Griz lanza disco y se va de gira
Esperando nada
Autogestión es la idea. Volumen IV es el nuevo y quinto disco del trío instrumental más poderoso y díscolo en ejercicio en Chile, que, con ocho años de vida, ha visto pasar a muchas bandas mientras sigue ahí, inmutable y crítico del actual escenario independiente. "No estamos en esa antesala de esperar ser descubiertos por alguien. Este es el medio que escogimos para desarrollarnos", dicen, a semanas de emprender su primera gira europea, con 70 fechas confirmadas.

Luis Felipe Saavedra | Fotos: Raúl Manríquez / archivo de Griz


Días antes del lanzamiento de su disco Volumen IV (2006, CFA / Traidores), el cuarto de la saga que comenzó en 2000, Cristián Vásquez, el baterista de Griz, sale de noche en bicicleta a pegar afiches para promocionar el evento. Con mochila, una botella de engrudo y mucho cuidado para evadir a los molestosos, nada ha cambiado desde que, en 1998, formó la banda con la genuina intención de hacer música pesada y densa, sin vocalista y sin expectativas tampoco.

–Éramos, entre comillas, herederos de toda esa camada de bandas como Entreklles, Pánico y Lafloripondio –sitúa Roberto Oyarzún, el guitarrista–. Cuando todos ellos se transformaron en grupos grandes y dejaron de cobrar mil pesos y pasaron a cobrar cuatro o cinco mil, quedó libre un circuito tocatero de mil pesos, donde aparecieron gente como Neighbour, DonFango, Griz y Guiso. Vamos a cumplir casi una década tocando y deberíamos también haber traspasado esa brecha y estar cobrando tres lucas. Por eso digo que no hemos cambiado, seguimos en la tocata de luca, de quinientos pesos.

Y para no cambiar, Griz no delega, sino que controla toda la cadena productiva, desde organizar las tocatas, pegar los afiches, cobrar las entradas y vender la cerveza hasta tocar. Y cuando hacen ruido no saludan, no presentan los temas (que no tienen nombre), no preparan repertorio y ni siquiera miran hacia adelante. Al trío formado por Cristián Vásquez (batería), Roberto Oyarzún (guitarra) y Alejandro Stephens (bajo, que este año sustituyó al bajista fundador, Jaime Martínez) –en ese orden en la foto principal– le atrae la idea de presentarse ante públicos adversos, ir al choque y sonar lo más fuerte y saturado posible. Tal como lo harán a partir del mes próximo, cuando emprendan su primera gira, autogestionada, a Europa.

–Desde un principio supimos que era una cuestión difícil de digerir, y no sé si a mí me interesa que mucha gente lo digiera –sentencia Cristian–. No es tampoco que me lo quiera guardar, pero como está me gusta y valoro más el hecho de que alguien vaya a un recital y le diga a un amigo que la banda es buena y que después ese amigo vaya, a estar todo el día en la tele.






Cinco largos temas conforman la nueva entrega del trío. Fue grabado en sólo dos días en los estudios de la Corporación Fonográfica Autónoma (CFA), el sello del grupo punk Fiskales Ad-Hok, sala de ensayo de la banda y lugar de residencia de Roberto y familia. Volumen IV fue registrado en directo, porque así lo prefieren.

Cristián: En una grabación hay que sopesar dos cosas: el sonido y la interpretación. Lo que nos salva es que (el disco) tiene actitud. Pero el día en que suene la raja pero carezca de ese plus no le veo sentido, vas a ser una banda más.
Roberto: Buscamos algo crudo, como tocado en vivo.

–Todos los discos de Griz han buscado eso.
Roberto
: Siempre que grabas un disco encuentras que suena bien, pero a medida que pasa el tiempo empiezas a mirar la foto y mmmmh...
Cristián: Hasta ahora lo habíamos logrado en el disco en vivo (2003) y con éste.

–Aparte de la mejora en la grabación, ¿cuál es la evolución musical?
Cristián
: Hemos sabido aterrizar mejor las ideas que tenemos. Hemos aprendido también a decantar el proceso de la composición. Siempre perdíamos la paciencia, queríamos terminar los temas luego. Ahora es todo al revés: hacemos temas de cinco, seis o siete minutos y no siento que tengan pedazos de sobra ni de relleno. Otra cosa es que a la hora de hacer temas, una de mis fijaciones es que los puentes entre un pedazo y otro estén bien pensados y creo que eso lo hemos logrado muy bien.

