Las Torcazas reciben el 18 con nuevo disco
Cueca con voz (y coros) de mujer
Empezaron en 1998, pioneras de la nueva horneada de la cueca urbana, y en septiembre lanzan su segundo disco, llamado justamente Cueca en la ciudad. Ahí Las Torcazas confirman cuál es su carácter: cueca nueva, fusionada con otras músicas y arreglada para varias voces. Puras voces de mujer. Empezaron en San Bernardo, cuna de nuevas generaciones folclóricas, "pero somos las Torcazas de Chile", aseguran.

David Ponce | Fotos: René González.


Ya en el primer disco que grabaron, hace tres años, Las Torcazas firman los créditos con sus dos apellidos. En 2006 ciertas cosas han cambiado: hay nuevas integrantes en el grupo y una Torcaza que tocaba guitarra en 2003 ahora toca batería para que la cueca tenga más fuerza. Pero Gabriela Contreras Araya (voz y batería), Catalina Cornejo Celedón (piano), Joyce Valle Cabello (voz y guitarra), Lillian Riffo Correa (voz y pandero) y Catalina Pérez Garrido (voz y bajo) –en ese orden en la foto– siguen honrando el apellido materno. Y no sólo por ser mujeres, sino porque es la familia completa la que está en la memoria de su música.

–Mi abuela tocaba la guitarra y mi abuelo la armónica –dice Lillian, una de las fundadoras de Las Torcazas, cuya familia proviene de las zonas sureñas de Chacallán y Colchagua–. La parte campesina de la cueca me viene de las dos familias, materna y paterna.

–Mi fuerte instrumental es la guitarra. Gracias a mi mamá, Oriana Garrido Olivares, yo estoy en la música –reconoce a su vez Catalina Pérez, que en el grupo se hizo cargo del bajo. Y esa educación transmitida por las familias se combina además con los diversos estudios de música que todas han seguido, y que han delineado el principal carácter de Las Torcazas. Luego de dos discos, Cueca… sentimiento de mujer (2003) y el inminente Cueca en la ciudad (2006), que lanzarán en vivo en La Maestra Vida del barrio Bellavista el 14 de septiembre, este grupo forma parte del ambiente donde la cueca brava y aniñada es fuerte, pero ellas prefieren fusionarla con otras músicas y, aún más personal, cantarla con cuidados arreglos de voces. Puras voces de mujer.






Abril es el mes del cumpleaños del grupo, a contar como fecha de nacimiento del festival "Abril, cuecas mil" en el que debutaron en 1998, cuando todas sus integrantes eran hijas de la sureña comuna capitalina de San Bernardo.

Lillian Riffo y Joyce Valle permanecen desde entonces. Y cuando Catalina Pérez y Gabriela Contreras debutaron juntas en 2002 también fue para el festival "Abril, cuecas mil" de ese año. Pero estas dos últimas viven en otras comunas, y la más reciente en llegar es la pianista Catalina Cornejo, Caty, quien sucedió a María Paz Mera el año pasado y llegó desde Melipilla.

–A veces nos dicen "Las Torcazas, de San Bernardo" –recuerda Catalina–. Y el grupo nació ahí, pero nosotras ya no somos de San Bernardo. Somos Las Torcazas de Chile.

–En realidad el grupo macizo es el que tenemos ahora –agrega Joyce, y parte de esa experiencia está, además de los propios discos del grupo, en su participación en el compilado La revolución de la cueca 2, el regreso (2005), una antología en la que el acordeonista del experimentado conjunto Altamar, Víctor Hugo Campusano, convocó a catorce grupos de nueva cueca urbana en una amplia compilación de esta escena.

Es de noche en Santiago y Las Torcazas están actuando en vivo en el restaurante cuequero El Huaso Enrique, del barrio Brasil, al lado poniente de la ciudad, para la grabación de un próximo capítulo de "La hora 25", el programa cultural que conducen Diana Massis y Augusto Góngora en TVN. Están tocando "Dirás que", una canción del próximo disco en la que juntan el ritmo de cueca con el del blues. Y las parejas en la pista igual están bailando.




