diAblo va por el 666 Los herejes del ritmo diAblo es una banda que toca rock denso para pequeñas audiencias, lleva siete años en eso y tiene seis discos autoeditados, el último llamado Seiseiseis. No pretenden saltar a la fama y se declaran sencillos y sin aspiraciones. A los cinco los mueven otras cosas, como juntarse con amigos a tocar, la autogestión al estilo "caballo" y el satanismo de barrio. "Estamos aperrando con el espíritu de siempre", dicen. "A la debilidad le vimos la oportunidad".
Luis Felipe Saavedra | Fotos: Archivo de diAblo
Falta una semana para que Ervo Pérez –que toca el sampler y es vocalista en diAblo– se vaya a Inglaterra a pasar la temporada, y el grupo tiene que presentar a como dé lugar su último vástago, Seiseiseis. A falta de locales, deciden lanzar su disco en una casa ocupada, en una concurrida esquina del barrio Bellavista. El público se ubica en el patio interior de la casa, y en una de las habitaciones, todos apretados, los cinco integrantes del grupo despiden sus nuevas y viejas canciones en un ambiente familiar. Todo funciona según lo programado hasta que el diablo mismo se hace presente y les juega una mala pasada.
–Habíamos estado con atados técnicos chicos todo el rato –recapitula Daniel Llermaly, el bajista–. Al Gonzalo (Gutiérrez, el baterista) se le salió el pedal del bombo y a mí se me desenchufó un par de veces el amplificador, pero pasó piola. Pero de repente se cortó la luz.
–¿Y qué pasó cuando se cortó la luz? Fue lo mejor de la noche –dice Cristián Sánchez, que toca el teclado Microkorg y también es vocalista–. Porque en vez de quedarnos parados o cachar qué pasó, el Gonzalo siguió aplicando hasta el fondo y la gente que estaba en el público se metió adentro, agarró panderos y se pusieron a tocar y a gritar todos, pensando que era parte del show. De hecho a Toño (Antonio Aldunate, el guitarrista) le dijeron "oh, lo tenían todo preparado, qué buena esa parte". Se sobrellevó y a la vuelta de la luz entramos todos tocando y fue la explosión máxima. El corte duró como cuatro minutos y la batería no paró. Fue mejor, porque como el set era largo le dio un quiebre. Entonces, haciendo análisis FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas, herramienta de comunicación organizacional), donde hubo una debilidad le vimos la oportunidad.
De fortalezas, debilidades y oportunidades diAblo sabe mucho. Su historia ha estado marcada por la salida y entrada de integrantes y por la falta de recursos, pero siempre han logrado sobreponerse.
El grupo comenzó a funcionar en 1999 bajo el nombre de Proyecto Cajas, pero un año más tarde, Cristián Sánchez (voz y Microkorg), Ervo Pérez (voz y sampler) y Antonio Aldunate (guitarra), los tres que han mantenido e todas las formaciones, más el baterista Rodrigo Layseca y el bajista Felipe Álvarez, grabaron Retrato de Urdemales (2001) con el nombre de diAblo. Con la integración de Manolo S. en la batería y Álvaro Araya en el bajo editaron Niño gitano llorando (2002), un disco compartido junto a la banda Proiectocientífico. Después llegaron Gonzalo Gutiérrez (batería) y Daniel Llermaly (bajo), la misma formación actual, y sacaron su tercer disco, Larutanosaportotropasonatural (2003). Para Coma (2004), Gonzalo Stuardo se hizo cargo de la batería, y para Seiseiseis Gutiérrez volvió a su sillín.
Tanto cambio de integrante ha retrasado alguno de los procesos, pero diAblo ya suma cinco discos (seis si se cuenta Proyecto Cajas) en siete años, todos publicados por su propio sello, Producción Satanista, salvo Niño gitano llorando, editado por el sello Masapunk. Activos organizadores de actuaciones, en diAblo creen en la asociación como método de trabajo y mantienen un agitado ritmo de presentaciones. Musicalizaron la película El gabinete del Doctor Caligari (1920, Robert Wiene) para una presentación en la Biblioteca Viva del mall Plaza Vespucio, y han llevado a Santiago, Concepción, Chillán y Valparaíso su rock denso, extenso y alambicado.