–¿Están cada vez más metaleros?
Cristián
: No sé si es así, pero los temas metaleros están más metaleros y los de otra corriente están más extremos también.
Roberto: La manera que tiene de tocar Cristián la batería es súper especial en términos rítmicos. He conversado con profesores de batería y encuentran que tienen una forma de abordar los ritmos particular. En el primer disco o en los primeros años de trabajo no lo entendíamos bien y ahora sí, entonces uno compone en la guitarra pensando en cómo toca el otro. Compones pensando en tu compañero.
Cristián: No es tan solo un buen riff, sino también un riff dirigido. Nuestros gustos son sumamente diversos entre nosotros. Somos abiertos en cuanto a tendencias pero es difícil que estemos coordinados. Como consecuencia de eso, cuando estamos componiendo, surge un pedazo y lo modificamos cien veces hasta que los tres nos podemos encontrar. Es una lata si lo miras de una forma, pero si los tres, que somos tan distintos, quedamos conformes con algo, igual te indica que tan malo no puede ser.




¿Por qué se fue Jaime Martínez (el bajista histórico de Griz, en la foto del lado)?
Roberto
: Porque dentro de sus prioridades siento que nunca estuvo en primer lugar la banda. Era un espacio de distracción para él. Porque tiene otras responsabilidades y ha ordenado su vida de otra manera. Pero su aporte como bajista siempre lo vamos a agradecer. Hicimos cuatro discos con él y se le desea lo mejor, pero había incompatibilidad en términos de proyección de trabajo. Para mí es la prioridad la banda. La única manera de compartir un testimonio con mi hijo, una palabra buena onda o transmitirle un grado de alegría es también desarrollando los proyectos que me resulten interesantes para poder decirle que sí se puede.

–¿Y cómo se dio la llegada de Alejandro Stephens a ese puesto?
Roberto: Cuando escogimos al Alejandro (a principios de año), la gente nos decía "pero si es un punky piante, ese loco toca en (la banda de hardcore punk) Mal Gobierno".
Cristián: Y nosotros decíamos "Pero si tiene barba como Jaime" (risas).
Roberto: Vemos afinidad de la onda de la persona más que en los estilos de música.
Alejandro: Yo conocía a los cabros hace muchos años. Cuando me plantearon entrar a la banda sopesé lo mismo, considero que es gente cercana y musicalmente me interesaba caleta.

–¿Cuál es tu aporte musical?
Alejandro
: Yo vengo de la escuela más punk, con canciones más cuadradas, una voz  encima que te guía los cortes. En una banda normal la presión siempre está en la voz, entonces si te pifeas pasa piola, porque no eres el centro de atención. En cambio acá hay música, no más, una interacción constante en que depende todo de todo. Tampoco en Griz es todo cuadrado, pasa de partes muy lentas a violentas, mucho cambio de intensidad, cosa que en el punk o en el hardcore no existe. Fue replantearme un montón de cosas a la hora de tocar, tratar de entender la lógica de los temas, pero en este instante estoy funcionando. Aunque en el proceso pensé muchas veces si estaba cagando a los cabros, pero está funcionando.

–Fuera de la amistad, ¿se fijaron en el aspecto musical a la hora de llamarlo?
Roberto
: Si, porque yo veía su performance en Mal Gobierno y me parece asombroso lo que hace en el bajo, tiene una puesta en escena...
Cristián: Sin ir más lejos, vi el recital de Mal Gobierno el domingo pasado y Stephens se robaba la película.
Roberto: Es importante, cuando estás tocando, mirar para atrás a la batería y ver que este huevón (Cristián) está rompiendo los palos y está dejando la cagada. A mí me motiva a entregar, a no contener nada y no quedarte con la sensación de que hiciste los siete temas y recién al tema seis empezaste a disfrutar. En el caso de Alejandro, te contagia la manera en que ejecuta el instrumento y al parecer, por sus movimientos, la siente.




–¿Cuándo surge la idea de hacer esta gira a Europa?
Roberto
: De toda la vida, de cuando empezó la banda. Siempre está bien en tu interior la necesidad de mostrar tu trabajo en un montón de lugares y, en mi caso, la itinerancia que te permite una banda de música la encuentro súper interesante. Desarrollar esa cosa como de circo, de moverse de pueblo en pueblo, con pocos recursos, y el mismo hecho de que seamos tres, necesitamos pocos elementos para sonar, podemos montar en cualquier lado. No es por citar odiosamente el caso de Familea Miranda (el otro grupo de rock chileno que en estos días también está de gira por ese continente), pero se dice que ellos y Pánico abrieron esa necesidad en la banda chilena de ir a tocar a Europa. Discrepo totalmente, porque Violeta Parra en su momento, en otra disciplina, agarró sus cuatro o cinco telares y se metió en un barco y se fue tocando la guitarra gratis, pagó su estadía tocando y terminó mostrando en el Louvre.

