Perrosky remasteriza a Mauricio Redolés
Canciones & poemas de ayer y de hoy
Mauricio Redolés nació en el '53, es el poeta más rockero de Chile o vice-versa y grabó en 1985 su primer disco, Canciones & poemas, durante su exilio en Londres. Perrosky nació en el '79, es parte de una reciente generación de músicos de rock y acaba de restaurar ese mismo disco, ahora reeditado por Redolés. Dos compañeros de oficio hablan sobre Chile, la música, la (in)visibilidad y el gesto de hacer un disco para no morir. Pero literalmente.

David Ponce | Fotos: Aldo Benincasa | Foto de Redolés en bus en Londres (1985): René Dávila.


Mauricio Redolés es el sinónimo chileno más certero de poeta rockero, el hombre que ha lanzado discos como Bailables de Cueto Road (1998), En Shile (2001) y 12 Thomas (2004) con su sello disquero de barrio Beta Pictoris, el cantante que grabó el longitudinal poema "¿Quién mató a Gaete?" junto a Álvaro Henríquez hace justo diez años y que ya para entonces había vuelto a Chile diez años antes, a mediados de los '80, para recitar y tocar poemas como "Nutrias en abril", "Chaos" (que es el plural de "chao") y "Fulgor y muerte de John Lennon" en escenarios de poblaciones y universidades contra Pinochet. Pero antes de todo eso Redolés ya había grabado un primer disco, durante su exilio en Londres. Han pasado 21 años, y en rigor fue una cassette. Trescientas copias de una cassette llamada Canciones & poemas.
 
Cuando Redolés estaba terminando de grabar ese disco en noviembre de 1985 en un suburbio de Londres, Alejandro Gómez tenía cinco años y es probable que estuviera jugando o yendo al jardín en Santiago. Han pasado 21 años y hoy la mayoría absoluta de quienes lo conocen lo llama Perrosky. Ése es el nombre con el que toca al frente del grupo de rock Guiso y del dúo Perrosky, con el que de hecho va a actuar este jueves 5 en bar El Living del Cine Arte Alameda. Y ése es el cine donde Perrosky, de 27 años, y Redolés, de 53, tocaron juntos en mayo pasado, en un encuentro de cantantes con guitarra acústica organizado por Redolés y titulado Primera Muestra de Rock de Palo, mesa varones, Región Metropolitana, con gente de distintas generaciones, desde Payo Grondona hasta Leo Quinteros. Y no hicieron falta más presentaciones. Gestor además del sello Algo Records, Perrosky tiene un estudio de grabación en la casa y Redolés acudió a su servicios para su más reciente tarea: la reedición de ese primer disco de 1985, Canciones & poemas. Redolés '85 remasterizado por Perrosky '06.




–Entonces fue una audición profesional del disco. ¿Qué te pareció el trabajo?
Perrosky: Súper entretenido. A Redolés lo había visto una vez en vivo, cuando tocamos un par de canciones juntos en el Galpón Víctor Jara; en el cine arte (Alameda) no lo vi mucho, porque después me tocaba a mí y estaba bien nervioso, adentro. No conocía las canciones de este disco. Tuvimos que traspasarlas de una cinta de un cuarto (de pulgada de grueso), porque creo que estaban en la pitilla, después de que llevaban caleta de tiempo guardadas. Mauricio las tenía con harto cuidado; me daba risa porque hasta había una suerte de superstición, de que no se podía separar de la cinta (sonríen). Y lo entendí porque era tanto tiempo guardando algo tan valioso… Entonces lo trabajé también pensando en eso, como si fuera algo mío que tuviera desde hace veinte años.
 
–¿Qué es una cinta de tres cuartos?
Perrosky
: Un cuarto. Es como una cinta de cassette, pero gigante, con el grosor de dos cintas de cassette.

Redolés: Con un olor exquisito. Tiene un olor muy rico esa cinta.
Perrosky: Me conseguí una máquina reproductora con Ramires Himself (el cantante y guitarrista de Ramires!). Pero la máquina reproducía súper lento, entonces estuvimos toda una tarde pasando canciones: una canción demoraba de siete a diez minutos.
 
–¿Y las voz se escuchaba más lenta, entonces?
Perrosky
: Sí. Wo-ow-ow… Lo entretenido es que al subirle la velocidad la canción aparecía. Era como descubrir la canción. Yo sentía, igual que Mauricio, como si las canciones hubieran estado enterradas mucho tiempo y que de repente las hubiéramos desenterrado.
 