La música de diAblo no es de fácil asimilación. No hay coros ni secciones que se repitan. Sus composiciones son rabiosas y energéticas, marcadas por ritmos potentes y matemáticos, por una guitarra omnipresente, simple pero consistente, y por samplers, teclados, detalles electrónicos y gritos desgarradores que cuentan historias paganas. Desde su primer disco hasta ahora, la banda ha evolucionado en sonido, y en Seiseiseis incorporan, aparte del oscurantismo sonoro, melodías más amables asociadas al post rock. Pero algo que diAblo nunca cambiará es su círculo. No les interesa subir la vara ni "pasar al siguiente nivel".
¿Por qué hicieron el lanzamiento en una casa okupa? Se puede pensar que para el lanzamiento del quinto disco harían algo más sofisticado. Daniel: Nos ahorramos conseguir local, ellos pasaron la casa, vendieron comida y nosotros cobramos entrada. Cristián: Y le dio un sentido casero al lanzamiento, porque mucha gente que andaba nos había apoyado participando en el Horse Fest (festival que diAblo organizó hace un par de meses), entonces no les pudimos pasar monedas cuando participaron, pero se les ofreció entrar gratis a la tocata. En contraparte al típico lanzamiento lo hicimos más proletario, por decirlo de alguna manera, y si se dio la oportunidad de la casa no nos calentamos la cabeza. Nuestro estilo de trabajo es ése. Cuando tocamos en La Batuta fue porque nos invitaron los Griz, pero no nos calienta mucho inyectarle ese glamour porque de repente quedan cosas que son ajenas a nosotros, como que mucha gente que nos sigue no puede ir a los locales porque quedan muy lejos o los precios son excesivamente caros.
Prefieren lugares más precarios, aún sacrificando las condiciones técnicas. Daniel: Igual tiene su gracia. Si más que decir "no queremos tocar en lugares grandes" la cosa es tocar en lugares grandes pero no dejar de tocar en cosas chicas. No porque hayamos organizado una tocata grande, con un escenario que de pura cueva nos salió súper producido (el Horse Fest) sube la vara. No hay mejor ni peor. Igual es rico tocar en una casa chica con los amigos. Cristián: Es una cosa por otra. La energía que se vivía en el lanzamiento para mí fue mucho mejor que haber tocado en un escenario, en el que tienes que salir por atrás, no sé Acá teníamos a la gente encima apoyándote.
¿Por qué bautizaron Seiseiseis el disco? Daniel: Siempre organizamos huevadas, nos calentamos la cabeza y nos peleamos entre nosotros. Y como que este año nos asumimos con la actitud de caballos que somos no más (algo así como echarle para adelante, luego se verá). El Ervo es la personificación de esa actitud y el nombre fue "yaaa, Seiseiseis, sexto disco". Cristián: También como la cosa de diablo. diAblo era un nombre al que muchas bandas hacen alusión en sus temas, con simbología diabólica, y nadie le había puesto a su banda diAblo en Chile. Y Seiseiseis tampoco había un disco editado. Si escuchas un disco no te suena diabólico intrínsecamente, pero apelamos a otras cosas.
Pero tanto el nombre de la banda como el del disco, el del sello Satanista y las imágenes que utilizan van en esa dirección. Cristián: Sí, pero es seguir jugando con el concepto. No hemos visto que se haya tomado y de repente es súper obvio. Cuando recién le pusimos el nombre a la banda era como el satanismo mula, esto de la Xuxa con "el diablo es un magnífico" (se supone que se escuchaba eso al dar vuelta la cinta de su caset) y los Pitufos, que decían que el tipo (el autor) había hecho pacto con el diablo
Es como reírse del diablo. Cristián: Sí, es como decir que el diablo puede estar en cualquier lado, puede haber estado en Pinochet mismo, en mil huevones.
Es la visión popular del diablo. Cristián: Sí, por eso rescatamos eso del hijo del cuco, de la higuera, del niño llorón.
Por eso también la imagen que diAblo utiliza en chapitas y afiches es la de "El niño llorón", cuadro pintado por Giovanni Bragolin (también conocido como Bruno Amadio) y al que el saber popular atribuye responsabilidad en incendios y desgracias a quien lo posee. Coincidencia o no, hace un par de años Cristián compró en la feria libre de la Villa México, en la comuna de Maipú, un lote de ciento cincuenta reproducciones del cuadro por mil pesos, que luego utilizó en las presentaciones de la banda.
