La Chicha y su Manga
¡Chi-chi-chi Cha-cha-cha!
Algo está pasando en Chile que los grupos jóvenes ya no miran sólo al Primer Mundo sino que mucho más cerca: a Sudamérica. Y entre la explosión de bandas de cumbia hay una que interpreta música tropical andina, o chicha, pero a diferencia de las demás lo hace para las comunidades peruanas residentes en Chile y no para los universitarios. "Tocamos para gente que nunca ha ido a la universidad. Gente que ha ido a la universidad de la vida", dicen en La Chicha y su Manga, un octeto santiaguino que en esta entrevista declara sus intenciones y explica su compromiso con los inmigrantes andinos. Como apéndice, un erudito en la materia entrega claves para introducirse en el sicodélico mundo de la chicha.

Luis Felipe Saavedra | fotos: archivo de La Chicha y su Manga


Subterráneo del Estudio Elefante en Santiago, miércoles 27 de octubre, 22.30 horas: un centenar de chilenos baila animadamente música tropical andina interpretada con gracia y estilo por el combo La Chicha y su Manga. Se escuchan clásicos de la cumbia peruana, o chicha, como "Cariñito", de Los Hijos del Sol, y "Viento", del grupo Celeste, además de huaynos y otros ritmos andinos, y las guitarras sicotropicales, los bajos saltarines, los ritmos contagiosos, el sintetizador espacial, un vocalista entregado al sentimiento andino y un maestro de ceremonias que alienta el vacilón conquistan con cada tema a los asistentes, que piden a gritos que sigan tocando.

Pero deben detenerse, porque arriba está pasando históricos discos de 45 RPM el limeño Alfredo Villar, alias DJ Sabroso (ver recuadro) y el local cierra en pocos minutos. La presencia de DJ Sabroso y el concierto de La Chicha y su Manga coinciden con la visita del afichista peruano Elliotupac, quien está de paso por Santiago para dictar talleres de afiche chicha, ofrecer una charla y montar una exposición llamada "Chile Chicha", convocada por el colectivo La Nueva Gráfica Chilena y la Universidad Mayor. Es la semana de la chicha en Chile.






Hace dos años, el músico, investigador y profesor Miguel Ibarra estaba de visita en Lima junto a su pareja y al tecladista y también profesor de música Alejandro Hidalgo, conociendo de primera mano la cumbia peruana relacionada al huayno. Allí les llegó el disco The roots of chicha: Psychedelic cumbias from Perú (2007), una recopilación hecha por el sello neoyorquino Barbès Records (editor del disco Chico de oro, de los chilenos Chico Trujillo) donde aparecen nombres capitales de la chicha como Juaneco y su Combo, Los Mirlos o Los Destellos, y que atrajo a oyentes de todo el mundo por la particular música que se dio en el país vecino desde fines de la década de los '60, que mezcla cumbia con rocanrol, percusiones cubanas y ritmos propios de distintas regiones del Perú.

The roots of chicha produjo tal interés en Ibarra e Hidalgo que a la vuelta en Chile decidieron interpretar algunas de las canciones allí recopiladas.

–Nos invitaron a tocar en una actividad de profesores, de sindicato –recuerda Ibarra–, y surgió la idea de tocar cumbias. Y yo propuse tocar también cumbias del Perú, no sólo de La Sonora Palacios o Pachuco, que era lo que estaba más en la oreja de los colegas. Escuchamos el disco con los demás integrantes, sacamos tres temas y así prendió.

Han pasado dos años de ese hito y tras algunos cambios en la formación, hoy La Chicha y su Manga está integrada por músicos provenientes de la fusión, la cueca o el rock: Julio Salgado (huiro, violín, charango y quenas), Miguel Ángel Ibarra (dirección musical, guitarra eléctrica, timbaletas, caja, quena y voz), Germán Zamora (animación y coros), Alejandro Hidalgo (teclado y maracas), Juan Carlos Moya (huiro, quena), Pablo Barra (bajo eléctrico y huiro), Francisco Muñoz (timbaletas y guitarra acústica) y Lautaro Carrasco (voz, tumbadoras y bongó, en ese orden en la foto principal). Tres de sus integrantes, Miguel Ibarra, Lautaro Carrasco y Francisco Muñoz, responden esta entrevista, a la salida de la charla que el diseñador Elliotupac y el investigador Alfredo Villar ofrecieron en la Universidad Mayor.