Cristián: Yo agregaría que a mí me gustaba algo que no ocurre hace tiempo: cuando tú empiezas a tocar obviamente nadie te conoce, entonces te enfrentas a un público al que le puede gustar o no la música, como ir al choque y al final ganarse al público. Inevitablemente, seas bueno o malo, con los años la gente te va conociendo y se pone más complaciente. No está esa sorpresa. Viajar como veinte horas, ir a lugares donde nadie te conoce y de nuevo experimentar eso es llegar en pelota. Tienes tus instrumentos y a tus compañeros y con eso tienes que defenderte.

–Aparte de compartir el primer mes de la gira con el trío Electrozombies, ¿cuál es el plan de la gira?
Roberto
: Tocamos en un lugar donde toca (la banda metalera) Slayer cuando va a Austria, que se llama Arena, en un festival punk de los más importantes de Europa que se llama Soro, al que clasificamos porque es con selección. Tocamos con una banda súper conocida de emocore que se llama Amanda Woodward, y de todo. Desde casas okupas a bibliotecas anarquistas. Vamos a tocar como setenta veces en muchos países.
Cristián: Y queremos hacer más. Estamos postulando al Record Guinnes.
Roberto: Aparte del sueño de viajar, con Cristián siempre ha estado la idea de tener la música nuestra plasmada en un vinilo. Por eso queremos presentar el mejor show posible en vivo, con ene power, para ver si alguien engancha y se da la mano. Igual siempre la primera vuelta es de reconocimiento, nos ha pasado cuando fuimos a Argentina: a la tercera o cuarta vez cachai dónde ir y dónde no. Pero más que todo es vida de ruta, tres meses metidos en el camión, bajándose a tocar y a comer.




–Desde sus inicios han estado cercanos a varias escenas, rock, punk, emo, pero sin militar en ninguna...
Cristián
: Toda la vida nos hemos sentido como una isla (risas). Creo que con los años hemos visto pasar mucha gente, muchas bandas y al final esa cuestión de andarse hermanando no sé si es tan sana, porque la misma gente va cambiando y tú no puedes esperar que si en un minuto tuviste los mismos ideales con alguien los tengas para siempre. Somos la independencia dentro de la independencia.
Roberto: Esa situación que se da en las escenas, como en el rocanrol, es una situación como de hincha de un equipo de fútbol, algo demasiado estereotipado. De repente sentimos afinidad, más que por la estética de las bandas, por la onda de los locos. Valoramos más eso que si es hip-hop, jazz  u otra cosa.

–¿Cuál es su visión de lo que actualmente se entiende como independencia?
Roberto: No estamos en esa antesala de esperar ser descubiertos por alguien. Éste es el medio que escogimos para desarrollarnos.
Cristián: Con los años llegamos a trabajar de forma independiente, no buscando el sello, no buscando que sea masiva, pero no es para que llegue un punk a felicitarnos. No respondemos ante nadie más que nosotros.
Roberto: La instancia musical, mi formación ideológica, no tienen nada que ver con la música que escucho. Mis opiniones acerca del Estado, de la autogestión o de la injusticia social se van a sostener independientes de cuál sea el estilo de música que toque.

Cristián: Cuando nos han invitado a tocar a las tomas de las universidades, hemos ido. Griz no es una banda para festejar, que te haga moverte o para bailar pogo, entonces en una toma está fuera de contexto y terminamos tocando para siete personas, pero para nosotros es importante ir porque es nuestra forma de expresar la ideología que hay detrás de la banda
Roberto: Es una cuestión de apoyo y solidaridad más que todo, con organizaciones o procesos que se estén gestando y nos resulten interesantes. Es importante dejar ese legado de que sí se puede viajar a Europa sin el apoyo del gobierno, de que sí se puede sacar el disco sin hacer el Fondart. Tengo un hijo y espero que en veinte años más, en la disciplina que a él le llame la atención, se plasmen esas ideas. Uno tiene que hacerse responsable del legado.

Alejandro: A mí me llama mucho la atención cuando se habla en los medios de que gente como (el sello disquero) Algo Records son los precursores de la independencia aquí en Chile, y no sé, poh, cabro... Hay que pensar que en los ‘80 las bandas metaleras, sin ninguna ideología detrás más que Satanás, sacaban discos independientes, se movían y los editaban en Europa. Torturer tenía un disco en Francia, tenía vinilos.
Roberto: Nosotros somos herederos de eso. Cuando chico iba a tocatas de Totten Korps, de Massacre, y de ellos aprendimos eso. Entonces esa sensación mediática de que en la escena de ahora son los gestores de la autogestión, de que es un descubrimiento, de que son ellos los que hacen las chapitas por primera vez, ellos hacen los autoadhesivos, siento que distorsiona una idea que para mí tiene otro sentido, que va más allá de estar de paso en algo.
Alejandro: Más allá de la ideología, hay una cosa histórica: CFA lleva diez años funcionando, pero tampoco fueron los primeros con la cosa independiente, porque con Masapunk (sello punk anarquista iniciado en 1996, que ha editado a los grupos Disturbio Menor, Silencio Absoluto, Marcel Duchamp y Mal Gobierno, entre otros), eso se empezó a escuchar un año antes. También hay otra cosa: si es por opción o por necesidad.
Roberto: Hasta Joe Vasconcellos es independiente ahora. La otra vez lo vi en la tele con un discurso saltado (carcajadas).

