Rap, raíces y reggae: Boomer aviva el baile
A la cabeza del sindicato de la danza
Es especialista en rapear al estilo jamaicano o dance hall, pero Boomer es talento chileno y aprendió en la población santiaguina de La Pincoya. Ha cantado en México, Venezuela y ante 70 mil personas en el Estadio Nacional, y hay al menos dos hitos recientes en su vida: acaba de lanzar su segundo disco, Yahves, y venía en el bus que cayó al río Maipo en el día negro de la última campaña presidencial. Aquí Boomer vive para contarlo y para seguir invitando al baile.

David Ponce | Fotos: Coloroman (2006) / Live & Love (archivo)


Pocas veces Leonardo Castellano ha necesitado nombre y apellido para el oficio que tiene. El llamado de Boomer le basta para un oficio también bastante único: Boomer es rapero, pero de una liga especial, dedicado a las rimas dance hall o raggamuffin, esa escuela jamaicana hecha de partes iguales de reggae y rap, que en el mundo han popularizado Sean Paul o El General y que en Chile también han cultivado hombres como Van Buda, La Prole, Oskr Tanaka o Conciencia Yo y Yo. Y Boomer tiene otra marca: es un precursor.
 
Empezó a rapear en 1992 en La Pincoya, la popular población de la comuna santiaguina de Pedro Aguirre Cerda donde creció. En estos días acaba de lanzar su segundo disco, Yahves (2006, El Don del Hit), pero su experiencia no se agota ahí ni en el anterior, Andanzas (2004, Live & Love). La suya es una historia en la que han colaborado socios como I-Locks (fundador de Gondwana) y C-Funk (de Los Tetas), la fe rastafari, la conciencia de barrio de ser criado en la cuna del reggae que es La Pincoya, la credencial de haber cantado para setenta mil o cien mil personas en el Estadio Nacional y hasta un día en que Boomer se terció con la muerte, este mismo año.






Aunque haya nacido en Antofagasta hace 28 años, desde niño Boomer se crió en La Pincoya, en la casa de calle Pedro Aguirre Cerda donde vivía su abuela materna.
 
–Siempre me gustó La Pincoya –recuerda–. A mi abuela no le gustaba vivir ahí, pero yo siempre le notaba algo especial, sobre todo las fiestas. Septiembre, por ejemplo. La Navidad, cualquier celebración era súper vecinal. Muy comunidad. Todos los vecinos se conocen. No es como ir a cualquier barrio.
 
–¿Por qué no le gustaba a tu abuela?
–Tal vez era lo mismo: en La Pincoya, como en todos los ghettos y los barrios, la gente se mete mucho con los demás, se habla, se comenta sobre "qué supiste de esto". Mi abuela siempre quería vender ese lugar. Y yo tengo la idea de, si de repente se ganan unas luquitas, comprar ese terreno y hacer un estudio en La Pincoya y darle todo el toque dance hall. Cuando uno va a México, a Venezuela, siempre me preguntan qué onda con La Pincoya, es como una Jamaica chica, porque grupos como Gondwana o Resistencia Reggae la nombran. Un montón de artistas que siguen saliendo, yo mismo. Para mí es algo especial, siendo que ahora estoy viviendo en Maipú y no en la Pincoya misma, pero mis raíces están ahí.
 
–¿Tu familia era de las fundadoras de la población?
–Sí, exacto. Ella llegó a la original Pincoya, cuando se llamaba Villa La Pincoya, y vivimos en la (población) número uno. Y después fueron haciendo otras Pincoyas, la uno, la dos, hasta la cinco, la Patria Nueva, pero mi abuela es originaria.
 
–¿Entonces llegó con las tomas que dieron origen a La Pincoya?
–Llegó a un terreno que les dio el Gobierno. El origen (de La Pincoya) es una toma en algunas partes, no en todas. Pero sí cuando les dieron el terreno todos tuvieron que llegar con carpas a "tomarse" el lugar, porque si no otros los desplazaban. Tuvieron que pelear contra los que llegaban a la mala, instalarse con una carpa y toda una onda.




Fue en el mismo barrio donde Boomer rapeó por primera vez, cuando tenía catorce años, hacia 1992, con su primer grupo. Un grupo que tenía dos nombres. O tres: RCR (por Revolución Creación y Rebeldía) y Los Yacanes.
 
