Nicole Andreu: de la telerealidad al mundo real
La insaciable sed de más
Bastaron unas cuantas emisiones en horario estelar en 2003 para que un país revolucionado con el descubrimiento de un novedoso formato de televisión llamado "reality show" conociera a esta cantante. Nicole Andreu ya tenía una historia previa en la música, pero salió de la agenda tan rápido como entró: fue finalista del concurso de canto "Operación triunfo", adjetivada como "Chica OT" y grabó un disco que el sello Universal eludió difundir. A siete años de esa experiencia la cantante vuelve al pop desde la ciudad de Barcelona con su nuevo disco, La llamada, y un nuevo nombre artístico, Maia: "Qué importa quién soy o de dónde vengo. Sólo soy Maia, un instrumento de la música que mira a través de mis ojos".

Iñigo Díaz | fotos: Rodrigo Vega


Fue el año en que los más sagaces agentes y productores hicieron sus fortunas a costa de ese formato de espectáculo televisivo replicado con años de retraso en nuestro país. En 2003 el estallido de los "reality shows" tuvo al país clavado a la TV noche a noche para observar en tiempo real qué clase de conductas irían a tener un puñado de protagonistas de efímeras famas en encierros y concursos.
 
Ese año Canal 13 dio el primer golpe con "Protagonistas de la fama", que promovió a una inocente cantante llamada Catalina Bono, y poco después lanzó una partida de cantantes variados encabezados por la salvaje Ximena Abarca. TVN hizo un pésima copia de los concursos de la estación de su competencia. Y si "Tocando las estrellas" fue un absoluto desastre, al menos sirvió para reactivar la carrera del baladista Giovanni Falchetti. También durante 2003 el canal Mega tomó la licencia del programa español “Operación triunfo" para ingresar en esa pelea por la sintonía.




–Fue súper raro estar ahí, porque yo no era para nada esa onda –recuerda Nicole Andreu a siete años de su participación en el "OT" chileno. No sólo fue una de las competidoras, sino que llegó hasta la final misma del certamen con galas en estudios de televisión y teatros con auditorios de eufóricos fanáticos tan fugaces como las mismas participaciones de estos cantantes. "Yo tenía una historia cantando con La Pozze Latina o Némesis, y ese año ya venía grabando algunas maquetas propias. Quería mostrar mis nuevos temas al mundo…".

–¿Y era necesario estar en un laboratorio de cantantes?
–Es que pienso que en esa época yo no entendía nada de lo que estaba haciendo. Sólo me dejé llevar por mucha gente que me incitaba a que participara en "Operación triunfo". Yo pensaba que allí iba a poder cantar mis canciones. Pero fue todo muy distinto.
 
–Te hicieron cantar música romántica latina...
–Pfff… sí. Y la odiaba. Me hacían cantar toda la música que me cargaba. Como era un concurso de talentos, había clases de teatro, de danza y de canto con muy buenos profesores. Yo aprendí mucho en verdad. Me pulieron bastante.

–Pero hubo críticas sobre tu nivel vocal. ¿Cómo las recibías?
–Fatal. Era súper desalentador, pero a la vez uno veía eso en las mismas grabaciones. Cuesta reconocerlo, pero me hizo aprender.




–¿Y qué nivel tenían los contrincantes?
–Era variado. Había algunos muy buenos. Me acuerdo de César (Ávila), que era romántico, y de Mónica (Rodríguez), que estaba súper loca. También estaban amigos como Euge (Eugenia Valdatara) y Julio (Rivera), que por cierto después se casaron. En realidad me acuerdo de todo. Y con mucho cariño.

–¿Incluso de la cantante Mónica Rodríguez, con quien tuviste una especie de enfrentamiento directo? ¿Has sabido de ella?
–No he sabido nada de ella. Supongo que son problemas de carácter entre las dos.

–Ese concurso te premió con un disco que editó el sello Universal.
Afrodisíaco lo hice más tiradito al R&B. Traté de escabullirme de ese pop odioso típico de cantantes de estos programas, pero no resultó porque el sello no hizo ningún tipo de promoción. Fue una pérdida (ver recuadro).