La experiencia de escucharlo a bajas revoluciones valió además un nombre nuevo a Redolés, cortesía de la casa. "Claro", dice Perrosky. "Ahí le puse Redolento".




–¿Y cómo fue para Redolés reencontrarse con este disco, qué tan familiar era, qué tan olvidado estaba?
Redolés
: Es ver a otra persona. Es ver cómo era yo. Yo hice, antes del correo electrónico,  una suerte de correo en papel: debo haber enviado unas cuatrocientas cartas a toda la gente de la que tenía direcciones en Europa, en América. Es un panfleto que encontré ahora, y que decía "Cuatro libras o su equivalente en dólares, pá pá pá", y con un recibo que decía "Yo quiero el disco de Mauricio Redolés y envío tanto y mi dirección es tanto". Y así vendí los trescientos ejemplares. Iba al correo todos los días con montones de cassettes a despachar. Me acuerdo de que (el escritor) Claudio Giaconi me compró, fíjate, de Nueva York. Era gente que no conocía, pero que admiraba. Les mandaba este panfleto y me mandaban la plata.
 
–¿Cómo recuerdas la grabación?
Redolés: Mira, a medida que fui comprando el "New Musical Express" y el "Sounds" me fui dando cuenta de que con un poco de plata podías grabar tu demo, y empecé a juntar plata para eso. Un amigo, Carlos González, quien todavía vive en Londres, me dijo que había un estudio que podía ser conseguido gratis. Y estaba como a seis cuadras de donde yo vivía, era como del barrio para mí. Así llegué a grabar. Se nota en algunas canciones que yo grababa nervioso (se ríe). Era red light, la luz roja, y dale. De una.
Perrosky: Todo en vivo.
Redolés: Todo en vivo. De hecho tiene este disco un cruce feísimo en un blues, y quedó. Después de escucharlo varias veces es parte de la canción, pero se atravesó uno de los guitarristas y quedó como una choreza.
 
–¿Había más músicos? En la carátula aparecen mencionados "Bob, Clarito y Marcos".
Redolés: Bob era inglés, era Géminis, era guitarrista de guitarra clásica y tocaba en el Metro. Hace todas las segundas guitarras del disco, las que van adornando.
Perrosky: Buen guitarra.
Redolés: Es buenísimo el Bob. Al Clarito Araya lo conocí en la Cárcel de Valparaíso (donde Redolés estuvo preso después del golpe militar). En ese tiempo era acordeonista de una banda musical que había adentro de la cárcel, y Clarito se fue a Londres, también, y nos encontramos allá, compañeros de la cárcel y todo. Y el otro músico es Marcos Brachita, que vive aquí en Santiago, y la otra vez pasó una cosa súper mágica: me estaba acordando de las canciones y pensé en Marcos, que en ese momento se encontraba en Londres. Y cuando me pregunto si Marcos agancharía o no con tocar, suena el teléfono y me llamaba Marcos de Londres. Y ahora llegó hace poco, le di el disco el otro día y quedamos de juntarnos.




–¿Cómo se te ocurrió pasar el disco a Perrosky para que lo remasterizara?
Redolés
: Primero que nada porque él tenía un estudio en que podía remasterizar la cinta. Ya cachaba yo que las cintas se estaban destruyendo (Ya en 2000 Redolés hizo una reedición de dos de estas canciones para una nueva versión de su disco Bello barrio). Ya en esa época costó hacerlo, y quedó un sonido de cinta en el poema que dice "Mis poemas nunca golpearán los charts, por eso los quiero más". Pero más que nada porque creo que hay una sensibilidad común con Perrosky. Yo creo que Perrosky me ha enseñado un poco esta cosa de comprender el estado de invisibilidad de ciertos artistas como un estado… no sé si transitorio o no transitorio, pero no relevante para hacer arte.
 
–¿Acerca de ser visible o no?
Redolés: Claro. Que te toquen o no te toquen en las radios. Eso lo aprendí de Perrosky. Uno reclama porque no hay difusión, y es cierto, pero no es lo más relevante. Eso me hizo pensar que él iba a estar mucho más cerca de este disco. Además se veía y se ve una persona seria. No sabe hacer facturas, eso sí (risas). Ahí mostró la hilacha.
 