–Es una fusión entre bacanes y yaganes. Mi compañero tenía harta onda con esa cultura –explica. Sus compañeros eran Chino Archienemigo (Luis Segura) y Tonijua (Juan Toro), que luego seguiría en el dance hall bajo los nombres de Sha-k o Sha-k-mú, como parte del dúo La Prole y del colectivo Demo Sapiens.
 
–¿Ya era hip-hop lo que hacían?
–No era hip-hop, era rap. Más contestatario. Tipo Panteras Negras. En ese tiempo estaba pegando eso, bien irreverente: Public Enemy, NWA –recuerda. Era el imperio del gangsta rap estadounidense recogido en Chile por los Panteras Negras, históricos raperos de la población Huamachuco en Santiago.
 
–¿El verdadero referente eran Public Enemy o Panteras Negras?
–La influencia directa era Public Enemy, pero sí en ese tiempo los Panteras eran nuestra inspiración a seguir. No sé si fuera influencia, porque trataba de no parecerme a ellos, pero sí el ejemplo: ya lo habían hecho otros que venían de las poblaciones como nosotros.
 
–Otros raperos de ese tiempo eran CMC y los Marginales o M-16. ¿Los escuchabas también?
–Sí, pero no me los vacilé tanto. Y un poco La Pozze (Latina), que más que del ghetto hablaban de Latinoamérica, que no estaba mal. Pero con los Panteras netamente me identificaba, porque eran cosas que entendía, como "Guerra en las calles" o "Mea culpa".
 
–¿Eran amigos de ellos?
–Coincidimos en los mismos shows, pero nunca tocamos juntos. Sí con el Chino Máquina (uno de los Panteras) teníamos una onda de amistad, junto con el Juan Sativo (futuro integrante de Tiro de Gracia). Panteras ya venían de antes, por eso mismo sus respetos hacia ellos. Había que destacarse, buscar una manera novedosa, como hizo el Juan y como Panteras Negras también lo demostraron.




Ese estilo personal para Boomer iba a ser el raggamuffin, aprendido del jamaicano Tony Rebel o del panameño El General. Sólo que en lugar de hablar de gangsters y balas, El General era ese rapero que rimaba "Hey, mami, tú te ves bien buena", "Muévelo, muévelo (qué sabroso)" o "Tú eres mi mamita / rica y apretadita" a comienzos de los '90. "Hablar de El General era considerado muy liviano", recuerda Boomer. "Y después conocí a Vico C".
 
–¿En ese tiempo, Vico C? Ahora bailan reggaetón en Mekano con sus canciones.
–Sí, en ese tiempo, con un disco que se llamaba Xplosion (1993). Fue mi primer cassette, que me lo compré en la Feria del Disco, como en esos canastos de "lleve todo por 500": meto la mano y encuentro a Vico C. Era un loco con lentes, medio rapero, como Gerardo. No me alcanzaba para otra cosa (sonríe). Y me daba vergüenza que la gente cachara que escuchaba esa música. Claro, porque después de NWA, Public Enemy, Run-D.M.C, Onyx, Cypress Hill, escuchar a Vico C era ná que ver. Poco a poco se fue dando y abriendo. Yo ya estaba en una búsqueda de hacer algo más allá del rap. Y en varios compilados de hip-hop empezó a aparecer el raggamuffin, Ice-T, Ice Cube invitaban a cantantes ragga, y vi que se podía.
 
Por entonces Boomer conoció a I-Locks Labbé, el bajista fundador de Gondwana y compatriota pincoyano.
 
–¿Ahí fue cuando teloneaste a Gondwana?
–No, fue después, cuando ya estaban con Quique (Neira), que los fui teloneando por casi todo Chile. En ese tiempo I-Locks vivía en su sala de ensayos en Bellavista. Y vendía artesanía. Ése fue su primer paso. Me acuerdo cuando iba a ver a I-Locks: tenías que ir a su casa o a la calle, donde vendía incienso, collares.
 
–¿Después conociste a C-Funk?
–Gracias al I-Locks. Los Tetas eran medio prejuiciados por el mundo hip-hop under. Demasiado. Hasta yo tenía ese prejuicio. Había que tenerlo para ser parte del movimiento. Era como de moda. Pero yo intentaba mirar más allá. I-Locks me lo presentó y no me interesó mucho, pero un día los vi en la (discoteca) Laberinto, justo cuando vino (el trío hip-hop mexicano) Control Machete. Y quedé sorprendido.
 
