La autobiografía de Rossana Saavedra
Sentir, pensar, amar, hacer, vivir, crear
Son los verbos en el coro de una de las canciones que Rossana Saavedra ya tiene en la mira grabar. Pero ahora es el tiempo de Respiración, un disco debut que viene madurando desde hace largo tiempo, con canciones que datan de primerísimas épocas y con rotativa de músicos que la han acompañado por dos décadas. "Es un disco distinto. Si vas a cantar los mismos standards igual que siempre no, muchas gracias. Hay que dar a conocer la música desde Chile hacia el mundo", dice.

Iñigo Díaz | fotos: Marta Badilla y Álvaro Pruneda


Rossana Saavedra la recuerda como uno de las primeras decisiones importantes de su vida musical. Tenía menos de dieciocho años cuando una tarde de 1991 caminaba por el barrio Lastarria, en Santiago, y le llamó la atención la música que salía desde la Plaza del Mulato Gil. Allí estaba tocando Alberto Maturana (guitarrista, saxofonista, gestor de los famosos festivales de jazz de Tongoy y además director de la Oficina Nacional de Emergencia, Onemi, durante el gobierno de Lagos). Rossana Saavedra tuvo la suficiente determinación personal para acercarse y llamar la atención del músico.
 
–Le dije "yo quiero cantar ahora en tu concierto" –rememora  Saavedra–. Me quedó mirando con una cara. Pero yo le dije "no, tranquilo, confía. Haz el acorde Fa+7". Me puse a cantar "La chica de Ipanema" y le encantó. Me dijo "en el segundo set, vas en el cuarto tema". Y de ahí nunca más nos separamos. Fue mi primer padrino, comenzó a pasarme material y después yo empecé a conocer a los jazzistas más antiguos, como (el pianista) Giovanni Cultrera, (el violinista) Roberto Lecaros, (el contrabajista norteamericano) Spike Holmes, (el maestro de los bateristas) Carlos Figueroa, (el director de big band) Hamilton Vela.
 
Hasta allí Rossana Saavedra era una niña cantante vinculada desde los diez años al "Clan infantil" y el "Ránking juvenil" del programa "Sábados gigantes", formada técnicamente por la profesora Maitén Montenegro. A veinte años de esa iniciación espontánea, Rossana Saavedra está presentando su primer disco de estudio (una primera grabación data de 2006 y se titula Registros en vivo). Se llama Respiración.




–¿Se puede entender como una primera autobiografía?
–Es un trabajo que tiene una génesis hace mucho tiempo. Comenzó a grabarse en 2007, con composiciones que incluso vienen de mi niñez. Hay una que se llama "Abrazar la soledad", que es la canción con que parte el disco. La hice a los trece años, y "Rossana's song", que la he cantado antes en vivo, la hice a los dieciocho. Las edades no tienen que ver con un asunto de virtuosismo, sólo lo digo para ubicarnos en el tiempo. Respiración es un registro de muchas épocas. "Noche de mayo", que está dedicada a Brasil y a la pianista y cantante Tania María, la hice en 2002.
 
–Desde 2004 se venía hablando de Respiración.
–Siempre estuvo presente. Desde 1991 yo estaba con la idea de grabar un disco, pero no siempre estuvieron los recursos a la mano para hacerlo. Era una época algo difícil para grabar y tampoco tuve el  apoyo suficiente de amigos para hacerlo. Es triste decirlo pero en este medio son súper pocos los amigos. En ese tiempo había que disponer de recursos y yo trabajaba de manera autónoma. Yo me hice sola. Pero que Respiración se haya demorado diez o catorce años en salir no fue para nada en vano.
 
–No era el tiempo entonces.
–La vida es tan sabia, tan sabia, tan sabia, que yo no podría haber sacado el disco en mejor momento que en 2011. Creo que hubiera salido antes no habría logrado estos resultados.




–¿En 1991 hubiera sido irreal?
–Por recursos claro que era inviable, pero por material musical en absoluto. Si todo hubiera seguido un curso natural y me hubiera puesto a grabar entonces, yo hoy día tendría cinco discos editados. Pero no te quepa duda de que voy a recuperar el tiempo perdido. Empiezo a trabajar en un segundo disco desde ya. En paralelo de la difusión que estoy haciendo de Respiración estoy trabajando en otro disco. En realidad en dos. En realidad en tres, porque tengo otro proyecto del que no voy a hablar todavía. Es una sorpresa.
 
