Namm, Nnnaaammm y Aysén
Los tres estados de Pablo Flores
Músico, productor de conciertos y cabeza del netlabel Jacobino Discos, Pablo Flores ha tocado con Gepe, editado discos de ruido, acaba de inaugurar un nuevo seudónimo, Aysén, y con su banda Namm va a publicar un EP de canciones en un par de semanas. A pesar de ese intenso recorrido y de sus muchos planes, se muestra autocrítico. "Hay que dar vuelta la página y avanzar: hacer algo mejor", dice en esta entrevista.

Luis Felipe Saavedra | fotos: archivo Pablo Flores


"Empecé a usar computadores por 2001 y recién ahora cacho. Cuesta la cosa", reconoce, humilde, Pablo Flores, un músico que a pesar de haber firmado varios discos, participado en un sinnúmero de compilados y producido para otros, cree estar siempre comenzando. De hecho acaba de editar, bajo el alias de Aysén, 3 estados (Pueblo Nuevo), un disco de electrónica melódica y amable que compuso entre 2007 y el presente. Y ese no es su único estreno: en las próximas semanas, junto a su grupo Namm publicará por el netlabel Michita Rex Saba EP, más orientado a la canción, y en el verano otro disco compartido con el músico Augías Amena y otro más de su proyecto en solitario Nnnaaammm.

Pero el comienzo verdadero fue con el cambio de siglo en la capitalina comuna de San Miguel. Allí, junto a su amigo Sebastián Sampieri (hoy en Embajadores), formó Indio, un grupo de improvisación por donde pasaron futuros integrantes de Fredi Michel, Embajadores, Gepe, Javiera Mena y El Banco Mundial, y un poco después el dúo Aves de Chile, también junto a Sampieri. Aves de Chile, que registró este disco, y que estaba influenciado por las improvisaciones de los norteamericanos Gastr del Sol y Jim O'Rourke y del disco La vorágine (1969-1970), de Los Jaivas, coincidió con la fundación de su propio referente: Jacobino Discos, un sello que hasta hoy se mantiene activo y es uno de los colectivos responsables del desarrollo de la música experimental no académica. Aunque el mote "experimental" no acomode del todo a Flores.

–Creo que hay diferencias entre improvisar y experimentar: uno experimenta para buscar cosas nuevas y la improvisación la puedes hacer con algo conocido –distingue–. Por ejemplo, el disco de Aysén no creo que sea experimental porque son cosas que ya probé. Uno la música experimental debería pensarla como un experimento científico, como una búsqueda de algo, con un método, porque si no es agarrar un instrumento y tocar cualquier cosa. Si no hay un trabajo es una patudez decir que haces música experimental sin conocer lo que se ha hecho antes. Uno de fanfarrón habla de música experimental, pero hacer algo realmente experimental es algo que rompa un paradigma, algo súper nuevo, y hace tiempo que no escucho algo realmente nuevo.






Con Indio o Aves de Chile, Pablo Flores y su compañero Sebastián Sampieri estaban efectivamente descubriendo cosas. Y juntos conocieron algo parecido al prestigio cuando grabaron 5 x 5 (2004, Jacobino Discos), el debut de Daniel Riveros, más conocido como Gepe, y luego participaron con el mismo Gepe en su primer disco de larga duración, Gepinto (2005, Quemasucabeza), y lo tocaron en vivo junto al cantautor.

–Con el Sampieri metíamos el ruido y las cosas más experimentales en Gepe. Tocando con Gepe me di cuenta de que la gente recibe de mejor manera el pop que lo experimental. Cansa tocar ruido, porque el ruido es algo negro, y tocar pop con el Gepe era mucho más simpático.

–¿Y por qué dejaste de tocar con Gepe?
–Porque ya no hubo más química para seguir haciéndolo. Yo tenía que terminar de estudiar y le comencé a prestar más atención a Namm y a Jacobino Discos y el Daniel (Riveros, Gepe) comenzó paralelamente a trabajar con Vicente Sanfuentes y a tocar solo.




–En esa época, 2004, surge Jacobino Discos.
–Era una época súper fácil, tocábamos con Aves de Chile, Gepe y Calostro. Uno era joven y tiraba para adelante. Uno tenía más fe en lo que hacía. Con Jacobino Discos pensábamos que estábamos haciendo una revolución, porque éramos más chicos y uno está más embalado.

–¿Cómo recuerdas esos años?
–Encuentro que en esa época la escena era súper interesante. Me acuerdo de la fonda en Casa de Orates (en 2006, organizada por el grupo Familia Miranda) donde tocó la Javiera Mena, Mota, Cáncer, Penélope Glamour (y Enmascarados de Monterrey y Pendex). Había más mezcla, o quizás cuando uno es más chico las tocatas te parecen más vertiginosas. Quizás la escena era más unida, había menos especialización, y ahora uno va a los conciertos experimentales, no a los rockeros. Todos iban para todos lados.