–¿Qué pasó con tus prejuicios ahí?
–Encontré que eran tremendos talentos, músicos. Quedé asombrado de cómo sonaban sus pistas. Muchos grupos tenían pistas y hacían sus primeros rhythms, pero escuché las de C-Funk (junto a Boomer en la foto), con (la canción del primer disco de Los Tetas) "La risa del diablo", y pensé "ese loco debe ser de afuera". Era como Dr. Dre, como Snoop (Doggy Dog). En ese tiempo no había pistas para bajar de Internet. El man tenía el sonido.




Después de grabar como invitado en la canción "La calma" para el segundo disco de Los Tetas en 1997, la alianza entre Boomer y C-Funk quedó hecha: fue el origen de Boomer y el Sindicato de la Danza. "C-Funk me dijo que mantuviera mi onda como solista y que los demás fueran mi equipo. Sindicato de la Danza viene del Salón de la Danza, que es dance hall. Pero Salón de la Danza no me gustaba tanto.
 
–Bueno el nombre de Sindicato. Suena a trabajadores.
–Suena a mucha gente –dice Boomer, y calcula en diez los afiliados históricos del grupo, con C-Funk como copiloto y desde iniciadores  como Kayo Dread hasta integrantes actuales como el rapero Pipeman y las bailarinas Male y Paula–. Y el equipo, el manager… para mí ellos también son el Sindicato de la Danza.
 
Un registro casero editado en 1999 como cassette, el disco La nueva alianza junto a la cantante de los argentinos Actitud María Marta y el CD Conex-zion (2002, Live & Love) fueron grabaciones de ese tiempo. El CD fue lanzado por Live & Love, el sello que iniciaron las hermanas Elizabeth y Mathilde Gaussot, francesas enamoradas del reggae y el dance hall. Luego vendrían los discos oficiales: Andanzas (2004, Live & Love), producido por C-Funk, y Yahves (2006, El Don del Hit), producido por Bruno B, del grupo FunkReal.
 
–¿Qué te parecen los dos discos, puestos uno al lado del otro?
Andanzas quedó súper bien grabado, le dimos hartas manos, fuimos a muy buenos estudios, con buenos ingenieros. Me gusta la perfección que tiene C-Funk, más que trabajar con loops es buen músico, guitarrista, bajista. Y en el nuevo disco me sentí más libre, trabajé sin presiones de horarios. La diferencia con Bruno es que deja que fluya más y que salga así, y es más joven es más rápido.
 
En los últimos años Boomer tuvo ocasión de saltar a los escenarios de masas. En marzo de 2001 actuó en la primera versión del festival Natural Mystic, tributo a Bob Marley que llevó a setenta mil personas al Estadio Nacional, y en octubre de 2002 actuó en el festival mexicano Rootical Session.
 
–¿Qué recuerdas de esas actuaciones?
–Recuerdo los dos Natural Mystic, independiente de que hayan tenido distinto resultado. En los dos tuve muy buena vibra con la gente. Y después de eso me marcó harto una colaboración muy pequeña en la Teletón (también en el Nacional), que me tocó subir con Joe Vasconcellos, en la canción "Mágico". Había cantado este man de Sinergia (don Rorro), el cantante de Cholomandinga, y me tocó interpretar un ragga que era mío. Me decían que había como cien mil personas.




Hay una ocasión reciente en la que Leonardo Castellano Donoso figuró, por una vez, con su nombre propio. Fue en verano pasado, de vuelta de una actuación en Temuco junto a los grupos Saiko y Golem: Boomer venía en el bus donde viajaban los músicos que habían actuado para la campaña de Michelle Bachelet en esa ciudad, y que el 5 de diciembre se volcó sobre el puente Maipo y cayó al río. Cinco personas murieron. Dos palabras le bastan para recordarlo: "Fue terrible".
 
–¿Saliste muy dañado?
–Un pequeño corte en la frente y eso no más. Fui de los primeros que salieron del bus, caminando, así, por debajo de unos ventanales que se quebraron. Pasé por abajo, salí, miré de afuera, vi el bus todo dado vuelta y recién ahí me di cuenta de que habíamos caído de un puente. Es tanto el impacto que uno no alcanza a medir. La gente corría, había unos trabajadores sacando ripio de debajo del puente, que gritaban, que el bus iba a explotar. Por eso salí. Por mi vida. Por sobrevivencia.
 