–En 1991 estabas recién entrando en el circuito.
–Me conecté con la Radio Classica. Un día escuché que se estaban haciendo jam sessions una vez al mes en el Club de Jazz de Ñuñoa. La próxima que venía era una jam destinada a cantantes. Fui a la radio no más, donde estaba (el baterista) Alejandro Espinosa. Le dije que quería cantar. Pregunté qué pistas tenían ahí y bueno, "dame 'Stormy weather'". Ellos quedaron impresionados conmigo porque fue "one, two three, four". Según ellos era como escuchar un disco.
 
–¿Eso fue en el estudio mismo de la radio?
–Sí, un día de semana, y entonces me dijeron "por supuesto que tú vas a la jam". De ahí fue que salieron todas las niñas que cantaron después.
 
–¿El famoso festival de jazz vocal del ‘92?
–No, ese festival fue otra cosa (ver recuadro). La jam session de la Radio Classica fue donde se presentaron muchas cantantes, pero sólo seguimos activas dos. Después se hizo ese festival, que lo organizó el papá de Rachel y lo ganó Rachel (risas). Una cosa es la jam session, que fue el 1 de septiembre de 1991, y otra es el festival de jazz vocal, que se hizo el invierno de 1992.




–A lo largo de este tiempo has hecho un tránsito entre esa la cantante iniciada que aparece y se mezcla con los músicos más antiguos y la que ahora dirige a jazzistas de veintiún años.
–Siempre intenté hacer lo correcto, en el sentido de que si iba a estudiar un lenguaje musical quería hacerlo de la forma más respetuosa posible. Quise partir respetando la línea del tiempo y comenzar a cantar los standards más clásicos, independiente de que estuviera escuchando a Ella Fitzgerald y a Tania María por un lado, y a Siouxsie and the Banshees y a Ultravox por otro. Siempre intenté seguir lo más correctamente posible las épocas del jazz. Y haberlo hecho de esa forma, cantando primero con los jazzistas chilenos mayores y después con los músicos de mi generación, hoy día también me permite tener una relación transversal con músicos de todas las edades.
 
–¿Quiénes están en tus grupos ahora?
–Estoy trabajando con el guitarrista Mauricio Alvarado, con los contrabajistas Maximiliano Flynn, Cristián Orellana y Milton Russell. Y como baterista, Carlos Cortés. Y si no está Carlos Cortés, no trabajo con baterista. Los pianistas y los percusionistas son todos flotantes. Son los músicos que me acompañan ahora cuando canto repertorios de standards y canciones en clubes como El Perseguidor o Le Fournil Bistrot y prontamente en el Thelonious. Con ellos he estado haciendo música de Gershwin, Duke Ellington y de otros compositores del jazz, pero también canciones de Tom Jones, The Cardigans, Moloko, Modjo, Michael Jackson, Stevie Wonder, Barry White.
 
–Estos conciertos son de club, con trío acústico y cantante, pero Respiración vienen con mucha producción, muchos instrumentos y muchos músicos invitados. Es como un disco de fusión.
–Absolutamente, es un disco de world music y world jazz. Este disco se va a poder tocar en muchas radios, pasando por Cooperativa, Pudahuel, Aurora, Romántica, Sonar, Play, Oasis, todas las radios que te puedas imaginar. Hay muchos sonidos: bajo, contrabajo, batería, cuerdas, trombón con Parquímetro Briceño, trompeta con Cristián Cuturrufo, saxo con Claudio Rubio, y también instrumentos como bandoneón, tabla hindú con Juan Coderch, didgeridoo con Pedro Melo. Christian Gálvez hizo las percusiones alternativas, hay de todo. Hay guitarra eléctrica con Scott Henderson y Federico Dannemann, piano con Marinho Boffa, está la triada de cubanos que hacen las bendiciones para todos los músicos y que los amamos, Efrén Viera, Ernesto Artímex y David Ortega, quienes tocaron batá en "Abrazar la soledad". Están DJ Raff, Paulo Prímola, Joe Vasconcellos en las percusiones, Jorge Vera en teclados.