–¿Su caso se asemeja a la autogestión de gente como la Productora Mutante más que al de bandas de rock?
Roberto
: En el caso de lo que hacen locos que meten ruido, que es como un vómito y odio, se parece mucho a lo que hacemos nosotros, pero utilizan otras herramientas como soporte.
Alejandro: Por último rompen esquemas.
Cristián: Por último hacen algo.
Alejandro: Meten ruido porque les gusta, no porque sea la moda ni porque en dos años más va a sonar en la radio un loco con una caja de fósforos tocando. Lo hacen porque lo quieren hacer.

–Ahora que sacan el quinto disco y se van de viaje, ¿las expectativas siguen siendo tan bajas como al principio?
Cristián
: Es que básicamente lo pasamos bien. Si quieres ser mas específico, ni siquiera lo pasamos tan bien entre nosotros relacionándonos, sino que tocando generamos una atmósfera muy cómoda que hasta es una especie de terapia, lo que hasta el día de hoy agradezco.

Lea un comentario de concierto de Griz acá 

www.fotolog.com/lavidaesgriz

 

Recuerdos e influencias

Desde punk rock a cantautores chilenos de los años ’70 comprende el repertorio de referentes musicales chilenos que suman los tres integrantes de Griz, desplegado aquí en detalle.
 
Cristián Vásquez: Debo reconocer que tengo poca cultura de bandas chilenas. Supersordo (foto superior) me gustaba mucho y siempre los iba a ver. Me llamaba la atención que cambiaran siempre las versiones de los temas y que nunca fueran malas. Hasta el día de hoy me gustaría saber cómo lo lograban. KK Urbana me gusta caleta. Me gustan todas las bandas en que he tocado, porque te aprendes los temas: Enfermos Terminales y Taladro Furioso. También Orate, Innombrables y Niño Símbolo, y Umbría en kalafate me llamó mucho la atención. De las que he visto ahora es la que mas me ha gustado.
 
Alejandro Stephens: Yo pienso en cosas más punk. Una banda que no se puede negar a estas alturas, aunque uno esté viejo y los conozca, es Fiskales Ad-Hok. A Políticos Muertos los escuché en caset cuando pendejo y después los vi en vivo. Supersordo me sorprendió, que son lejos lo mejor que se veía. La Floripondio son la mejor banda en vivo en Chile, siempre logran reinventarse y son power. Marcel Duchamp (foto del medio) es la mejor banda de hardcore punk, porque logran dentro de un estilo bastante cerrado cosas bastante originales. Disturbio Menor me gustaba caleta años atrás. Entreklles también.
 
Roberto Oyarzún: Violeta Parra (foto inferior), indiscutiblemente. Es una de mis grandes influencias, entender la música como una experiencia itinerante, la manera en que dejó este mundo tiene toda mi admiración. Schwenke y Nilo es una banda que escuché cuando chico, tienen letras preciosas y me transporta a momentos de mi vida muy bonitos y muy feos al mismo tiempo. Feos por el contexto político y bonitos por el calor de casa que me recuerda. Quelentaro tiene un disco que se llama Leña gruesa (1969, EMI Odeon) que en mi infancia me marcó.
 
De ahora –continúa– me gusta Innombrables, una banda que vi el otro día y hace una especie de rock loco tipo Familea Miranda, con caleta de actitud, con más peso, súper decididos, tocando sin vergüenza. A La Miseria de tu Rostro les creo, es una banda que siente lo que toca, a pesar que su música tiene ene clichés de un montón de otras bandas. Marcel Duchamp tienen tan mala administración como Griz, o peor tal vez, pero son excelentes, y si fueran a tocar a Europa dejarían la cagada. El hecho de tocar tan pausado de Yajaira, igual que The Ganjas, habla de un desarrollo espiritual que permite abordar la música con esa calma; un desarrollo espiritual distinto al mío, que me gustaría conocer. Pentagram me marcó, y también todos los proyectos que hizo (el vocalista) Anton Reisseneger después (como el grupo metalero Criminal), a pesar de que siempre lo puteaban por ese prejuicio de que era cuico y tenía plata. Y tengo mucho respeto por la trayectoria de Comegato (el bajista Miguel Ángel Montenegro). Es como dedos de oro, porque donde ha tocado sus bandas han aportado y generado escuela: en Supersordo, Yajaira, Necrosis y Electrozombies.