–¿Cómo ha sido el proceso de investigación para llegar a un repertorio y lograr el sonido de la cumbia peruana?
Ibarra: Es un  proceso bien rico porque tiene varios componentes: la audición de música en varios formatos, desde el audiovisual con DVD a las grabaciones en terreno; la conversación con otros cultores, en este caso residentes, llámense iquiqueños, ariqueños, calameños o gente de Perú y Bolivia que te dice más o menos la forma y los repertorios que seguir y escuchar. A través de eso uno va teniendo referencias sonoras y estéticas con las cuales genera una propuesta musical. Ha sido un trabajo de tomar toda esta información, analizarla colectivamente y llevarla a los instrumentos y los timbres. Estamos en una búsqueda todavía.

–Uno de los distintivos de la chicha es la guitarra eléctrica. ¿Qué características tiene?
Ibarra: La guitarra en la cumbia, por lo que yo entiendo, es un instrumento pilar, porque genera melodías, armonías, variantes rítmicas, y es el instrumento que va dirigiendo al ensamble: propone la melodía que viene, apura los pulsos. Y al ser guitarra eléctrica y usar efectos hay un trabajo en buscar ciertos timbres: la reverb precisa, el delay, la ecualización para lograr una guitarra limpia, que llene el espacio. Hay un acercamiento a la estética sonora precolombina que es la sensación de que el espacio se debe llenar de sonidos, entonces cuando toca el grupo tiene que llenarse el ambiente, envolver, porque así se genera la recepción y el baile, finalmente.

–¿Y cuáles son tus referentes en la guitarra?
Ibarra
: Está Jaime Moreira de Los Shapis, Victor Casahuamán del grupo Celeste, Enrique Delgado de Los Destellos y también están las guitarras de Los Viking's 5. Si escuchas su discografía hay mucho tema de la cumbia limeña grabado por ellos. Y los timbres son similares, como el caso de la canción "Ojitos hechiceros", de los Diablos Rojos.
Muñoz: Igual hay otros grupos limeños, como Los Beta 5, que tienen un sonido bastante similar a Los Viking's 5.




–¿Qué particularidad tiene la percusión en la cumbia chicha?
Muñoz
: Hay una cuestión muy interesante con la percusión en general en la cumbia serrana, costeña y también selvática. Si escuchas la costeña, que es de los '70, tiene mucha influencia del mambo, de big bands, más cubano. En la parte serrana veo mucho el huayno, zapateo, la huayla,  que es de la zona de Huancayo. Ahí está el hecho de acentuar mucho el contratiempo pensando en el zapateo del huayno. Y en la selva vemos más ritmos, la pandillada, el tahuampa, que los han incorporado Los Shapis, el grupo Celeste, Juaneco y su Combo, Manzanita y su Conjunto. Hay influencias de acuerdo al folclor de cada parte.

–Y tú como cantante, ¿cómo aprendiste a cantar chicha?
Carrasco
: Aquí está el elixir (muestra su cerveza). No, cuando tocábamos cueca con el Pancho (Francisco Muñoz, en el grupo La Vihuela) aprendí un estilo de canto, empecé a sacar la voz lo más fuerte, estruendoso posible. Y lo que me pasó cuando escuché chicha es que el tipo de canto es otro. Lo que me ayudó harto fue convivir con gente de allá. No he tenido la experiencia de viajar a Perú o Bolivia, pero cuando me uní a la banda tocábamos sólamente para las comunidades residentes, y eso me ayudó a encontrar el sentimiento con qué cantar, más que la manera estruendosa, que igual se da en ritmos folclóricos como las huaylas. En la chicha intento cambiar el timbre que utilizaba para la cueca, que era más gangoso, nasal.