–Llevamos preparándolo desde el 2005 –coinciden Lillian y Joyce acerca de Cuecas en la ciudad, el disco nuevo–. Más de un año, elaborando, seleccionando todos los detalles.

–¿Y cómo ha cambiado en un año?
Gabriela
: Fuimos tratando de dejar más composiciones nuestras, o de otros autores que sólo tocamos nosotras.
Joyce: Las producciones que tenemos son todas independientes. De hecho trabajamos para producir el material. Es porque cuidamos harto nuestra pega, y de repente un productor te puede limitar mucho.
Catalina: Hicimos un intento de trabajar con un productor, pero nos dio a entender que quería decidir qué canciones iban o no en el disco.
Gabriela: Era para poder meter la cueca en el gusto de la gente, porque la idea era masificarla, tocar en otros lados.

–¿Y les interesa eso?
Caty
: Igual es necesario, pero se pierde un poco la esencia.
Joyce: Eso. En cierto modo es vender, y está bien a lo mejor transar, pero si la contraparte transa también.
Lillian: Lo ideal es que nos dejaran mostrar el estilo que nosotros tenemos.

–¿Cómo es ese estilo?
Catalina: Es un poco electrocuecatango… (risas). Electrocuecatangojazz.
Caty: Es un tipo de cueca alternativa.
Lillian: Va a parecer pretencioso o quizás lo hayas escuchado antes, pero nosotras en cierta forma iniciamos la fusión de ritmos, de armonías, de estilos, y eso ya se nota en los discos.
Joyce: Y más que nada se nota en las voces. Obviamente hay grupos que antes han hecho un poco de fusión con la cueca, pero a lo que vamos nosotros es a los arreglos vocales.
Lillian: Pero empezamos a fusionar sin que la cueca pierda la esencia. Si no la puedes escuchar para bailarla, ya no es cueca. Si uno hace muchas mezclas de fusiones la gente se pierde.




La sola cantidad de ex integrantes de Las Torcazas es una pequeña legión. Si hubiera que pasar lista, ahí están los nombres de Ximena Oyarzún, Odette Maturana, Paulina Martínez, Jennifer Alfaro y Pilar Ramírez, quien por si fuera poco además fue parte de Las Capitalinas, otro grupo de cueca, de mujeres y de San Bernardo, iniciado en 2001.

–¿Es como si algo hubiera en San Bernardo que llama a la cueca, y a las mujeres en especial?
Lillian
: Es que es una escuela.
Joyce: En San Bernardo se hacen eventos grandes, el Festival Nacional del Folclor, las Cuecas Mil, entonces tienes la posibilidad de ser chica y ver que llegan grupos a tocar. Es la tradición folclórica que tiene la ciudad.

–Algunas han estado además en el grupo infantil Los Chenitas. ¿Ésa es una escuela también?
Joyce: Los Chenitas son un semillero súper grande, y además están en la zona, van incentivando a que uno siga en el folclor (Joyce Valle estuvo diez años en ese conjunto folclórico para niños). El hecho de que San Bernardo ser conocido folclóricamente te da el pie para que sigas".

–¿De hecho ustedes iban al Festival del Folclor de San Bernardo cuando eran chicas?
Joyce
: Sí, y me acuerdo súper bien de la primera vez que escuché una cueca bien tocada, que fue en el "Abril, cuecas mil", con el (grupo) Altamar. Tengo la imagen súper grabada, porque fue la primera vez que escuché cuecas distintas.
Caty: Sí, porque en el inicio es típico que uno empieza cantando cuecas huasas, campesinas, infantiles, tradicionales. Y luego uno empieza a descubrir lo otro.




Aparte de esa escuela de Joyce Valle, todas las Torcazas tienen diversos estudios musicales, desde maestros como Sergio Sauvalle hasta el gusto por el rock y el blues.