Ese cuadro da mala suerte. ¿Tanto jugar con el diablo no le ha traído mala suerte a la banda? Cristián: A nivel de grabación o tocatas pasa cualquier cosa, y la asumimos como "ya, el diablo, está metido el cole flecha". Daniel: Lo de la Radio Tierra fue para la cagada. Uno toca allá, se transmite en directo, se graba y después te pasan la grabación. Y con nosotros no se grabó no más, única vez en la historia. Los sonidistas nos ofrecieron ir de nuevo, se disculpaban. Y en todas las grabaciones de discos han pasado cosas. Cristián: Se han metido pistas que no se graban Daniel: Y en la de este disco el computador donde mezclamos igual estaba endemoniado, tiraba cosas cuáticas.
A diferencia de los anteriores discos de diAblo, grabados con pocos recursos en la sala de ensayo que ocuparon en la céntrica avenida España o en los estudios de la Corporación Fonográfica Autónoma (CFA), Seiseiseis fue registrado en los estudios Triana, donde han estado, entre muchos otros, Los Bunkers, Chancho en Piedra, Chilhué, Teleradio Donoso o Gepe.
Y diAblo completa Cristián.
Daniel: Es que el Felipe Cisternas (el ingeniero de grabación) estaba trabajando de asistente en ese estudio y él nos ofreció ir a grabar por poca plata. Llegamos, vimos el estudio y nos dimos cuenta al tiro de que era imposible. Igual nos calentamos y conversamos con el Claudius (Rieth, bajista de Los Ex y uno de los dueños de Triana) y nos ofreció un trato muy bueno, muy bueno, y le dio la oportunidad al Felipe de que grabara el disco y lo hicimos no más. Cristián: FODA, po. Una oportunidad y la hicimos no más.
¿Es el disco que mejor suena? Daniel: No hay mejores ni peores: son cosas distintas. Pero técnicamente de más que sí, si un puro micrófono del estudio Triana vale más que todo el equipamiento que usamos para grabar el anterior disco.
¿Qué lugar tiene este disco en la carrera de diAblo? Cristián: Hubo cambio de integrantes. Se nos unió el baterista de Larutanosaportotropasonatural, entonces ya fue salirse del molde anterior. Íbamos con cierta estética de canciones del Coma y hubo que retomar otro estilo y fue mejor para nosotros, variamos, fue un crecimiento. Y además con este disco nos queremos proyectar para ir a México. Daniel: Esas intenciones de moverlo para otro lado es agregar gente al Myspace no más. Porque al final que el disco llegue al que le guste. Tenemos ganas de ir a México porque la raja ir para allá, pero no está la intención de que con este disco tiene que pasar tal cosa. Se van sumando contactos y a lo mejor le va gustando a más gente. Cristián: Antes no existía Myspace.
¿Y qué tan importante ha sido para ustedes Myspace? Cristián: Que permite mostrar rápidamente nuestra música a gente que no tenía idea que existe diAblo. Daniel: Hasta el momento no ha habido tanta diferencia, pero si nos resulta ir a México va a ser cien por ciento por gestiones virtuales.
¿Y van a postular a algún fondo para el viaje? Cristián: No, estamos aperrando con el espíritu de siempre, sin auspicios ni pedir plata.
¿Qué bandas chilenas los han influenciado? Cristián: Supersordo cambió las temáticas de lo que venía uno escuchando de música pesada. Uno estaba acostumbrado a escuchar bandas punk y Supersordo le dio una vuelta de tuerca, por la lírica y los quiebres. Fue súper novedoso. Y Tobías Alcayota por lo mismo, por integrar nuevos instrumentos y sonoridades a lo que se hacía.
¿Y de ahora? Cristián: A modo personal, Fracaso, Marcel Duchamp, Olaus Röemer y Electrozombies, que no se cerraron a tocar para la onda doom, sino que tocan con todo el mundo. Daniel: Mostro me gusta caleta, Lakut, Marcel Duchamp y el otro día vi una escuela de carnaval de chinchineros que era la raja, como cuarenta tocando con chinchines. A Malalche (banda experimental que funcionó entre 1979 y 1981 y que dejó el registro Cahuineando) no hace tanto que lo conocí, pero quedé para la cagada al saber que existía hace caleta de tiempo.
¿Cómo están trabajando los temas? Daniel: Para el Coma la manera que teníamos de trabajar era hacer partes. Caleta de partes y caleta las desechábamos y las que quedaban las empezamos a juntar y nunca terminábamos, por eso hay un tema de veinte minutos. Con Gonzalo ha pasado que no ensayamos tanto, ha sido más de tocar juntos y lo que gusta se queda, mucho más rápido.
Sus canciones se caracterizan porque empiezan por una cosa, pasan a otra y a otra, pero no vuelven. Cristián: Desde Larutanoaportotropasonatural (2003) pasa eso. Las canciones empiezan y terminan de forma absolutamente diferente, o cercana, pero no se repiten las partes. No hay coro, no hay leitmotiv. Daniel: Yo cacho que es por una odiosidad de los que tocamos. Como que nunca quedaríamos conformes, pero como la tocas una pura vez y después cambias a otra, ya pasó. Cristián: Es como tocar cuatro temas dentro de uno, ahí quedamos contentos todos.
www.myspace.com/eldiabloesunmagnifico
Productos Mutantes
Hace un par de años, y aburrido de trabajos fomes y mal pagados, uno de los fundadores de diAblo, Ervo Pérez (en la foto), decidió formar la Productora Mutante, una especie de microempresa que organiza conciertos y edita discos de los múltiples proyectos musicales propios (Fake Daddy, ojO, La Golden Acapulco, Colectivo NO) y de lo más tóxico que circula por Myspace. Con sede primero en el Taller Sol de la Plaza Brasil y luego el Bar Uno de Bellavista, la Productora ha convocado a encuentros de música experimental (Fobia, La Experimental Experiencie, Horse Fest), aglutinado colectivos y escenas antes disociados y ofrece semana a semana la cartelera más excéntrica de música en vivo de la capital.
–A mí me da orgullo por el Ervo y lo que ha desarrollado como concepto –reconoce Cristián–. Ha agrupado proyectos o bandas que estaban dispersas y bajo las tocatas de la Productora Mutante se han juntado. A gente que de repente no tenía donde tocar ni como promocionarse le ha dado cierta vitrina.
–Son bandas cercanas a diAblo por afinidad de gustos y por amistad. Daniel: Las dos cosas. De repente hay gente que no te gusta la música que hace, pero cómo la hacen tiene que ver más con las personas que con la música. Hay gente que no me gusta lo que toca pero feliz de tocar con ellos. Cristián: Ervo arma una mezcolanza. Por eso nunca las tocatas tienen una línea programática, por decir electrónica o hip-hop, sino que mete industrial con pop electrónico y con noise. Le da cierta dinámica y para la gente que va a las tocatas debe ser entretenido ver tres proyectos totalmente distintos. Daniel: Lo más importante que rescato del Ervo, desde que empezó a hacer tocatas en el Taller Sol, es que ha logrado llevar a caleta de gente y a veces hace tocatas que se llenan, pero nunca cerró las puertas a gente que sabe que no va a llevar nadie. Eso lo encuentro bien rescatable y así tocan hartos que si no fuera por él no tocarían. Cristián: Siempre buscando bandas que estén en la parada de uno.
–¿Cuál es esa parada? Cristián: Somos todos sencillos, sin muchas aspiraciones en el sentido de que sabemos que no nos vamos a hacer ricos tocando y tampoco aspiramos a salir en la tele. Nosotros no figuramos en ningún medio taquilla, pero salimos en fanzines y por debajo estamos en medios alternativos. Y gente relacionada con el punk y con el hardcore nos sigue, y saben que nosotros no tocamos ni hardcore ni punk, pero tenemos el espíritu de esa movida. Daniel: Nos gusta ensayar, esa es la cuestión. Nos gusta juntarnos en la sala y calentarnos con una cosa que en una tocata probablemente nadie se va a dar cuenta. Obvio que es entretenido tocar en vivo y si va gente es la raja, y grabar nos gusta, pero el sentido original es juntarse a tocar. Cristián: Y como grupo de amigos, así nació.
–Como La Golden Acapulco (su proyecto paralelo de dub y noise que conforman Daniel, Cristián y Ervo, en la foto) Cristián: Nace de estar escuchando dub y decir "hagamos dub, a ver si se puede". Daniel: Hay cosas tocadas por nosotros totalmente, otras sacadas de clásicos del dub, otras sacadas de otra música y manipuladas acercándola al dub.
–Pero el dub es placentero y ustedes atacan con un pito superagudo o con ruidos molestos. Daniel: De eso se trata. Cristián: Pa' eso escuchamos a los maestros, a los clásicos. Si vamos a hacer todo tal como se hizo mejor no nos calentamos y escuchamos King Tubby.