–El poema que citaste justo habla de eso: de nunca estar en los ránkings.
Redolés
: Claro. O como en Bailables (de Cueto Road), donde hay una cita de Vicente Huidobro, que dice "La notoriedad consiste en viajar de incógnito". Eso a propósito de Algo Records y de toda la escena rockera en Santiago y en provincias, que es una cuestión súper asumida por muchos músicos y es muy bueno: tocar porque quiero tocar.
Perrosky: Yo siempre me he sentido bien de todo esto que se podría llamar escena que está saliendo, porque todos saben perfectamente de dónde viene todo, tiene una raíz muy fuerte. Los cabros saben desde que tienes que pegar el afiche hasta mandar a fabricar tu disco. No está la secretaria ni el secretario de la secretaria. Acá están todos ligados con su trabajo porque lo hacen casi todos ellos. Para mí siempre los músicos han sido mis superhéroes. Y Superman también es Clark Kent. Quizás si Mauricio fuera tocado en la tele, en la radio, quizás no sería el mismo Mauricio que es hoy día.




–Recién Redolés hablaba de una pifia en un blues del disco, y el blues también tiene que ver con Perrosky. ¿En la música también hay algo en común, en encontrar un blues chileno grabado en Londres hace veinte años?
Perrosky: A mí me emocionaba y hasta ahora encuentro que "Harrow road" es una increíble canción. Está "Ancianos en el parque", o "El último juego de Pablo", que es terrible. Además que descubrí que Mauricio tocaba la raja la guitarra. Porque para tocar "Esta ciudad" hay que saber hacerlo. O supo tocar (risas).
Redolés: Sabía tocar.
Perrosky: "Esta ciudad" para mí es como esos temas ragtime de Scott Joplin (el famoso pianista de jazz tradicional estadounidense). Después empiezas a escuchar que también tiene harto de alguien que a mí me gustaba mucho, que es Leonard Cohen.
 
–¿Eso es casual o te gustaba Leonard Cohen ya en la época?
Redolés: Me encantaba. Recién llegado a Birmingham, donde viví el primer año, conocí unos ingleses, un matrimonio, que se ofrecían a enseñar inglés a chilenos refugiados. Y la primera vez que me invitaron a comer a su casa, de postre me dicen "¿Ubicas a Leonard Cohen?" Y me tradujeron las letras. Y yo quedé loco. ¿"Famous blue raincoat"? (se pone a entonar esa canción, del disco Songs of love and hate, de 1971) "The story in the morning…". Ahí quedé loco, rayé y empecé a querer escuchar más.
Perrosky: Cuando Mauricio hizo el (encuentro de) Rock de palo, yo veía que todos los músicos que había eran de generaciones muy distintas. Y yo le decía a Leo Quinteros que me parecía muy especial estar ahí porque éramos los músicos más nuevos, pero compartíamos todos lo mismo. Con Mauricio mismo veo una confianza que tiene en mí que es muy acogedora. Yo he estado con músicos más viejos y el trato es súper paternalista. Y uno aprende sólo de las personas con las que se siente cómoda.
 
–Encargarte un trabajo es lo contrario del paternalismo.
Perrosky
: Claro. Un amigo una vez me pasó un disco de Johhny Cash. Yo lo conocía, pero lo conocía poco. Es un disco en el que la mayoría de las canciones son puros covers (The man comes around, 2002), o canciones de él que le gustaron y las volvió a grabar. Pero había canciones de Nine Inch Nails, ponte tú. O de Depeche Mode. O de Sting. Hay una de los Beatles. Y cuando conocí a Mauricio, uno tiende a relacionar, ¿ah?, siempre el chilenismo de éste es el no sé qué chileno. Y pensé que podría ser el Johnny Cash chileno.
 
–Al menos ya no es el Bob Dylan chileno.
Redolés
: Son etapas (sonríe).
 
–¿Si Redolés es el Johnny Cash tú podrías ser el cantante de los White Stripes chileno?
Perrosky
: El Jack White chileno (sonríe también). Yo pensaba en músicos abiertos, en la posibilidad de llegar a los sesenta años y no estar cerrado. Eso me gusta, y uno lo ve con otros ojos.




–¿Está en los planes de ambos tocar juntos?
Redolés: A mí me encantaría. Así como en Perrosky, en otra gente mucho más joven que yo que está haciendo música encuentro que hay una sintonía real, y sobre todo esto de la autoproducción. Si entre comillas el éxito significara fama y dinero, igual es un costo para la vida de uno. En términos de opciones, escuchando este disco me di cuenta de que tomé la opción de volver a Chile, y creo que lo grabé también porque tenía miedo de que me mataran, poh. No volví siendo muy valiente. Y si ves la dedicatoria (a Jorge Estrada y Alicia Ríos), es a dos personas que yo conocí, y que habían muerto meses antes de que yo volviera a Chile. Uno, un cabro que se quemó a lo bonzo frente a la embajada yanqui, que iba a mis recitales en Holanda, y la otra una niña maravillosa, la Alicia Ríos, que era estudiante de psicología en la Católica y que explotó con una bomba, que no sé qué habrá argumentado la CNI. Entonces ahí hay un acto distinto al de la búsqueda de tener el Luna Park y el Madison Square Garden la próxima semana.
 