–¿No hubiera sido más lógico grabar un disco de standards con trío, antes que uno de fusión de muchos instrumentos?
–Es que para mí eso viene después. Puede incluso entenderse con un camino inverso. Lo que estoy haciendo no es lo más difícil. Salir a presentar a una cantante de jazz a segmentos más amplios que no conocen a la Rossana Saavedra, ahí si que tienes que tener cojones. Porque si haces un disco de standards con la niñita inocente con vestido rojo cantando arriba del piano "My funny Valentine" y "All the things you are" igual que como las han hecho todas las cantantes de jazz de acá, no, muchas gracias, no quiero eso. Hay que salir a dar a conocer la música desde Chile hacia el mundo.
 
–¿Cuál sería su identidad entonces?
–Es un disco donde van a a conocer algunas de mis composiciones y algunos de los grandes compositores que tenemos, más allá de Violeta Parra, que ya tiene su palco universal. Víctor Jara también lo tiene, pero en Respiración propongo una versión muy distinta de "Te recuerdo Amanda". Si yo voy a hacer un homenaje a Nino García, a Hugo Moraga, a Roberto Carlos y a Piero no tengo por qué, ni quiero, ni se me dio la gana hacer las canciones iguales. La idea es que a través de una versión nueva se haga un homenaje respetuoso a estos compositores, que se lo merecen.
 
–¿Grabaste a esos autores?
–De Nino García tenemos "Espejismo"; de Hugo Moraga, "Niño de guerra"; de Piero, "La piel cansada"; de Roberto Carlos, versiones en español y portugués de "Detalles", donde está Cristián Cuturrufo con un solo de trompeta impresionante.




–¿Cuántas canciones tuyas vamos a escuchar?
–Cuatro: "Abrazar la soledad", "Rossana's song", "Ella espera" y "Noche de mayo". Solamente están los standards "You don't know what love is" y "Softly as in a morning sunrise", porque el disco es en su mayoría en español.
 
–Esas canciones eran orginalmente de un repertorio tipo soul jazz, que cantabas en 2004 con Ernesto Kong, de Raiza. ¿Qué pasó con "Gaia"?
–También está en proceso de trabajo. Esos temas no se van a quedar en la historia, vienen en otros discos. Y "Gaia" también, con el coro que decía "sentir, pensar, amar, hacer, vivir, crear". Están consideradas para otro proyecto pero como canciones que van a cruzar fronteras. Tienen fines internacionales. Están guardadas pero no están guardadas. Y el disco de standards que está en planes de grabación, si el mundo no se acaba, no lo voy a hacer en Chile. Lo vamos a hacer con músicos extranjeros. En las radios hay que luchar contra el reggaetón, contra la música chatarra y basura. Son muy pocas las radios que están dando espacio a trabajos tan elegantes como el disco Respiración. Es un disco sumamente fino, no es un disco para que lo escuches en un carrete con amigos tomando copete. Es un disco para que lo escuches tranquilo, con un amigo o con tu novia. Es un disco súper contemplativo, súper zen, con un gusto de refinación de primer nivel y con músicos y arreglos filete.
 
–¿Son arreglos de Marinho Boffa?
–No, son  arreglos en  realizados por Christian Gálvez y también arreglos míos en su mayoría en la parte de los voicing vocals y coros. Con Christian  Gálvez coprodujimos el proyecto. Siempre me refiero a él como “Mi pulmón izquierdo”. Marinho Boffa me obsequió dos arreglos, uno de cuerdas para "Detalles" y otro de bronces para "Espejismo". Con Gálvez comenzamos a hacer las maquetas juntos en 2007. El arte del disco se trabajó junto al equipo de Edgardo Navarro, quien es un top de la estética tanto en Londres como en Chile. Ha trabajado con La Ley en el unplugged que grabaron para MTV, y con Álvaro Henríquez. Navarro trabaja con (el modisto) Rubén Campos, que me vistió para estas sesiones.