–También incorporan en sus presentaciones a un animador.
Ibarra
: Él pertenece a la familia Zamora. En el 2009 fuimos a tocar a la fiesta patronal de Virgen del Carmen que hacen los residentes peruanos del centro comercial Santo Domingo. Sacan a la Virgen y hacen una recepción, una fiesta. Cuando tocamos, él era el animador del evento, se quedó en el escenario con nosotros y animó todos los temas, cantó en todos y yo diría que hasta le conmovió el repertorio y la propuesta nuestra de integrarnos a través de la música en esta festividad y en esa comunidad. Ahí nació la colaboración en lo musical, en lo familiar, de compartir en su casa, labores, trabajo, fiestas; entonces se ha generado un lazo muy estrecho. Pasó que ayer (en el concierto de Estudio Elefante) no estaba Augusto Zamora, porque estaba en El Cuzco, a un año de la muerte de su madre, y asumió el hijo. Nosotros lo invitamos porque tenía que asumir alguien de la familia, que, dicho sea de paso, es una familia de músicos y animadores de música bailable.

–¿Cómo llegaron a tocar para las comunidades peruanas en Chile? ¿Cómo ven ellos a este grupo de chilenos tocando su música?
Muñoz
: Por lo que he visto, esto ha sido tomado con harto cariño por parte de ellos. Nos han invitado a hartas celebraciones: aparte de la Virgen del Carmen, tocamos para la Virgen de Copacabana con los bolivianos, hemos tocado en convites, hemos participado como comparsas para un baile que dirige Augusto Zamora que se llama San Pablito y que tiene músicas tradicionales de la fiesta de Paucartambo de El Cuzco. Y nuestra participación con la familia ha tenido que ver en más de un aspecto, porque ya somos amigos. Freddy Zamora, el hijo mayor de Augusto, es mayordomo, encargado, de una danza bastante importante que se llama los Cápac Colla, que nos recomiendan a nosotros como los músicos.




–¿Los peruanos residentes no tocan ellos mismos chicha?
Ibarra
: No, porque ellos hablan de cumbia, y ahí yo creo que se toca un tema bien álgido en el contexto musical local, que es no llamar a esto chicha y no decir que viene de Perú, Bolivia, de un espacio andino indígena. Por ejemplo, la música que ha grabado Adrián y Los Dados Negros viene de allá.
Carrasco: De hecho se parece a la cumbia boliviana.
Ibarra: El caso de Amérikan Sound, que tocan temas de Los Mirlos, o el caso más patético de Américo, que toca música del norte del Perú, del Grupo 5 o Hermanos Yaipén, pero sin decir de dónde viene. Para nosotros es súper importante decir cuál es el origen de esto. ¿Y por qué lo tocamos nosotros? Por una necesidad de integrar un espacio cultural distinto, de reenfocarnos y ver que dentro de la fiesta hay espacios de integración cultural súper potentes, de diversificar la mirada hacia los santiaguinos, porque es una música y estética sonora que no es usual acá.

–Conocida o no, la fiesta y el baile se arman inmediatamente.
Muñoz
: Todo lo que tiene que ver con esta música es bastante alegre, aunque va de la mano también con lo lamentoso. Anoche tocamos un huayno que se llama "Linda andahuaylina", donde él llora por ella y se baila, es una fiesta constante pero también tiene ese lamento boliviano.
Ibarra: Quizás en la cultura más cosmopolita se diferencia en polos opuestos: estar contento o estar triste, sano o enfermo. En las culturas originarias esa cuestión no está tan clara, sino que es un complemento. Toda alegría tiene una tristeza cuando termina dicha alegría, y toda pena también tiene una alegría futura. Entonces ambos mundos están conectados, son complementarios más que contrarios, y nosotros hemos descubierto, o nos ha llegado, esa sensación. En las fiestas nos ha tocado vivir momentos muy bonitos y muy tristes al mismo tiempo, ver la discriminación que la policía ejerce sobre los migrantes, la dura discriminación, que es una cosa que sin dudas genera mucha tristeza, pero se vive en el momento de la fiesta cuando están todos bailando, alegres.




–¿Cómo escogen su repertorio y lo hacen propio?
Muñoz
: Esa pregunta tiene varias respuestas. Don Augusto, nuestro animador, se pone a cantar un huayno y dice que éste pega y le encanta y a nosotros también nos agrada y lo incorporamos. Es música que ellos traen, la entonan o nos dicen que está chévere y uno las aprende. También ha sido por los discos, temas emblemáticos como "Viento", "Cariñito", pensando en temas que se conozcan acá, como "Tarjetita de invitación".
Ibarra: Tenemos distintas influencias: música de la selva, de la sierra, distintas vertientes musicales que confluyen en la música chicha, porque la chicha es un hibrido cultural súper rico y dinámico, entonces vemos música de la Amazonía y por eso hacemos música con flautas, percusión.