–¿Dónde aprendió cada una a tocar sus instrumentos?
Caty
: Por estudios formales e informales. Estudié piano desde chica, desde los cinco años (Caty y Gabriela comparten la carrera de pedagogía en música en la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, el ex Pedagógico).
Lillian: Yo aprendí a tocar como a los ocho años guitarra, y siempre cantaba. En la universidad me especialicé en la guitarra traspuesta, esa tradición campesina de las cantoras. Ahí empecé individualmente a fusionar un tema popular. Mi maestro fue Sergio Sauvalle.
Catalina: Estudié guitarra clásica en el Liceo Experimental Artístico. Mis cimientos son de música andina y blues y después tomé clases de guitarra de bossa nova. El bajo tuve que aprenderlo para entrar a Las Torcazas, y todos me preguntan por la posición en la que toco el bajo, que no es para nada técnica. El bajo debería ir más arriba.

–¿Y tú lo tocas abajo, a lo punk rockero?
Catalina: Claro, porque cuando tuve que aprender a tocar pedí videos a mis amigos, que eran todos rockeros, y yo no tenía idea de rock. Jamás. Y me pasaron videos de rock. Y no sabía por qué después tocaba así, ¿cachai? (mueve la cabeza a lo metalero, entre risas). Después me gustó esa onda: te pones el bajo y pareces rockera.

–La mezcla de la tradición con los estudios musicales, con la teoría, son la diferencia con los otros grupos –concluye Lillian–. Eso nos une: la cueca y la parte musical, que en pocos grupos se ve, porque la mayoría son más cuequeros, más bravos.

–Claro, que terminan la cueca en cala calacá –pone por ejemplo la bajista.

–Y nosotros también podemos terminar una cueca en cala calacá –avisa Joyce, en todo caso–. Pero va a ser un cala calacá a tres voces.

 

La cueca que más me gusta

Sin limitarse al repertorio más bravo representado por Los Chileneros, Las Torcazas escogen su cueca favorita entre un abanico amplio que va desde cuequeros mayores como Los Afuerinos y Altamar hasta compañeros de generación como Los Tricolores 

Lillian Riffo (voz): "La cueca 'La guitarra', que ganó en un festival en Padre Hurtado, siempre que la canto es especial. Caramba si tuviera una guitarra / Caramba con sus seis cuerdas de oro para cantar. Y la otra es la 'Cueca tristona' (de Clarita Parra, foto 1), que ganó el Festival de Viña y cantada por ella fue muy emotiva. Y de Las Torcazas, todas".

Joyce Valle (guitarra): "Todas mis cuecas (risas), como 'Corazón ingrato'. Y de otros grupos, Los Tricolores (foto 2),
Altamar, Los Paleteados de Puerto, que me encanta el sabor que tienen para tocar: el gusto que tiene el tío Elías (Elías Zamora, baterista de ese grupo porteño). Y la tía Gloria (Gloria Arancibia) en el piano. Mucho gusto para tocar".

Catalina Pérez (bajo): "'Mándame a quitar la vida' (de Segundo Zamora), 'Cariño, seremos uno', también de Lucho Castillo (de Los Tricolores), y me gusta una de Fernando Leiva que cantamos nosotras: Caramba mis labios, mis labios te andan buscando / Caramba para robarte un beso eterno".

Catalina Cornejo (piano): "A mí me gusta 'Linda morena', de Los Afuerinos (grupo también porteño, foto 3). La escuché en la universidad, y fue una de las primeras cuecas que conocí".

Gabriela Contreras (batería): "A mí las de Las Torcazas son las que me gustan, pero cuando quiero escuchar otras cuecas me gustan Los Tricolores: "A punta de palma la cueca", que sacó el segundo lugar en la caleta El Membrillo. De Lucho Castillo. Porque con nosotras es tan diferente el estilo que me gusta el contraste. Como con Los Chileneros: es otra fuerza, es otra conexión".