–De hecho, en un principio en Jacobino Discos convivían cantautores como Gepe y Calostro con ruidistas como tú, Burn Fire Project o Leonardo Ahumada.
–Queríamos sacar los discos que nosotros creíamos que nadie iba a editar, porque era imposible que alguien nos pescara. Conocíamos lo que hacía el sello Luna (Shogún, Esqueleto, Diego Morales, entre otros) y nos encantaba, y creamos Jacobino para tener nuestro espacio. Volviendo al espíritu de ese concierto en Casa de Orates, daba lo mismo, uno era amigo no más. Importaban las personas, no el estilo. Cuando hay amistad se pueden dar esas cosas: era la música por la música.




No hay que confundirse: Namm ha sido el nombre como solista de Pablo Flores, con dos discos editados, pero ahora es un cuarteto que completan la cantante Loreto Molina, la trompetista Anita Gallardo y el operador electrónico Pablo Fuentes, más orientado a la canción que lo que Flores hizo en un comienzo, de frentón denso y ruidista.

Serie de desastres, de Namm (leer un comentario acá) es más cercano a Aysén que a lo que seguiste haciendo con Namm en banda.
–Sí, es que está hecho con el mismo software. 3 estados de Aysén es la culminación de Serie de desastres de Namm. Por eso le puse Aysén a mi nuevo proyecto, porque ya no podía seguir siendo Namm.

–¿Por qué Aysén?
–Me llama mucho la atención los Campos de Hielo y que quieran hacer una planta de energía hidroeléctrica en Aysén para alimentar las mineras de la segunda región. Es una cosa súper loca. Yo  admito que soy pajero, quizás podría ser un grano de arena y salir a las calles a protestar, pero no lo hago mucho, y por eso pienso que esto puede ser una contribución. Por último, poner el nombre y recordar que ese lugar existe.

–¿Hay alguna relación entre lo que suena en 3 estados y el lugar llamado Aysén?
–No, porque no lo hice pensando en los sonidos propios de Aysén, que serían del bosque, agua. Creo que es un disco urbano por los sonidos. Igual, el primer tema se llama "Estancia revisitada", que lo hice cuando estaba leyendo a Lucas Bridge, que es hijo del primer colono que llegó a Ushuaia y escribió un libro que se llama "El último confín de la tierra" donde habla de su relación con los selknam, lo que pasó en Ushuaia, las Malvinas y Punta Arenas. Me llaman mucho la atención los selknam (de hecho, el nombre Namm está tomado de la canción "Endless summer NAMM", del dúo de electrónica alemán Microstoria, pero también por su parecido fonético al extinto pueblo patagónico), la Antártica, los hielos. No lo hice pensando exactamente en eso, pero me llama mucho la atención esos paisajes.




3 estados de Aysén salió por Pueblo Nuevo y el disco de Namm lo hará a través de Michita Rex. ¿Por qué no por Jacobino Discos, tu propio sello?
–Porque si no la música se queda estancada en el mismo círculo. A mí me interesa que la música se difunda y para hacerlo caché que era mejor sacarla por distintos sellos. Tengo muy buena onda con Mika Martini de Pueblo Nuevo y le propuse el disco, le gustó, hice unos cambios pertinentes y salió. Estoy súper orgulloso de que haya salidos por ahí, porque Pueblo Nuevo es como el grande de los netlabels en Chile. Y el disco de Namm quisimos sacarlo por Michita Rex (el sello de Dadalú, Fakuta, De Janeiros) porque ellos están orientados a la canción y Jacobino me ha costado sacarlo del lado experimental. Uno se mete en ese mundo de exploración sonora, ambient o ruidismo, y cuesta salirse. Por eso caché que ni Aysén ni Namm pegaban mucho.

–No hay competencia entre netlables.
–No, para nada. Es que cada uno apunta a lugares distintos. Igual voy a sacar un disco por Jacobino Discos.

–¿Y bajo qué nombre?
–Naaaaaaammmm. Es un disco que hice con puros samples de sonidos de Windows XP. Si en Windows buscas ".wav" aparecen como 200 sonidos, unas cosas rarísimas que no sé para qué sirven. Trabajé esos sonidos e hice un disco de pop, por así decirlo.




Las próximas ediciones de Jacobino Discos son trabajos del músico Rodrigo Rammsy, alias Mitocondria, del mismo Nnnaaammm, del polaco Hammurapi y del nuevo dúo que mantiene Pablo Flores con Roberto Mora: Augías Amena & Aysén. Pura electrónica, pero más cerca de la melodía que del ruido.