–Además de cumbia en formato de banda, también tocan ritmos tradicionales, desenchufados.
Ibarra: Claro, músicas regionales. Entremedio de las cumbias tocamos música de El Cuzco, que es con violín, huaynos de Potosí en Bolivia, música del Amazonas. Eso un grupo de cumbia no lo hace, un grupo de música folclórica tampoco. Nosotros estamos con un pie en cada lado, entonces podemos hacer de nuestra propuesta una diversidad sonora y estamos buscando eso. Está el tema de la fusión que hemos vivido acá con Los Jaivas o Congreso. Ahí empezamos a notar que aparece el sonido andino como un color. Ahora, nosotros tratamos de ir un poquito más allá en el sentido de no comprometerse sólo con el color y esos timbres sino que también con esa cultura en la cual está inmerso ese sonido. Y ahí descubrimos la fiesta patronal, tocar por fe, la música del Amazonas. Vamos descubriendo distintos sonidos en sus contextos.




–Y los chilenos, ¿cómo reaccionan ante esta música?
Carrasco
: Te voy a dar una respuesta súper personal: antes de la tocata de anoche (en el Estudio Elefante) yo sólo había tocado para las comunidades residentes, y ayer fue distinto cómo lo recibía la gente. Me di cuenta de que en ese ambiente había una ignorancia de los temas que se escuchaban. Cuando tocamos para peruanos o bolivianos, los locos se las corean todas. Antes de estar en el grupo e iba a los conciertos, veía gente que lloraba con los temas, pero por lo que vi ayer el chileno se lo toma como pachanga. Chico Trujillo también toca temas chicha, pero la gente de Chile no le toma el peso cultural de dónde viene, porque los mismos grupos no hablan de los orígenes de las canciones. Se sigue viendo al peruano como el traficante, el maleante, el obrero, y esos mismos grupos que se ganan las monedas con la música que no les corresponde realmente no muestran el otro lado, y por eso en Chile esta música es vista como pachanga, como "pasémosla bien".

–¿Cómo pueden lograr ustedes ir más allá de la música y transmitir interés por la cultura andina?
Ibarra
: Estamos en un proceso. Los espacios virtuales permiten este interés, por ejemplo, de conversar contigo y por ahí vamos a poder transmitir otra mirada de esto. Cuando conversamos con las personas que se acercan con el interés sano de saber qué música hacemos, por qué tocamos esos instrumentos, por qué les suenan tan conocidos los temas sin saber cuáles son.

–¿Y no será que el ritmo de la cumbia ya lo tenemos incorporado? Hay cumbia en toda América, cada una con sus características.
Ibarra
: Más que hablar de la cumbia como patrón rítmico hay que hablar como fenómeno cultural de la diversidad. Porque la cumbia que se hace acá o más allá es distinta, pero sin duda este género de lo bailable, lo festivo, pasa a ser horizontal, un espacio informal de dialogo, de compartir, y eso atrae y por eso la cumbia es un fenómeno.




–¿Cómo analizan la explosión de grupos de cumbia en Chile?
Ibarra
: Hay de todo, una variedad increíble. Los últimos diez años la cumbia se ha ido volcando hacia generaciones más vinculadas al rock, a sonidos de más experimentación, como lo que han hecho LaFloripondio o Chico Trujillo. Pero ha habido otra escuela de la cumbia en el salón, en la parrillada bailable, que nunca ha sido muy visitado. El músico la mira con cierta reticencia porque es muy funcional, no es el arte por el arte, aparece ese rollo. Nosotros, más que tener relaciones con otros grupos de cumbia tenemos relaciones con residentes o músicos que cantan huayno, ese estilo.
Muñoz: Hay varias agrupaciones de música andina, comparsas, hay música que uno puede ir a ver y aprender, hay un ambiente que quizás no toca en el Galpón Víctor Jara, pero es un ambiente donde se hacen cosas todo el año.

