Javier Moraga: músico y hombre de radio
Desde la sala de máquinas
El viñamarino Javier Moraga es uno de los músicos electrónicos más prolíficos y atendibles de la actualidad: desde 2006 ha editado ocho discos y no pretende detenerse. Además es radiocontrolador de la radio Valentín Letelier de Valparaíso y en esa emisora produce y conduce "Sala de máquinas", un espacio semanal consagrado a la difusión música electrónica de Chile y el mundo. Con ese conocimiento y propiedad opina que "en nuestro país se hace electrónica de un excelente nivel", y a pesar de que publica sus discos por Internet, cree que la radio abierta es irremplazable. "Tiene un alcance inmenso e insospechado", dice.

Luis Felipe Saavedra | fotos: archivo de Javier Moraga



Durante toda esta semana en las calles y cerros de Valparaíso se está desarrollando el Rockódromo 2011, uno de los encuentros más masivos en torno a la música chilena. Hay rock, por supuesto, pero también trova, metal, pop y música experimental. Electrónica, entendida como la que proyecta un tipo frente a su laptop, nada. Pero eso no quiere decir que en la Quinta Región solo se cultive la música con guitarras. De hecho, existe un robusto movimiento de solistas que componen con softwares, y uno de los más destacables y prolíficos es Javier Moraga.

Tan prolífico es que desde su aparición en 2006 con Autodidáctico, editado por su propio y extinto sello Niño records, Javier Moraga suma, aparte de colaboraciones y participaciones en compilados, ocho referencias: Toma distancia (2007, en el netlabel mexicano AmpRecs), el disco compartido con el dúo de Los Andes Los 5000 666,777,888 (2007, Horrible Registros), Lunáptico (2008, Epa Sonidos), Sofismo (2008, Pueblo Nuevo), A suelo (2009, Horrible Registros), Los nauseabundos circuitos del miedo (2009, Pueblo Nuevo) y el reciente Años luz (Música para antología), a través del netlabel viñamarino Epa Sonidos, que, curiosamente, no es lo más reciente sino lo primero: una serie de piezas que compuso en  2006 para la presentación del libro de relatos de ciencia ficción chilena "Años luz, mapa eEstelar de la ciencia ficción en Chile", de Marcelo Novoa.

–Años luz está compuesto por material que grabé durante un periodo muy productivo musicalmente –recuerda Javier Moraga desde su casa en Viña del Mar–. Por primera vez vivía solo y tenía un home studio. Encontré hace poco el master de este conjunto de temas que había regalado como banda sonora para el lanzamiento del libro que recopila diversas narraciones de ciencia ficción chilena, lo escuché  con detención y llegué a la conclusión que era un desperdicio que no estuviera editado. Liberarlo es una especie de valoración a ese momento musical.





Entre ese primer registro ahora rescatado y sus últimos trabajos Javier Moraga ha explorado en distintos géneros de música instrumental generada con computadores: ambient, IDM, tecno e industrial, con igual atención en los aspectos melódicos y rítmicos y sin repetir ni equivocarse.

–Con el tiempo y los discos, ¿cómo ves la evolución de tu sonido?
–Es difícil esa pregunta, porque no suelo escuchar mis discos ni analizarlos una vez que los lanzo. Pero creo que dentro de un marco de constante exploración y experimentación sonora, mi música está hecha de manera muy espontánea e intuitiva, explorando lugares oscuros de mi inconsciente que trato de reflejar en sonidos. Creo que esa forma de enfrentar la creación le imprime cierto carácter o personalidad que la hacen única.  Pensando en mi próximo disco, me gustaría que fuera menos experimental, hacer algo más accesible. Como auditor no consumo mucha música experimental, y por lo mismo me gusta el desafío que implica abrazar sonidos más amables.

–Has editado para los sellos Epa Sonidos, Pueblo Nuevo, AmpRecs y Horrible Registros ¿Qué pasó con tu propia etiqueta, Niño Records?
–El sello Niño Records quebró. Hoy no tengo el tiempo ni la energía para mantener un sello discográfico. Como músico estoy más cómodo editando en los netlabels como los que nombras y como productor. No  he sentido la necesidad de editar algún proyecto musical local. Existen hoy suficientes sellos y plataformas donde publicar o dar a conocer música. El trabajo de un sello consiste la mayor parte del tiempo en hacer promoción y me di cuenta que detesto esa labor. Prefiero dedicarme a la producción y post-producción de audio.Supongo que cuando aprenda a hacer mis propias páginas web Niño Records podría reaparecer, o quizás no.