–Parece que así es la industria del pop en Chile. ¿Funciona o no funciona?
–Más o menos no más. Para algunos grupos realmente buenos y populares como Los Tres, Los Bunkers, los Tetas ha funcionado en distintas épocas. Son bandas que tienen más posibilidades de lograr éxito afuera también. Aunque bueno, la Fran Valenzuela está triunfando también y su música es muy pop. Las Supernova también tuvieron éxito en su tiempo. El problema es que cuando algún artista trata de ir a un estilo más personal en el futuro, cuando se descubre a sí mismo, ya nadie le compra. Por eso yo no me quise quemar grabando un disco de música que no fuera yo misma. Sabía que me iba a pesar después. En cambio pasé mucho más inadvertida ahora estoy en mi salsa con La llamada aquí en España.
 
–¿Te hubieras ido de Chile de todas maneras si el resultado era otro?
–Tal vez si mi disco hubiera sido un bombazo pop, me hubiera quedado atrapada para siempre en ese estilo que no era el mío. O al menos habría perdido mucho tiempo en la vorágine de la fama. Ahora espero mostrar algún día en Chile esta música que estoy haciendo acá. Creo que será pronto.




Tras un breve paso por Buenos Aires, Nicole Andreu se trasladó a Barcelona, donde reactivó su carrera como cantante de pop y soul, ubicada en una escena cosmopolita y multirracial de músicos vinculados a la música afrolatina, el reggae, el dancehall y el mestizaje. De allí que en su cancionero de cabecera ubique influencias tan determinantes como Grace Jones, Paula Abdul y Janet Jackson al lado de Ella Fitzgerald, Aretha Franklin o Joni Mitchell.
 
–Pero mi gusto musical no se queda allí. Te diría que partí por Raffaella Carrá y Yuri y ahora escucho a Missy Elliot, Lauryn Hill, Beyonce, Erykah Badu, Esperanza Spalding. En mi estada en Europa sigo todas las tendencias vanguardistas londinenses. Me encanta M.I.A, Shystie, Ms. Dynamite y otras cosas que nadie conoce pero que andan por ahí a nivel underground donde experimentan con los ritmos.
 
–¿Y en España tienes tus favoritos?
–Aquí descubrí a Ojos de Brujo, a Bebe, a Chambao y a la Mala Rodríguez. Fusionan el flamenco con el rap y muchas otras músicas. Siempre he estado descubriendo cosas nuevas. Para mi nuevo disco voy a mezclar ese tipo de cosas: hip-hop, jazz, soul, rhythm and blues, pop, electrónica, dance hall y música africana.

–Casi nada. Por ahora estamos en el disco La llamada que grabaste en España y bajo el nombre de Maia.
–Yo venía de Buenos Aires, adonde me había ido a grabar de puro patiperra que soy. En 2005 estaba en una gira por el sur de Chile y conocí un productor argentino que quiso grabarme un disco en Buenos Aires. Al año siguiente me fui con mis dos discos (Afrodisíaco, 2003, y Nicole Andreu, 2006) bajo el brazo y como tengo nacionalidad española, quise venirme a probar suerte. Quería viajar, de hecho ya llevo veinte países y muchas experiencias en la música. Quería ser libre, que nadie me asociara a un reality de cantantes y así poder conocer la vanguardia musical, las nuevas tendencias, otra gente, artistas de otros lados.




–Pasaste de cantar música R&B a un soul latino de acentuado carácter sensual. ¿Siempre fue así?
–¿Eso de carácter sensual lo dices tú? (risas). No sé, creo que siempre la música refleja un poco como tú eres.

–¿Y cómo llevabas la carga de ser considerada una cantante sexy?
–¿Quién me consideraba sexy? ¡Gracias!

–¿De dónde proviene el pseudónimo de "Maia"? ¿Tendrá algún sentido "erótico"?
–Ja ja ja ja… Noooo, para nada. Maia es mi nombre de artista reggae, dance hall. Está en mi disco de 2010 que grabé acá en Barcelona. Quería un nombre corto más identificable por la gente. Se me ocurrió ése. Busqué si tenía algún significado y era el de "ilusión". Además es la estrella más brillante de las pléyades. También me encanta la cultura maya. Todo calzaba.




–Con este disco estás retomando una carrera algo extraviada durante un buen tiempo.
–Llegó la hora de concretar estos sueños, de salir editada por una casa discográfica española, tener distribución y estar en las tiendas. Pero siempre la promoción sigue siendo difícil si no eres parte de un sello muy grande o eres de la elite. La llamada está en iTunes, Spotify, Napster todas las páginas de música donde se pueden comprar canciones y discos. Eso ha hecho más fácil su venta. Conozco gente en todos lados y de todas partes lo van comprando. Internet es muy bueno para la difusión, pero para entrar en las radios aquí hay que pagar, ser de un sello multinacional o tener el pituto, como se sabe. Pero te puedo decir que estoy en todas las tiendas de música, es decir ¡existo!
 