–Por lo menos un rato, con esos cuatro discos quiero editar cosas más oreja. Quiero hacer un cambio, quizás en el verano la gente quiere escuchar cosas más prendidas que ambient. Y también abrirnos a nuevas audiencias. Es que la música experimental cansa, a mí me aburrió un poco.

–Pero has sido uno de sus principales impulsores. De hecho, junto a Ervo Pérez, de la Productora Mutante, has organizado durante cinco años el festival Fobia (Fórmula Básica de Imagen Audio, sobre música y videos experimentales), y con los años el nivel ha subido mucho: los conciertos tienen mejor sonido, los grupos evolucionan. ¿Esa evolución se manifiesta en mayor convocatoria?
–En esta música falta alguien que "venda la pescada", como se dice. Como lo que hacía (el productor) Marcelo Buscaglia, que se conseguía auspiciadores. Quizás se metía en las patas del demonio con marcas, pero igual iban cuatrocientas personas a los festivales y nosotros en el Microfobia (la versión reducida y periódica de Fobia) llevamos quince personas. Para mí el logro máximo ha sido el Fobia, porque llegó mucha gente al Centro Cultural de España. El Microfobia lo vemos como un espacio experimental, donde los invitados llevan veinte personas y juegan y muestran lo suyo y no tiene que ser el gran escenario, porque para eso estaba el Fobia, con trabajos más definidos, preparados con meses.

–¿Falta algo para difundir más esta música?
–Aprendí tocando con el Gepe que una cosa era la música y la otra ir a taquillar. La mitad de la gente que va a ver a Gepe o a Javiera Mena va a un evento y a nosotros nos falta eso de evento. Que la gente vaya por la música y también a conversar, taquillar, tomarse algo, conocer minas. A nuestra escena le falta taquillar, es muy punky, siempre van los mismos feos, ja ja.

–Pero ustedes han elevado la calidad, y la muestra musical que ofrecen es variada.
–Es que la audiencia igual es limitada. Hemos mejorado: tenemos data show y mejores equipos de sonido, pero las audiencias se estancan. No sé si lo encuentran aburrido o está pasando de moda. Quizás la gente se quedó con la idea de que las tocatas que hacemos son puro ruido y no es así porque siempre van variando. Lo que pasa es que no somos taquilleros, porque si fuéramos taquilleros saldríamos en la (revista) Extravaganza! al lado de unos audífonos que valen doscientas lucas o en los blogs.
 
–Aún así no te desanimas y sigues sacando discos.
–Los discos que saco por Jacobino me los tomo tan en serio como si fueran discos de verdad. Sacar un disco es dar vuelta la página: 3 estados salió el 17 de noviembre y para mí es como "esto sabía hacer hasta el 17 de noviembre, para bien o para mal". Y de ahí dar vuelta la página y avanzar: hacer algo mejor.

Pablo Flores se presentará con Namm y Augías Amena & Aysén el viernes en el festival “Apenas paisaje” y el sábado en otro festival, “El triángulo de las Bermudas”. Para más detalles, revisar nuestra sección “Recomendados en vivo”.

 

www.myspace.com/nammusic

www.jacobinodiscos.cl

 

Música mapuche: abierta la convocatoria

El más reciente experimento de Jacobino Discos es un disco colaborativo en base a sonidos de instrumentos mapuche, cuya convocatoria ya está abierta. Los sonidos fueron captados por dos estudiantes de ingeniería en sonido de la Universidad Tecnológica Inacap, Juan Francisco Monsalve y Joaquín Salas, y ya están disponibles en la web de Jacobino Discos, licenciados con Creative Commons, para quien quiera componer piezas en base a ellos.

–La idea es que los músicos, a través de las remezclas, puedan dar su opinión del conflicto mapuche –explica Pablo Flores–. Por eso en la convocatoria hablamos de Elena Varela (documentalista apresada y liberada sin pruebas luego de dos años) y de los últimos sucesos. Está abierto a cualquier persona, y de hecho el mínimo que pueden mandar son cinco segundos, el sample mismo, y el máximo es cinco minutos. En cualquier estilo, lo único es que usen sólo los samples mapuche. Le pueden agregar voces pero no otras cosas. Las personas que hicieron esta tesis fueron súper respetuosos. De hecho, un músico mapuche de Temuco grabó estos samples, y si le metes una grabación de Michael Jackson, por ejemplo, al tiro queda como un tema pop y se va para otro lado. Queremos que sea lo más fiel al registro, por un respeto al conflicto, a las huelgas y todo lo que está pasando con ellos. Que se remita lo más posible a los samples mapuche.

Toda la información y bases de la convocatoria acá http://www.jacobinodiscos.cl/index.html