–¿Te interesa la edición física o prefieres sólo en formato digital?
–Como músico, obviamente creo que el soporte físico es el ideal, pero cotejando nuevamente con mis hábitos de consumo musical, ya prácticamente no compro discos físicos y he pagado por discos digitales contadas veces. Internet es la gran fuente. Creo que la única forma de derrotar la piratería es ofreciendo contenido en streaming. Ofrecer producciones bajo licencia Creative Commons me parece de lo más noble y consecuente.¿Cómo podría cobrar por mi música, si no pago ni por la de mis artistas favoritos? Puede ser triste, pero créeme que es cierto.Por otro lado, el formato vinilo es mi gran aspiración, posee una magia imperecedera. Me gustaría que el Estado editara en vinilo todo el catalogo de los netlabels chilenos.




Los sellos digitales le han permitido a Javier Moraga concentrarse en producir música y no en la manera de publicarla, de ahí su extenso catálogo personal y sus periódicas presentaciones en vivo. Pero este último punto es delicado para el viñamarino.

–A diferencia del rock, que fue concebido para estar arriba de un escenario en vivo, la música electrónica nació en un estudio de grabación. Y quizás nunca debió salir de ahí –lanza.

–¿Piensas que esa performance de un músico con su laptop es suficiente o hace falta algo más para monta un espectáculo atractivo?
–Creo que es suficiente, de lo contrario no tocaría en vivo en ese formato. Pero me parece poco atractiva: nada más trivial que un hombre frente un laptop, quizás pueda ser aberrante para gente que trabaja toda la semana frente a uno. ¿Cómo van a pagar un fin de semana por ir a ver a otro compadre frente un computador en su tiempo de ocio? Un buen show, además de buen sonido, necesita el apoyo de visuales para ganar atractivo como espectáculo. Últimamente he contado con la colaboración de La Cabezabiertalab para aquello. La creación de propuestas multimediales en tiempo real es el próximo paso para la escena electrónica chilena.

–Desde que comenzaste a tocar, ¿cómo has visto el desarrollo de la electrónica en la Quinta Región? ¿Hay más y mejores músicos? ¿Más gente y locales interesados?
–Durante este tiempo he tenido la posibilidad de conocer una buena cantidad de muy buenos músicos en la región, con propuestas musicales de muy buen nivel. Gente como Miguel Jáuregui (Basstk, Lunkon, Algn, Ws y Parlante, entre otros apodos), Gozne, Alisu o el Sueño de la Casa Propia (hoy radicado en Santiago) me parecen muy destacables, con trayectorias interesantísimas. Nuevos nombres como Ricardo Tobar o JIPG son la punta de lanza de una nueva generación de músicos que poco a poco irán aflorando. Artísticamente la escena electrónica de la región es muy potente. El problema está en la poca gente y en el desinterés de los locales. Al ser una región chica la cantidad de público interesado no es mucho, de manera que muchas veces los locales o los productores de eventos no ven retribuidos sus esfuerzos con gente asistiendo. En la región la gente interesada en propuestas nuevas es menos de la que yo esperaría en una capital cultural. Casos interesantes son los de colaboraciones entre espectáculos de danza o performance teatrales con música electrónica en vivo. Ahí creo que hay un vector de desarrollo. Valparaíso tiene un potencial de desarrollo muy importante, artísticamente hablando.




–Hace tres años, cuando te entrevisté como parte del grupo Olor a La Banda, me dijiste que en Valparaíso había un espíritu jipi para enfrentar el oficio musical. “Anti–pro” fue tu definición. ¿Sigue así o ves cambios?
–Sí, veo cambios positivos, al menos creo que un montón de músicos jóvenes están tomando el camino de la guitarra acústica como instrumento de creación. Eso les da independencia e instantaneidad. Creo que el trabajo que ha desarrollado las Escuelas de Rock en los últimos años está poco a poco dando frutos. Existe conciencia de un oficio musical y gente buscando trabajar de manera profesional. Faltan más recursos e inversión de parte de los locales para tener sonido de calidad. Ojala todos los locales tuvieran sistemas de audio como el de (el club viñamarino) Café Journal.

Por lo menos Javier Moraga no descansa: mientras disfruta de sus vacaciones prepara un disco para lanzarlo esta temporada por Pueblo Nuevo, pretende montar colaboraciones entre músicos amigos provenientes del rock para luego manipular sus improvisaciones computacionalmente y lo más seguro es que produzca el nuevo disco de su antigua banda, Olor a la Banda. Todo esto, paralelamente a su función como radiocontrolador de la Radio Valentín Letelier y productor y conductor del programa “Sala de máquinas”, dedicado a la música electrónica que ya suma casi 180 ediciones.

–¿Por qué surgió la idea y la necesidad de hacer un programa de música electrónica?
–Surgió porque sentía que Radio Valentín Letelier necesitaba un espacio para dar cuenta de una escena que ha tenido un desarrollo inmenso los últimos años. Curiosamente siempre he estado más cercano a la música indie o al rock alternativo, por lo que dar una mirada un poco desde afuera a la escena electrónica me pareció interesante: música electrónica para quienes no gustan de la música electrónica. Al tiempo ya  estaba usando software para crear música y terminé dentro de la escena electrónica como músico. Quiero hacer este 2011 una celebración para el programa número 200 de “Sala de máquinas”, dentro del marco de los 50 años que cumple Radio Valentín Letelier este año.




–¿Qué tiene la radio abierta que no tienen las web o podcasts?
–La radio abierta tiene un alcance inmenso e insospechado en la gente. Las páginas web y los podcast están ahí sólo para una élite, pero la radio abierta está disponible para un montón de gente que no está familiarizada con las páginas web de moda ni sabe qué significa podcast. Eso es la radio abierta: algo que está ahí antes de que Steve Jobs o Bill Gates ganaran su primer centavo. Con la llegada inminente de la radio digital el futuro me parece auspicioso.

–¿Sabes si el programa tiene llegada o influencia?
–La verdad, lo desconozco. He recibido comentarios muy positivos en ocasiones, pero la verdad nunca he fomentado mucho el feedback con los auditores. De ahí a que empiecen a pedir temas ¡hay sólo un paso! No creo que la música electrónica esté pasando por un momento de mucha popularidad. A fines de los noventa y comienzos de esta década sí estuvo en un buen momento, pero creo que la sobreexplotación del concepto “fiesta electrónica” y “dj” por parte de compañías multinacionales terminósaturando a la gente, que acabó refugiándose en cosas como Chinoy y toda la escena nu-folk,como le llaman. Movimientos pendulares que permiten el desarrollo de las cosas.

–Como disckjoquey de la radio, ¿cómo ves la actualidad de la electrónica en Chile? ¿Va hacia algún lado? ¿Programas música chilena con ganas o por obligación?
–Creo que en nuestro país se hace electrónica de un excelente nivel. La cantidad de discos que están editando Pueblo Nuevo, Epa Sonidos, Jacobino Discos, Impar, Modismo, 001 Records, Michita Rex o  Discos Pegaos habla por sí sola de una escena electrónica poderosa y consolidada. La programo con gusto, porque si no, no lo haría. En general la única misión de un programa como “Sala de máquinas” es rescatar música electrónica de calidad y estimulante, dentro de toda la cantidad de basura desechable que se produce día a día en este género. Si pudieras hacer el ejercicio de escuchar todos los capítulos de “Sala de máquinas” te darías cuenta que la misión está cumplida y que tenemos la suerte de acceder a música magnífica, hecha en Chile, con sólo unos clicks.

www.myspace.com/javiermoraga
www.soundcloud.com/javiermoraga

Javier Moraga en el aire y en línea

"Sala de máquinas" se transmite todos los sábados a las 21.00 horas a través de la Radio Valentín Letelier de Valparaíso. En el puerto, 97.3 FM y 94 AM. En línea, en www.radiovalentinletelier.cl, y el archivo de los programas anteriores en este enlace: www.radiovalentinletelier.cl/podcastsalademaquinas/