–La Chicha y su Manga no es parte del ambiente del Galpón Víctor Jara.
Ibarra
: Tocamos una vez ahí, invitados por Chico Trujillo, y la recepción fue bonita pero dentro del margen de lo "exótico".
Muñoz: Para ellos era como "freak". Se enrolan más en el ambiente de la Plaza Brasil, pero nosotros estamos en una onda totalmente distinta. Tocamos para gente que nunca ha ido a la universidad, para gente que ha ido a la universidad de la vida. Hay cosas de ese ambiente que no nos parecen.

–¿Como qué?
Muñoz
: Yo respeto mucho porque tengo amigos que tocan en La Deuda, la Sonora Mayor, pero para nosotros lo importante es la fiesta patronal, las comunidades, lo que pasa más allá de tocar con tu banda.
Ibarra: Pero la experiencia de ayer, en un espacio tan distinto para nosotros y tan exótico al mismo tiempo, fue bonito: ver que gente se te acerca con una sana alegría a felicitarte y a generar proyecciones. Para nosotros también es bueno buscar otras audiencias a fin de poder compartir esta experiencia.
Muñoz: Tampoco nos negamos a escenarios, porque siempre va a haber gente que lo va a valorar. Yo no nací en Lima y mis padres no escuchaban esta música, pero alguna vez la escuché y me produjo un impacto sonoro.
Carrasco: El grupo conoció esta música de una manera y después, averiguando o conversando con la gente, fuimos apreciando de dónde viene y todo lo que conlleva.




–Ya que tocan en fiestas religiosas, ¿tienen fe?
Ibarra
: En lo personal, yo creo. Voy con fe a entregar, porque en esos momentos hay una presencia poderosa. Cuando mucha gente se aúna para pedir o agradecer y tú te sumas a eso poniéndole la música... nosotros vamos a entregar, no cobramos para esas fiestas, no vamos contratados, vamos con la intención de entregar y compartir y sumarnos a esa fuerza. Para nosotros es muy bonito tener la posibilidad de compartir con las comunidades en el espacio de la fiesta ritual y para nosotros es la esencia de esta música. Lo que nosotros hacemos es tratar de ofrecer una mirada distinta de la cultura y del residente, que no solamente viene a ganar plata ni a competir con el chileno.
Muñoz: Hay un gran aporte de ellos en el aspecto cultural. En la feria de Santo Domingo se organizan fiestas de todos los residentes, fiestas tremendas, con bailes religiosos, todo un cuento, que llena Santiago todo un día de su música, de sus colores, y eso no le importa a nadie, hay mucha gente que no pesca, y así mismo han querido desalojar la feria de Santo Domingo.

–Muchas veces uno ni se entera. Los canales de comunicación no son muy fluidos, y hasta con la intención de conocer no se hace fácil.
Ibarra
: Es que pasa por lo presencial, por estar con la gente en el lugar, que es algo que Internet no te lo va a dar. Tienes que ir a la fiesta, estar hasta las tantas de la madrugada, mamarte todo eso para entender. Ahí aparecen los nombres de los huaynos, las melodías, ahí te dice la gente cómo tiene que sonar el grupo, cuánto rato hay que tocar, por qué es importante tocar cuando sale la Virgen.
Muñoz: Hay muchas cosas aparte de la música que se aprenden ahí.

–Tuvieron la oportunidad de tocar el año pasado en Santiago con Los Shapis, uno de los grupos chicha más importantes.
Ibarra
: Las gestiones las hizo la familia Zamora. Imagínate, son un referente para nosotros. Tocamos "El aguajal" de Los Shapis y verlos a ellos tocando ese tema, estar en el escenario con ellos y verlos cómo funcionan, cómo suenan…

–¿Qué aprendieron de los Shapis?
Muñoz
: Un montón de cosas. Cada uno aprendió algo.
Ibarra: Nos dio mucho más sentido a lo que hacemos, porque las personas que vienen llegando de Perú nos escuchan y sienten que hay algo de allá acá. La gente se emociona, le llega. Es romper un poco el tema de la frontera. No cualquier grupo de acá toca con Los Shapis. Fue uno de los grandes momentos del grupo.

