Danieto: música e ingeniería a granel
Con la electrónica en el ADN
Comenzó a producir música a los dieciséis años, cuando la electrónica aún no era masiva. Hoy, a los 24, edita discos para varios países, creó el primer sello virtual chileno y acaba de lanzar su disco Agranelado gratis para todo el mundo. Su nombre es Daniel Nieto, y su alias es Danieto. "Quiero vivir el mundo que se nos presenta ahora", dice. "No el heredado por tradiciones arcaicas que ya no reflejan mucho mi forma de vivir y sentir".

Luis Felipe Saavedra / Foto central: Pier Bucci.


Justo para el cambio de milenio, Daniel Nieto, en esos tiempos bajo el nombre de ADN, sacaba sus primeros trabajos para el sello que junto a otros exponentes de la electrónica experimental, mucho mayores que él, habían fundado tres años antes. Más de un lustro después, Danieto es uno de los más prolíficos músicos nacionales, con tantos discos como colaboraciones. Y para demostrarlo, con este puro dato basta: en los últimos dos meses  lanzó por el sello belga U-Cover el álbum Contemplación de la vida inerte, con el mismo sello editó junto a Claudio Cisterna otro disco llamado Multitono, y con el colectivo Pueblo Nuevo acaba de publicar Agranelado, un rescate con lo mejor del álbum Granel (2000). "Quiero dar la oportunidad a todo el mundo de poder escuchar este disco, al que muy pocos accedieron y que considero muy bueno", explica.

Su música, en propias palabras, navega entre "electroacústica, punchi minimal, house, idm, ambient, robot, dub, etcétera". Y para componerla cuenta con un arsenal de máquinas y softwares, sonidos de micrófonos, librerías de sonidos orquestales, samplers, sintetizadores digitales y analógicos que maneja con una maestría admirable.

–¿A qué edad y cómo comenzaste a producir música?
–De muy chico me gustaba generar sonidos con lo que fuera, pero una vez encontré un sintetizador análogo en una barata y mi hermano lo compró –recuerda: su hermano, también músico, es César Nieto, ex integrante de SK30 y Óxido–. De ahí en adelante: primero grabando en casets y cintas de video, y luego el computador trajo una mejora notable.

Así se oyeron los primeros temas de Daniel Nieto, cuando tenía dieciséis años, en el programa "Interfase" que conducía Sergio Díaz en radio Beethoven, y en "Perdidos en el espacio" (www.perdidos.cl), de Jaime Baeza en la radio de la Universidad de Chile. Fueron los encuentros que darían origen al Colectivo Ojo de Apolo, pioneros en la experimentación electrónica con nombres como Jorge Cortés, ex baterista de la banda de rock Supersordo, activo primero bajo el nombre de Cáncer y hoy como Receptor, además de Sembe, Flipper y Óxido, el alias del hermano de Daniel.

–Los programas de radio eran los únicos puntos de encuentro. Me invitaban a tocar y  en una de esas tocatas conocí a Andrés Bucci, quien me presentó a sus hermanos, entre ellos a Pier –recuerda. En paralelo a Ojo de Apolo y junto a Pier Bucci, hoy radicado en Alemania con su dúo de electro latino Mambotur, Daniel creó en 1999 el dúo Skipsapiens, bajo la influencia de la electrónica más inquieta de la época. Editaron Skipsapiens (2001, U-Cover) y el reciente Eco (2005), por el sello canadiense Mutek.rec.

–¿Por qué cambiaste de ADN a Danieto?
–Por la sencilla razón de que gente despreocupada en distintas partes del mundo empezó a utilizar el seudónimo en un momento que el concepto de genética se hizo popular. Como internacionalmente no era conocido como ADN, me cambié a Danieto cuando sacaba mis primeras publicaciones en el extranjero.






En 2004, Danieto y su amigo Claudio Cisterna (Flipper) ganaron un financiamiento del Fondart con el que montaron Impar.cl, el primer sello por Internet gratuito de nuestro país, que ha producido cinco trabajos a la fecha.

–¿Sientes que te adelantaste al concepto de netlabel, por lo menos en Chile?
–Una cosa es el concepto y otra el hecho. Impar fue el primer netlabel efectivamente, aunque la idea del concepto no era nada nuevo. De hecho el proyecto estaba más enfocado a la composición musical que la Internet como medio de difusión.

–¿Cómo evalúas el resultado de Impar.cl?
–Muy bueno. A pesar de típicos problemas técnicos con el explorador de Microsoft (recomienda usar otro explorador de Internet, como Firefox), en términos artísticos fue buenísimo. Tuvo muy buena recepción y si bien no hemos lanzado ningún EP durante el último año, las visitas siguen aumentando. De hecho, el sello belga U-Cover lanzó a principios de junio el CD Danieto + Flipper – Multitono, el primero de tres discos que tienen directa relación con el proyecto Impar.cl

–Uno de los principios de Impar.cl fue el de entregar mensualmente material. ¿Se dio efectivamente ese ritmo?
–Sí, pero durante la ejecución del proyecto Fondart, que era de seis meses. Ahora no tenemos una agenda con rigores de ese tipo. Hay planes para lanzar nuevas producciones, sin presiones de tiempo. Lo importante es lograr un producto de calidad, sin importar si se aplaza un poco.




Durante el año pasado, Danieto viajó a Guadalajara, Ciudad de México y Montreal (Canadá) para presentarse con Skipsapiens en uno de los festivales más importantes de la cultura digital, sonora, visual y tecnológica a nivel mundial: Mutek.

–¿Cómo llegaste a Mutek?
–Yo diría que fue Mutek quien llegó a mí. La gente de Mutek es muy activa y está en permanente búsqueda. Me contactaron para que les entregara un demo y me invitaron a la primera edición de Mutek.cl (en Valparaíso). Ahí me conocieron mejor, y se mostraron bien interesados en mi trabajo. Pier les entregó un demo de Skipsapiens, que luego saldría editado por el sello Mutek.rec, lo que debe haber sido la principal razón para que nos invitaran a tocar en México y Canadá. La experiencia fue buenísima, conocer a músicos que respeto y compartir escenario con ellos. Pero también me sorprendí con mucha gente que igualmente sigue mi música, público inquieto y también músicos que me  entregaron demos bastante buenos.

–Has publicado con los sellos U-Cover, Ojo de Apolo, Mutek.rec., Impar.cl y ahora Pueblo Nuevo. ¿Con quién funcionas mejor?
–Para mí un sello es como un eslabón que te enlaza a un mundo distinto. Ojo de Apolo fue mi punto de partida. