Francisca Valenzuela, música femenina
Piano pop, piano songs
Cumplió los veinte años hace dos semanas, pero el suyo es un nombre que ha resonado desde la adolescencia, cuando empezó a tocar el piano sola en clubes. Y no sólo por ese estilo decidido de interpretar las composiciones de su catálogo sentada frente al instrumento, sino porque estas canciones ya representan a una comunidad de auditores que se viene. "Las niñas me piden 'Peces' todo el tiempo, porque las identifica", dice. Es el debut definitorio de esta cantautora 40 por ciento chilena y 60 por ciento californiana que probablemente va a ser la primera de las próximas figuras del pop después de Javiera Mena.

Iñigo Díaz | fotos: archivo


Los que conozcan cómo trabajan los biólogos, los bioquímicos o los neurobiólogos sabrán que viven en la itinerancia. Van de un país a otro con sus becas haciendo investigación, ciencia y patria. Dos de estos ejemplares arribaron a la ciudad de San Francisco y establecieron base ahí, en la costa oeste norteamericana, donde en 1987 nació Francisca Valenzuela. "En este momento todavía soy más gringa que chilena, pero ahora me identifico mucho más con la cultura chilena porque pasé mi adolescencia acá y eso define muchas cosas", dice. "Estoy muy próxima a equilibrar el asunto: ser igualmente gringa que chilena".

Llegó a los trece años a Chile, el país de sus padres bioquímico y bióloga molecular. Pero la ciencia de Francisca Valenzuela no está en ese tipo de laboratorio. Más bien en el estudio de grabación, donde hace poco pasó doce horas durante diez días seguidos grabando las pistas de las canciones que estarán en su primer disco, junto a una banda de apoyo a su piano altamente protagónico: el ex integrante de Pettinellis, Pedro Araneda (bajo); Jorge Chehade (guitarra) y Mauricio Galleguillos (batería).

Detrás de la vidriera están el ingeniero de grabación Gonzalo Chalo González y en la producción los hermanos Durán (Francisco y Mauricio, de Los Bunkers). Es un álbum aún sin título que esta semana Francisca Valenzuela presentará como parte del ciclo de cantautoras pop contemporáneas en la Sala SCD de Bellavista, bajo el llamado "Ellas cantan solas" (ver recuadro). "Hay canciones con piano solo ('Esta noche' y 'Queen'), otras con banda ('Peces' y 'Dulce'), otras con guitarra ('Muérdete la lengua') y una con sonido de clavecín, tipo música de Tim Burton. Pero creo que la voz es el instrumento que más cautiva y más conecta", sentencia, incluso aún cuando su historia y su imagen está asociada al piano.






–Uso un piano eléctrico. Una pianola de 88 teclas, con martillos eléctricos. No es lo mismo que un teclado porque las teclas tienen otro peso, el de un piano acústico de verdad. Eso es lo que me desespera de un teclado: tocas y las teclas son muy de plástico, no tienen nada de profundidad (…) Empecé en segundo básico a estudiar piano clásico y di algunos conciertos. El octubre del año pasado en el Teatro de Río Bueno toqué "El revolucionario" de Chopin. De chica, la primera obra importante que toqué fue una polonesa de Bach y después un tema de Schubert que me tomó mucho tiempo estudiar.

–¿Cómo se siente tocar obras de piano clásico si uno lo que hace es pop-rock?
–Es súper diferente. Además que uno agarra mañas del pop-rock que no debiera aplicar en el clásico. Por ejemplo, tocar siempre con harto peso corporal y moverse harto. En el piano clásico hay posturas determinadas, arcos definidos, sin presionar las teclas, sin estirar las manos y sin subir las muñecas. Eso en el pop no existe. Aporreando, no más.

–Al revés, ¿aplicas alguna técnica del piano clásico al piano pop?
–Hay algunas canciones en que toco sola y que compuse pensando únicamente en el piano. Yo siento que es evidente que está toda mi formación clásica detrás de ellas. Hay teoría ahí, hay un trabajo de armonía importante, de desarme de acordes y de una  intervención más arpegiada. Hay otras canciones, como "Peces", donde el piano es súper estático. Cuatro acordes, ritmo y onda. Nada más.




–¿Cuándo empezaste a aparecer y a tocar?
–Antes de montar la banda había tocado en El Sofá como única artista de la noche. Otras veces toqué en lugares de jazz, como el Thelonious. Ahí tocaba yo sola al piano y cantaba mis canciones. En el Thelonious teloneé a la banda de swing de (la cantante de jazz) Alexandra Inzunza. Eso fue hace unos tres años, cuando tenía 16 ó 17.

–Estás partiendo, pero ya figuras con buenos productores, con el ingeniero que grabó casi todo el rock de los '90 y además con acceso directo a la radio. ¿Es tan así?
–Yo hice un demo de mis canciones en 2003. Traté de entrar a los sellos y nadie se interesó. En esa época Myspace no existía como fenómeno, la música independiente estaba recién armándose. No pasaba nada. Pero una vez me fue a ver una gente de la radio Rock & Pop y les gusté. Ellos me convencieron de hacerlo con el método independiente y me propusieron tocar mis canciones. Tres años después de que empezara, por supuesto. Cuando ya tenía la banda organizada y todo. Y tomó súper harto vuelo. Fue primero en Rock & Pop y después en Concierto. Y después en muchas más radios han estado sonando canciones.

–En un momento se comentó sobre quién es esta chica que aparece de la nada y ya suena tanto en las radios.
–Pero no fue así. No fue automático. Fue un proceso de años. Tuve apoyo de mucha gente que me ayudó a recorrer esta ruta, desde presentar la música a los sellos hasta poner las canciones en la radio. Además yo no soy under. Lo que yo hago es pop. Aspiro a hacer una música masiva. No me interesa que me escuche solamente una elite.




–Igual ya has generado bastante interés mediático.
–Y en todos los medios. No sólo las radios. Cuando estaba tocando al tiro me empezaron a llamar periodistas. Fue muy impresionante para mí porque yo tenía la idea de que a la gente no le interesaba tanto mi música. Imagínate que yo tenía el demo listo hacía tiempo y no había generado el interés de los sellos. No sabía por donde empezar: no estudiaba música, estaba en el colegio, no tenía banda, no tenía amigos músicos…

–¿Estabas en segundo medio y querías tener un disco con un sello multinacional?
–Sí.

–Eso es casi imposible aquí. ¿Ésa era tu lógica?
–Como no sabía por donde partir miraba modelos tradicionales.

–Viviste en Estados Unidos. ¿Pensabas que la industria chilena funcionaría como allá?
–¡Totalmente! Tú escuchas todas esas historias de éxito americano, de los tipos que mandan sus canciones en unos casets todos rascas y un sello los va a buscar y los convierten en figuras pop. Yo tenía esa mentalidad viviendo en San Francisco. Hoy día los sellos aquí valen nada. Ahora el boom de la producción independiente y alternativa tiene respuestas. Ir a un sello es la última opción.




Francisca Valenzuela sabe de los sinsabores de la industria. Siendo escolar participó también en una competencia musical para jóvenes organizada por la Telefónica, a la que alcanzó las finales.

–El premio era grabar un disco. Llegué entre los tres mejores y dos semanas antes de las finales, el festival desapareció. Después, otro sello me prometió un contrato y todo. Los tipos que estaban haciendo mi proyecto desaparecieron. Quedé súper enojada.

Su banda se armó en julio de 2006 y debutó preliminarmente en una sesión acústica en el Pub Music, local que dirige Claudio Narea (Los Prisioneros) en Maipú. La electricidad llegó días después en El Living del Cine Arte Alameda. Y de ahí el boca a boca y sus canciones en la radio, como "Peces" (donde la narradora se lamenta de recoger el pez equivocado entre la diversidad de especies que ofrece el océano).

–Fue la primera vez que tocaba con una banda que me acompañaba al piano. Antes había sido solo piano y tocar las canciones como en el living de mi casa– dice.

–¿Cómo es ahora, cuando te empuja una banda completa?
–Le tengo susto al rock. Tengo susto de que una banda se coma el sonido del piano. No quiero que desaparezca el piano. Soy reacia al rock tradicional, ése con harta batería y ruido. Pero los chiquillos han entendido súper bien lo que quiero para las canciones. Que el piano se luzca. Que el piano es mi instrumento y que éstas son mis composiciones. Yo nunca había tocado con tantos instrumentos, menos con batería. Entonces hay más gente que puede contribuir con ideas. Las canciones las vamos armando juntos.




–¿De dónde viene la figura de la cantautora con piano?
–Yo pienso que es la formación gringa. Aquí eso no existe. Tal vez por eso se ha hecho tanto ruido conmigo. De hecho me impresionaba un poco que hablaran de ese aspecto. Yo decía, "pero qué importa". De chica opté por escuchar a puras solistas mujeres: Fiona Apple, Sarah McLachlan, Liz Phair. Esas fueron mis máximas referentes. Decía "¿cómo puedo hacer esto?". Y empecé en segundo básico a hacer canciones que eran copia del estilo de ellas.

–¿No te interesaba otra música?
–Me interesaba mucho más la música femenina que escuchar a los Beatles, The Smiths o Coldplay. Ésas son cosas que recién estoy escuchando ahora. Y apreciando mucho, porque ahora estoy entendiendo la gracia de hacer una banda, la gracia de trabajar los arreglos de rock.

–¿Tori Amos no entra en ese cuadro?
–Tori Amos... Tori Amos. Mi cantautora de cabecera es Fiona Apple. Tori Amos por supuesto, porque ella sí que tiene una formación clásica evidente. Ella fue la primera que abrió el camino para las cantautoras más francas de esta época. Además después hizo giras con Alanis Morissette. Fue justo en el período de su disco Jagged little pill (de Alanis Morissette, 1995), que también inició toda una nueva etapa para la música femenina. Ambas son referentes súper importantes, en todo sentido, como proyecto musical.

–¿Y mujeres guitarreras?
–He aprendido a amar a PJ Harvey. Ahí empecé a ver las guitarras. También yo estoy tocando guitarra en este disco y con esta banda. Pero no una guitarra eléctrica. Una acústica. Ahí está mi guitarra (indica al fondo de la sala).

–Ésa es una guitarra folk.
–Porque tengo la formación anglo. Recién ahora he entrado en la música latinoamericana. El año pasado escuché a Violeta Parra y luego hice un cover de "Run Run se fue pa'l norte" al piano para la radio Concierto. Ahora puedo empezar a identificarme con el folclor. Por ejemplo, tenemos un tema que es como en ritmo de cueca. Es que la influencia anglo que tengo es demasiado fuerte.




–¿Cómo ves la música de raíz latinoamericana? ¿Podrías encontrarla rústica?
–No rústica. Yo igual tuve mi época de fanática de Silvio Rodríguez o Sui Generis y Seru Girán. Me metí en una onda fogatera latinoamericana. Porque en mi casa en San Francisco lo latino era Gloria Estefan. Ahora estoy escuchando también a Fito Páez, que es súper importante como referencia de pop con piano. Lo que sí pienso es que las melodías latinoamericanas son en general más planas. Hay más palabrería.

–Diga lo que diga una canción en inglés queda bien en un verso. ¿Y en castellano?
–Uno de los mayores desafíos que tuve fue escribir letras en castellano. Yo siempre había escrito canciones en inglés. No digo que fueran letras más fáciles de hacer, pero evidentemente en los textos en inglés hay mayor posibilidad de juego vocal y todo es más cómodo, porque las vocales quedan muy bien. Uno no puede decir "yeah, yeah, yeah" en español. En el caso de mis canciones románticas, quería hacer letras genuinas y bonitas, sin caer en lugares comunes. Y es muy complicado en castellano, porque es difícil mantenerlo dinámico. Pero todo fue muy natural. "Peces" me salió casi de una. ¡Pa!.

–"Peces" ya es un hit. ¿Cuándo la escribiste?
–En octavo básico. Se las mostré a mis amigas y se embalaron: "…¡cóoomo! Si es justo lo que yo siento", decían. La cantábamos en la fogata, en el colegio, en el festival de la canción. No era con piano entonces, era con guitarra. La recepción que tuvo "Peces" era súper estimulante y como que me daban más ganas de que me entendieran. Ahora la han tocado mucho y además la gente la pide. Es demasiado emocionante. He visto cómo muchas niñas le dedican "Peces" a algún hombre que las pateó o las dejó por otra.

–Si "Peces" es de esa época, ¿qué puede saber una preadolescente sobre temas así?
–Yo ni siquiera me daba besos y escribía esas canciones (risas). Era sólo imaginación. Con "Peces" era la primera vez que me gustaba un niño y no me pescó y yo estaba emputecida. Obviamente era una exageración. Nunca pasó nada con él. Era todo rollo mío. Era sólo un acto poético. Yo escribía mucha poesía y mucho era creación propia. Escribía sobre pérdida, sin haber perdido nada, ni un pololo ni alguien de mi familia ni nada. Leía cosas que me gustaban, escuchaba música que me gustaba y ya. Nunca me cuestioné que no pudiera hacerlo.