–¿Y a nivel de conciertos?
–En los festivales me ha ido súper bien. He estado en el festival latino de Barcelona, en la fiesta de la Mercè, he teloneado a Alpha Blondy, he cantado más de veinte veces en Alemania. Hace poco estuve en el festival Rototom Sunsplash, el festival más grande de Europa de reggae. Salí hasta en las noticias (risas). Por eso es alucinante cuando pasan este tipo de cosas y en este momento de mi vida. Siento que es como un premio por seguir, seguir y seguir en esto.

–¿Cómo es un show tuyo?
–Mi banda está en Barcelona, mientras yo ahora vivo en Mallorca. Es que necesitaba calma y naturaleza. Cuando tenemos shows en distintas ciudades o países nos juntamos a ensayar y partimos. Incluyo banda completa además de coristas y bailarinas. Es imprescindible porque es estilo urbano y ragga. Yo también estudié baile urbano en una academia de Barcelona y a veces me incluyo o bailo al final de las canciones o del show. Me apasiona mucho.

–¿Hace cuánto que no cantas en Chile?
–He cantado allá cuando voy a hacer eventos pero hasta ahora no he hecho mi música. No tengo banda allá y juntar músicos y ensayar y todo es mucho esfuerzo. Lo voy a hacer cuando sea el momento y aún no siento que lo sea. Aquí, aunque no me conoce nadie, vivo de la música. Aquí se puede. De todas maneras quiero presentar en Chile mi próximo disco, que ya estoy trabajando con un productor de Madrid. Lo único que quiero es sacar mi cuarto disco, porque se me hace agua la boca. Quiero ser reconocida en la música en mi país, quiero encontrar al hombre de mi vida y quiero echar raíces en alguna parte, evolucionar como humano y, quien sabe, trascender a la muerte, ayudar al planeta… Por cierto, ¿viste mi último video, el de la canción "Bajo control"? Lo tengo en mi Facebook. Hace una crítica al sistema.

www.myspace.com/nicoleandreu

 

La otra Nicole: la ruta del soul latino

Afrodisíaco (2003), breve vida en la industria
Dado que fue una de las finalistas del concurso "Operación triunfo" en 2003 Nicole Andreu timbró de este modo su pasaje al sello Universal Music, que produjo y editó los discos de los tres ganadores ese mismo año: Mónica Rodríguez publicó Mónica, César Ávila un trabajo romántico homónimo y Nicole fue un poco más allá con Afrodisíaco, trabajo centrado en la black music y que desde su título ya denotaba un sentido muy de piel en las canciones. Allí participó gente como Tea-Time y Rulo (de Los Tetas), Mysti-k (de Mamma Soul) y Gustavo Figueroa (de Raiza). "No tuvo promoción. Quedó en un cajón por haber sido tan rebelde con el sello y además nunca quedé conforme con el sonido tan pop que se le dio al final. Pero algunos temas soul quedaron muy bien, sobre todo 'Si no sabes amar corre', que es original de (la cantante de jazz) Rossana Saavedra".
 
Nicole Andreu (2006), un paso en falso
Es el disco menos conocido de su catálogo. "Una ensalada de pepinos con manzanas, limón, frambuesas y rúcula", describe la propia Andreu. Fue grabado en octubre de 2005 y producido en Buenos Aires por Nelson Pomball, pero no pasó de allí ese año. "Había mucho tema distinto uno del otro, básicamente porque me gustan muchos tipos de música, pero creo que no los supe fusionar dentro de las mismas canciones. Entonces hice un tema de cada uno para cada lado. Eso fue nefasto. Cuando lo llevé a algunos sellos en España me dijeron: '¿pero qué es esto?'. Y yo que estaba tan feliz (risas)".
 
La llamada (2009), el segundo aire
Aquí es cuando Nicole Andreu obtiene su nombre artístico de Maia, con los significados personales de la "ilusión" y el "brillo" de la artista que la chilena escogió para su siguiente etapa en la música: "Qué importa quién soy o de dónde vengo. Sólo soy Maia, un instrumento de la música, que mira a través de mis ojos”, escribe la chilena en su sitio de MySpace. "Es un disco bonito, hecho con conciencia, bien logrado, que tiene un fondo reggae y dance hall, fusionado con un poquito de R&B. Hay temas movidos con buenas líricas ("Mayastaká", "Sed de más", "Bajo control", "Mala mujer", "La llamada"). Tuve críticas muy favorables”.