¿Qué recuerdas de lo que pasó después?
–Como me senté afuera me pasó algo muy loco: todos corrían, para acá, para allá, y sentía que nadie me veía. Todos los órganos se me movían adentro, la cabeza sangrando sin saber dónde tenía el corte, y de repente, aparte del impacto, me empecé a sentir mal. "¿No estaré desdoblado y estaré en el bus y me estoy mirando de afuera?". "¿No estaré dentro del bus?". Y entonces pasa un trabajador y me dice que me quede tranquilo. Fui el primero al que subieron a la ambulancia. Por eso cuando después me empezaron a buscar no me encontraban, y por ahí creían que estaba entre medio de los fierros.
 
–¿Hasta cuándo duró esa incertidumbre?
–En la noche empezaron a dar los nombres más exactos. Pero me llamaron los parientes de Antofagasta, y un carabinero que encontró el celular entre los fierros les contestó. Le preguntaron si había un pasajero con el pelo con dreadlocks, y él les dijo que acababa de morir uno con el pelo rasta. Y se quedaron con esa respuesta. Porque había muerto Ricardo, que era nuestro amigo, hermano rastaman –recuerda: una de las víctimas fue Ricardo Burgos, asistente técnico de Saiko–. Le tocó partir a él.
 
–¿Una experiencia así puede quedar en unas rimas, en una canción?
–Cuando lo recuerdo lo que queda es el impacto, más que todo. No sé si puedo llegar a componer de eso. Puede ser que hable más de la cosas de la vida, porque fue una coincidencia. Nos terciamos, como se dice. No te podría decir que tuve mala suerte. Fue una coincidencia de la vida.
 
–¿Cambia la actitud después de eso?
–Me he subido a aviones ahora último, o a buses, y ya no es como antes. Cualquier frenada o cosita brusca es el fin del mundo. En el avión lo mismo. Pero me subo igual, no hay drama. La tengo que hacer y la hago. Si me toca, me toca. No voy a dejar de hacerlo, porque los viajes tienen mucho que ver con la música y el arte que hago.

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Jamaica y Chile sin escalas

Son varios los ritmos originarios de Jamaica que han sido adoptados por músicos de todo el mundo. Chile no es la excepción, entre el dance hall que cultiva Boomer, el dub que practica Don Chico, ex percusionista de Gondwana, el ska y su larga tradición iniciada por grupos de los '80 como Los Prisioneros y Santiago Rebelde, y el reggae que comparten grupos tan variados como los propios Gondwana y The Ganjas.
 
–Yo escucho reggae, pero aparte de Bob Marley, los hijos de Marley, Steel Pulse, más me vuelco a lo de ahora: LMS, Sisla, Kapleton –dice Boomer–. Soy más moderno. La evolución está en las raíces, pero también trato de escuchar cosas nuevas. Y más que el reggae tan lover, tan tierno, me gusta el ghetto reggae.
 
–No el "reggae buena onda".
–No. Paz y buena onda, pero no tan blando. No porque sean buena onda los van a cagar. Somos buenos, paz y amor, pero también tenemos nuestro lado rudo. No nos busques. Ése es mi toque.
 
–¿Qué música chilena te gusta?
–En composición y en música en este momento, Joe Vasconcellos. Como escribe, como compone, cómo hace su música, como se expresa. Me gusta mucho en el disco en que participé con él (En paz, 2004, donde Boomer actúa como invitado en la canción "Fuera"). Fue un disco que pasó muy por abajo, no le dieron difusión. Invitó a sus amigos y que me haya considerado es importante para mí, a pesar de que no es reggae ni raggamuffin. Es un buen trabajo.
 
–También Gondwana me gustó harto –agrega–. Hoy no sabría decirte si es mucho porque no los escucho tanto, pero cuando estaban en su momento me gustaban harto, sus letras son muy buenas. Y entre lo más nuevo me gusta el disco de C-Funk (Joya, 2006), musicalmente y por las temáticas, por el ritmo que le dio a lo que quería hacer. Como artista me parece una enseñanza para los músicos que le están dando al funky.

Lee las reseñas de los dos discos de Boomer aquí y aquí