–Mucha gente recuerda que un disco era una forma de tener figuración, pero como un salvavida. Un modo de estar blindado con un disco.
Redolés
: Claro. Era una forma de huir de la clandesta, como se decía.
 
–Era más difícil atentar contra alguien que tuviera notoriedad. Una obra de arte te puede salvar la vida. Literal.
Redolés: Claro, y te hacía existir, también. Existir. No tanto ser visible, pero sí existir. Que es también el acto nuestro, el acto artístico nuestro actual, de todos nosotros. Que es existir más que decir "Esto me va a hacer visible". Una vez, en el Banco del Estado, yo estaba haciendo cola y pasa un tipo y me pregunta "Redolés, ¿pero tú hacís cola como todo el mundo, huevón?" "Pero por supuesto". "¿Pero no te reconocen acá, no te hacen pasar para adelante?" "No, no, shht… callaté" (risas). Y ahí me dice: "Ahh… tú tenís una fama piola".
Sonríen Perrosky y Redolés.
Redolés: Ese término me encantó. La fama piola. Es una contradicción en sus términos. Es fama. Es piola. O sea, ¡no es fama, si es piola! ¡Y tampoco es piola, si es fama!

 

Algo: más para octubre y noviembre

Perrosky (el hombre) tiene además una ocupación pronta que atender: Perrosky (el dúo) será el grupo encargado de inaugurar este jueves 5 el ciclo de conciertos que el sello Algo Records cumplirá entre octubre y noviembre en el bar capitalino El Livig, situado en el segundo nivel del Cine Arte Alameda (Alameda 139). Los ocho grupos activos que tienen discos editados por ese sello de rock independiente están en agenda, de acuerdo con las siguientes fechas.
 
Perrosky (jueves 5 de octubre). El dúo de los hermanos Alejandro Gómez y Álvaro Gómez ejercitará parte del repertorio destinado a su segundo disco, previsto para comienzos de 2007.
 
Tsunamis (jueves 12 de octubre). Goli (voz y guitarra), Francisco Fernández (guitarra), José Domínguez (bajo) y Alejandro Gatta (batería) siguen dando rodaje a uno de los discos de este año de la tienda Algo Records: Corre el río (2006).
 
The Versions (jueves 19 de octubre). Samuel Maquieira (voz y guitarra), Luciano Mariño (guitarra) y Aldo Benincasa (batería) reaparecen en vivo con uno de los grupos paralelos a The Ganjas.
 
Camión (jueves 26 de octubre). La banda de Nicolás Rubio (voz), Andrés y Rodrigo Astaburuaga (guitarras), Pablo Rogers (bajo) y el reciente Andrés Geyger (batería) –en la foto 1– lanza su segundo disco, sucesor de Camión (2004).
 
The Ganjas (jueves 2 de noviembre). Una de las cumbres de popularidad de la casa recibe el ciclo de conciertos con la reedición de su EP acústico Fuma y mira (2005), representado en vivo por Samuel Maquieira (voz y guitarra), Pape (voz y bajo), Rodrigo Astaburuaga (guitarra) y Aldo Benincasa (batería).
 
Tío Lucho (jueves 9 de noviembre). Otro de los lanzamientos de este año, Tío Lucho son Fernando Arredondo (voz), Antonio Poño Ortiz (guitarra), Álvaro Castillo (saxo), Cristóbal Rawlins (teclado) y Francisco Matta (batería) –en la foto 2–, y presentan en directo su disco Cabrón de jungla (2006).
 
Ramires! (jueves 16 de noviembre). Ya no son parte oficial de Algo Records, con su reciente disco Chico de ciudad (2006) editado por La Oreja, pero el cuarteto Ramires! –en la foto 3– mantiene dos EPs en el catálogo y sigue siendo de la familia.
 
Guiso (jueves 23 de noviembre). La banda de Perrosky (voz y guitarra), Álvaro Guerra (voz y guitarra), Bernardita Martínez (bajo) y Álvaro Gómez (batería) termina la temporada en vivo con el lanzamiento de otro EP para su colección, con la canción "Quise a boogie" como adelanto de un futuro disco.
 
Fiesta de clausura (jueves 30 de noviembre). Más información del ciclo en www.fotolog.com/cicloalgo

Fotos: Aldo Benincasa (Camión y Tío Lucho), Javiera Infante (Ramires!).