–¿Tienen pensado componer canciones o editar discos?
Ibarra
: Las dos cosas. Sería muy bueno tener un disco, porque nos abriría otras puertas y nos llevaría a otras búsquedas. Siempre ha estado la idea, pero como este grupo es de pura voluntad, donde no hay un sueldo, eso se hace difícil. Tener un disco nos ayudaría a difundirnos, porque la música que hacemos te puede entrar por el lado de la diversidad cultural o por el espacio de lo festivo. Y crear música… cuando nos hemos ido dando cuenta de que esta música habla de temáticas que suceden en todos lados, gente que viene a trabajar, gente con necesidades, que ve en la fiesta un espacio de reunión social, al crear música, textos, van a salir cosas que amalgamen lo que pasa allá y acá.

–Entonces van a crear composiciones.
Ibarra
: Si, pero todo a su paso.
Carrasco: Más adelante.
Ibarra: Primero hay que aprender a hacerlo bien, y para eso hay que saber tocar a los maestros.

www.myspace.com/lachichaysumanga

 

"Limachichasantiago", por DJ Sabroso

Alfredo Villar es investigador, guionista de cómics, conductor del programa "Sonido Inca" de la Radio Valentín Letelier de Valparaíso y DJ de música chicha. Como DJ Sabroso ha animado muchas fiestas estas semanas que ha estado en Chile, y debido a la impresión que le produjo la buena acogida de la música peruana en nuestro país se animó a escribir este texto y recomendar tres grupos, tres guitarristas y tres discos fundamentales de la chicha.

"En estos días he sentido las fronteras desvanecerse. La chicha peruana, la cumbia india, el sonido y la imagen inca invadían y desbordaban las riberas mapochinas y descubrían el Perú que desde hace mucho está dentro de Chile; ya sea en sus centenares de migrantes, las decenas de restaurantes que se llenan tanto en barrios populares como exclusivos, en las canciones del inefable Américo, los valses del Chico Trujillo o en las tocatas de cumbia folk de La Chicha y su Manga.

"De alguna manera esto parece anunciar algo más grande, Chile quizás esté mirando ahora a Latinoamérica más que a Europa o EE.UU. Los cumbieros chilenos, como los Clash, dicen: "I'm so bored with the USA" ("Me tiene tan aburrido Estados Unidos"), y se ponen a escuchar y bailar chicha peruana, así como en los barrios y las poblaciones se canta y se llora con Lucho Barrios sin pensar en las nacionalidad de la música, guiados solamente por el sentimiento.

"Y es que en el corazón de nuestros pueblos parece no haber fronteras".

Tres grupos

Los Destellos: La banda que dio origen a la cumbia chicha peruana. Chico Trujillo hacen un cover de ellos, "El eléctrico".
Juaneco y su Combo: Esencial para toda fiesta que se precie. El sonido de la Amazonía psicodélica. Hasta Elijah Wood los ha declarado como su grupo favorito.
Los Chapillacs: El futuro de la cumbia chicha peruana está en esta banda radicada en la ciudad volcánica de Arequipa. Están a punto de estallar.

Tres guitarristas

Enrique Delgado: Su educación clásica se entremezcló con la popular. De Beethoven al huayno, de la cumbia al rock, no había fronteras para este músico.
Berardo Hernández, "Manzanita": También conocido como "dedos de mantequilla" por sus habilidades con la guitarra. Fundador del sonido de la cumbia chicha peruana junto a Enrique Delgado.
Noé Fachin: También conocido como "El Brujo". Guitarrista de Juaneco y su Combo, nuestro Alí Farka Touré (el cantante y guitarrista de Mali) amazónico.

Tres discos

Chacalón y la Nueva Crema: La más grande voz de la chicha peruana. El debut del Faraón de la cumbia en 1981.
Constelación, de Los Destellos: Rockanroll y chichadelia en su máxima expresión. Escuchar su apología al cáñamo "Onstá la yerbita", de 1971.
Hit parade tropical: Primera antología de la chicha peruana hecha el año de 1970. Los Rumbaney de Chimbote, Los Orientales de Paramonga, Los Beltons de Ayacucho y muchas bandas de la primera nueva ola de este sonido inca y moderno a la vez.