difícil para mí cerrarlo. Imagínate cuándo voy a poder escucharlo así, sin tanta carga en la guata y el corazón. Pero bueno, hay que tratar de sanar y seguir haciendo cosas. Es un proceso complicado, como separarse dejando de ser pareja, pero seguir siendo papás".

www.discostuetue.blogspot.com




Seis bandas cuenta hasta ahora el catálogo de Discos Tue-Tue, presentadas una a una por Iván Molina.

Trapezoide
Cuarteto valdiviano integrado por Pablo Mura (voz y guitarra), Felipe Donoso (batería), César Rebolledo (voz y percusión) y Walter Pineda (bajo). Nacieron a fines de 2004, un año después participaron en un Segundo compilado de rock valdiviano independiente y en 2006 inauguraron el sello Tue-Tue con Vámonos pa’l campo, EP de cinco canciones donde se advierten influencias desde rock actual hasta Los Jaivas, psicodelia y folclor.

–Trapezoide fue de lo primero que vi en Valdivia, y nos gustaron al tiro a Daniela (su pareja) y a mí –recuerda Molina–. Me imagino que tuvo que ver con que hacen algo por el lado de Matorral, solo que de influencias más modernas. La idea de concretar el sello derivó de que les ayudé a hacer su primer EP, Vámonos pa’l campo, una canción que además de encantarme me representa mucho en todo este proceso de traslado. Agotó un tiraje de cien discos de una y pasó a ser el primer disco del sello. Para calzar en Discos Tue-Tue sólo tienen que gustarnos, haber harta empatía y conexión y ser músicos honestos, y eso ellos lo tienen hace rato. Y Pablo Mura, voz y guitarra, se ha transformado en el socio de Discos Tue-Tue a cargo del sonido.

El lanzamiento del EP de Trapezoide La rebelión de los peluches, con la música para un cortometraje del mismo nombre del realizador Pato Zapato, será este sábado 1 de septiembre a las 20.30 horas en el Teatro Municipal Lord Cochrane de Valdivia, Independencia 455. Entrada libre.

www.trapezoide.tk




Tripolar

Banda valdiviana formada en 2005 por Javier Guerrero (voz y guitarra), Nicolás Flores (batería) y Miguel Araya (guitarra). Están terminando de grabar su primer disco.

–Tripolar también me impactaron la primera vez que los vimos. Era lo más moderno que encontramos hasta ahora. Siempre me han recordado mucho a los Pink Floyd de Syd Barret, que eran casi pura improvisación psicodélica, eso trasladado a influencias contemporáneas, post rock, Radiohead. Además Javier Guerrero, uno de sus dos guitarristas, es uno de los músicos con que más he enganchado tocando por allá. Él compone en una interesante faceta solista, muy en la onda de lo que hace el galés Patrick Wolf, que me gusta harto. Tiene mucha libertad creativa, y eso siempre es algo interesante.

Tripolar lanza el single "Inerte" como un adelanto de su disco debut este sábado 1 de septiembre a las 23.30 horas en el Bar Klandstinov de Valdivia, Maipú 137. $1.000.

www.tripolarblog.blogspot.com




ZàRATE!

–Lo de ZàRATE! fue un poco un gusto personal. Pato Zárate, mi amigo penquista y ex integrante del grupo Dos Cabaret, es el perfecto candidato a una nueva banda para mí, pero la lejanía permanente es insalvable, sobretodo por que es un personaje muy trabajólico. Pero con la insaciable necesidad de hacer algo con su música, le propuse irse un rato a mi casa en sus vacaciones del pasado verano y allá grabar ojalá un disco. Se entusiasmó, me mandó las ideas lo más acabadas posibles por web, yo ensayé sobre ellas y cuando se fue le tenía armado todo un pequeño estudio en mi sala de música, con la ayuda de Pablo Mura al sonido y Jota Miranda en casi todos los bajos. En diez días grabamos cinco temas suyos y un cover de "Cold turkey", de John Lennon.

"El disco se llama ZàRATE! y viene a ser entonces el nombre del proyecto más que la banda propiamente tal", explica el baterista. "Es el primer logro de un área que queremos explotar como sello: levantar discos como proyectos sin que necesariamente involucren proyección como banda. Nos interesa el disco como obra redonda, más allá de que necesariamente haya un trabajo en el tiempo. Por eso también lo de trabajar bandas sonoras, además de que es un área muy trabajada en Valdivia, pero para nada editada hasta ahora".

www.purevolume.com/zarate




Philipina Bitch

Integrado por Felipe Ruz y Sebastián Orellana, Philipina Bitch funciona desde el año pasado en Concepción. Inspirados por el clan Parra y Los Tres, The Beatles, Syd Barret y los primeros Pink Floyd, el grupo cuenta con invitados especiales en vivo y en el lanzamiento de su disco debut, (Té, papaya y completos),  el viernes pasado, el propio Iván Molina ofició de baterista.

–Honestamente son mi trabajo predilecto a la fecha, desde Concepción. Ellos se contactaron con Discos Tue-Tue escribiendo en respuesta a algún e-mail de info que recibieron de rebote, y eso se los voy a agradecer toda la vida. Mandaron un par de temas y me encantaron, sobretodo "Lamento tanto", que me hizo pensar en todo eso de nueva psicodelia folk americana, Devendra Banhart, Joanna Newsom, Vetiver, que escucho y disfruto ene desde hace tiempo. Me enviaron el disco, que lo vendían con un bello arte fotocopiado y dibujos preciados, y desde ese día es parte de mi banda sonora casera.