–¿Qué esperas con este trabajo?
–Cualquier persona que hace un primer disco tiene la esperanza de que todo salga bien. Este disco fue muy deseado y hecho con mucho amor. Ojalá desde la música de Respiración nazcan muchos bebés. Es un trabajo delicado, íntimo, fino, tan Zen, de templanza y contemplativo. Que no te quepa duda de que muchas parejas se van a enamorar más. Esperamos que Respiración    traiga mucha vida , mucho amor, mucha fertilidad y creatividad. Miles Davis decía que no puedes plasmar toda tu esencia en un primer disco. Puede gustar o no gustar, es parte del juego de la vida. Yo voy a seguir adelante con mi expresividad. Pero lo que me interesaría, por ejemplo, las nuevas generaciones de músicos se interesen en conocer al que pudo ser el "Quincy Jones chileno", que fue Nino García. Por eso escogí una canción de él y la hicimos con un vocal scratch y con DJ Raff. Lo mismo con Hugo Moraga. Su canción estaba en 6/8 y yo hice en 4/4. En Respiración lo menos que hay es "ts-ts–tssss" (imita el sonido del platillo de la batería acompañando un tema de jazz). Es un proyecto que esperamos promover fuera de Chile. Ya está sonando en Puerto Rico, se va a empezar a promover en Argentina y Brasil, va a entrar a Francia, Alemania, Holanda, Inglaterra. De verdad que no podría haber sido mejor momento para Respiración que hoy día.

Rossana Saavedra en vivo.– Viernes 15 de julio, 21.30 y 23.00 horas. Bistrot Jazz Club Le Fournil, Constitución 40, Patio Bellavista, Santiago (248 9699). $3.000.
 
www.myspace.com/rossanasaavedra
www.edgardonavarro.com

 

En blanco y negro: los años en el Club de Jazz

"Maipú Ñuñoa" es una composición del guitarrista Jorge Díaz, uno de los contemporáneos de Rossana Saavedra, iniciado poco después que la cantante en torno al Club de Jazz. Es un tema que describe la conexión entre estos dos músicos maipucinos y ese ya desaparecido y fundamental escenario ñuñoíno. "Imagínate lo que significaba viajar desde Maipú a Ñuñoa en esos tiempos (los primeros años ’90)", dice la cantante. "Para cantar en el club de noche, yo tenía que salir de mi casa como a las 7 de la tarde, con una mochila cargada con todos los real books".
 
–Los real books y un vestido de escenario.
–Nooo, yo era una chica súper new wave en los ’90. Yo me vestía de otra forma y usaba el pelo rojo. Yo era la que andaba con jeans cantando a Jimi Hendrix y Led Zeppelin. Yo era súper underground. Uno de los grandes errores que creo que cometí fue ser tal vez demasiado libro abierto. Yo conocía mucha música desde joven. A los doce años conocía a Chick Corea y me estudiaba "Spain". El Club de Jazz era mi lugar. Fue donde me desarrollé y tuve la evolución más importante en mi vida como cantante y viviencias.
 
–Allí participaste en el Festival de Jazz Vocal del ’92, que promovió a muchas cantantes.
–También estuvieron Francesca Ancarola, Verónica Espina, que cantaba en el grupo de soul Azulado, Paquita Rivera y Patricio Castillo, que hoy día está viviendo en Los Angeles. Sin ir más lejos, creo que Patricio Castillo y Jorge Caraccioli son las mejores voces masculinas para el jazz. Yo cantaba entonces con Pablo Vergara (piano), Christian Gálvez (bajo) y Rodrigo Gálvez (batería), y también con Jorge Díaz (guitarra). Después tuvimos el grupo Cyberjazz con Daniel Lencina (hijo) en paralelo a otro trío donde estaban Federico Dannemann (guitarra), Felipe Chacón (contrabajo) y Nelson Oliva (batería). Ese grupo funcionó entre 1998 y 2001.
 
–El terremoto de 2010 terminó con la historia del Club de Jazz. ¿Qué sensación tienes con eso?
–La verdad no me extraña que el club no esté de vuelta todavía, porque las personas a cargo son inoperantes. Si realmente hubieran tenido interés, el Club de Jazz estaría hace mucho rato funcionando. Yo no soy socia, soy cantante del club. Toda mi vida transcurrió allí y lamento que todavía no vuelva. Creo que tiene que haber una renovación total.