–¿Has intervenido tus letras después de tanto tiempo?
–Casi todas las canciones hoy están como fueron escritas originalmente. "Peces" es una de ellas. Quedó tal cual como fue pensada, con el mismo ritmo, la misma velocidad, la misma expresión. Sólo le eliminé una parte que se repetía porque la canción era muy larga, pero no tiene ni una coma de más o de menos. Algunas canciones, obviamente, se revisan y se arreglan. Pueden tomar otras direcciones, pero el grueso yo siento que están en su máxima expresión de lo que pueden llegar a ser. Para qué voy a cambiarlas si están bien.

–"Dulce" es otra canción en una posición fuerte.
–Es el segundo single del disco, también con piano. Vamos a llevar un video de "Dulce" en Vía X y en Youtube. Habla sobre un "rol" de la mujer frente a los hombres: el rol de "carne fresca". Es una parada dura de defensa. Pero igual de repente es peligroso, porque la gente malinterpreta las cosas. La (revista) Rolling Stone escribió que Francisca Valenzuela "despotrica a los hombres" (risas). Para mí todo bien cuando la canción genera tanta opinión.

–¿Te han tildado de feminista?
–Me lo han dicho. Pero no sé si feminista. Prefiero femenina.

www.myspace.com/franciscavalenzuelam

 

Las chicas no lloran

Cantan solas y con actitud. Francisca Valenzuela es la más nueva de toda la serie de nombres femeninos que esta semana estarán en el escenario de la Sala SCD de Bellavista (Santa Filomena 110) con adelanto de nuevas canciones y álbumes que pronto salen del horno. Para Valenzuela, que espera aún por el suyo, el miércoles 11 a las 21:00 horas ($2.000) será el turno de presentar el set que hoy está en proceso de mezcla.

Muza, electrobolerista:
Fue en la teleserie "Adrenalina", de la que pocos recuerdan la trama, que Sol Aravena (más conocida como Muza) no sólo logró popularidad con la canción "Atrévete a amar", sino que se introdujo de lleno en el dance y el eurobeat. Ha pasado más de una década y si antes se movió por el tecno-pop, ahora lo hace dentro del tecno-bolero. Si es que el término existe. Y si no, ella habrá sido la primera en explorarlo. Terciopelo se llama su tercer disco –después de Dream electrónico (2001) y Cambio de estación (2004)– donde la cantautora practica intervenciones electrónicas de clásicos acústicos intocables como "Bésame mucho". Será la hora de chequear cómo lo hizo. Muza abre el ciclo, este martes 10 (21:00, $2.000).

Rosario Mena, la perpetua:
Puede ir y venir, entrar y salir, cerrar y abrir. Pero Rosario Mena no desaparece de la escena del pop. Dio su primera puntada en el remate del siglo con su álbum Fe ciega (1999) y un tramo más tarde se apuntó con Serial (2003). Fueron dos títulos con los que Mena incursionó en el pop desde el punto de vista de los soportes electrónicos. O al revés, la electrónica desde el estribillo pop. Ya había mostrado en vivo la canción "Dos" (con videoclip adjunto) y ésta es la ocasión de presentar en sociedad su tercer álbum, Perpetua (2007). Jueves 12 (21:00, $2.000) y con invitada especial: Nicole.

Anita Tijoux, rumbo al kaos:
La ex maestra de ceremonias de Makiza iba a anunciarse a sí misma a fines de 2006 con su primer disco solista, un trabajo junto a una banda de rock con los Inti-Illimani Históricos Camilo Salinas (órgano), Fernando Julio (guitarra) y Danilo Donoso (batería), que se titularía Anita Tijoux presenta a Anita Tijoux. Pero ciertas aristas de una industria porfiada dejaron las grabaciones entrampadas en contratiempos que llevaron a la cantante a bajar el proyecto. Hoy regresa con nuevo ensamble, nuevas canciones y nuevo disco. Actuará el viernes 13 (21:00, $3.000), junto al guitarrista de Alüzinati Cristóbal Pérez ( a.k.a. Pera) y el productor de FDA Nicolás Carrasco (a.k.a. Foex). Su disco, ahora sí que sí, va. Y se llamará Kaos.

Javiera Mena, el siguiente nivel:
La chica símbolo del pop independiente ha figurado incluso en Buenos Aires, donde se editó su álbum Esquemas juveniles (2006) antes que en Santiago. Cierra el ciclo el sábado 14 (21:00, $3.000). De ella ya se ha dicho casi todo, por lo tanto revisa una entrevista in extenso aquí.