"Además de que me fasciné estéticamente con su música, todo me pareció hecho con un sano y maduro sentido de la libertad compositiva, una búsqueda musical que es clave para mí, pero que nunca he podido compartir de esta manera. Me recordó lo que sentí la primera vez que escuché el Screamadelica (disco de 1991 del grupo inglés Primal Scream), eso de verdaderamente hacer lo que cada idea musical te pide como individualidad, sin nada que te limite, ni preconcepciones ni prejuicios, y con un poderoso sentido del buen gusto y la delicadeza al elegir. En mi opinión, los Philipina Bitch son unos jovenzuelos (están en cuarto medio) de una valentía que los llevará lejos en lo que decidan hacer.

www.myspace.com/philipinabitch




Teatro del Oráculo

No es un grupo musical, sino una compañía de teatro dirigida por Manuel Loyola. Fundado el año 2000 en Concepción, el Oráculo trabaja el "teatro físico" y en sus montajes investiga las posibilidades del cuerpo del intérprete en relación con el sonido, el espacio y el color. Tue-Tue entra al juego al editar la banda sonora para la obra original Laguna de los negros, producida por Cristián Chazcón Estrada, ex guitarrista de los penquistas Zurdaka.

–Este trabajo y el nuevo EP de Trapezoide son los primeros pasos de una rama que queremos explotar también: la edición de bandas sonoras. En general no es algo que se haga por estos lares, siendo que en Valdivia existe una potente y afincada industria fílmica.

La compañía lanza en vivo Laguna de los negros este viernes 31 de agosto a las 21.30 horas en el restaurant lounge La Cocina en Concepción, Paicaví 246.

www.teatrodeloraculo.cl

 

Reflexiones de treinta años en el sillín

Emociones Clandestinas
Célebre por su canción "Un nuevo baile", el cuarteto oriundo de Concepción funcionó desde 1985 hasta hoy, siempre liderado por el vocalista Jorge Yogui Alvarado. El disco Abajo en la costanera (1987, EMI) es el único registro de la banda, pero Yogui ha resucitado Emociones Clandestinas más de una vez y siempre con diferentes músicos.

–Lo bueno fue haber podido hacer una pequeña carrera en un mundo donde eso parecía imposible y de ahí lo bonito es haber podido participar en algo que quedó un poco en la historia –dice el baterista–. Satisface mi sentido de la trascendencia. Malo que nunca pudimos concretarnos como banda, grupo humano y todo el segundo disco que me encanta pero quedó en demos muy rudimentarios. Lo feo es que todavía no se acabe, es muy raro ver afiches en Santiago, avisos en la Rolling Stone que anuncian sus tocatas y que aparezca yo en la foto de promoción. La agonía es larga y triste. (Crédito foto: Gonzalo Donoso).
www.myspace.com/emocionesclandestinas

Santos Dumont
El sonido mod y la psicodelia de ascendencia británica tuvieron a uno de sus más fieles exponentes locales en Santos Dumont. Surgidos en 1990 en la ciudad de Concepción y comandados creativamente por los guitarristas y cantantes Mauricio Melo (hoy en Amigo Imaginario) y Julián Peña (hoy en Casanova), formaron parte del boom discográfico de bandas chilenas de mediados de los noventas, del cual pocos nombres sobrevivieron. Editaron los discos Hipnotizándote (1991, Jungle Records), Santoscity (1993, Jungle Records), Un día en el ático y lo que encontramos allí (1995, Jungle Records / EMI) y Similia similibus (1999, Fusión).

–Santos Dumont fue de lo mejor, creo que la banda más valiente y coherente en que he tocado. Fue algo que siempre sentí mucho más mío que todo lo de Emociones Clandestinas. Un orgullo enorme, muy grande. Malo y feo no veo nada nuestro, pero el entorno, como siempre, fue muy esquivo y poco acogedor.
www.myspace.com/santosdumont

Matorral
Antes de emigrar al sur, el último de los grupos de Iván Molina fue el trío de folk rock Matorral, junto al bajista Gonzalo Planet y al guitarrista Felipe Cadenasso. Matorral se posicionó como una de las más interesantes propuestas en el rock local pasado el 2000, por mezclar rock y psicodelia de las décadas de los '60 y '70 con sonoridades chilenas, junto con ofrecer poderosos conciertos que se destacaban por la limpia ejecución instrumental e intensos momentos de improvisación. Matorral editó el EP Antejardín (2003) y los álbumes Voces del rincón (2003) y Conoce ud. a Matorral? (2004), más algunos singles, todos por el sello Cápsula.

–Matorral fue lo más bueno y bonito mientras duró. Para mí esos dos eran mis hermanos, y la música que hacíamos no se diferenciaba de mi vida, estaba todo muy mezclado, lo que no es tan sano, pienso ahora. Era donde yo había estado trabajando por llegar toda mi vida previa. Malo no le veo nada, al contrario; pero feo fue como pasó todo, y en eso asumo mi parte de responsabilidad.
www.myspace.com/matorral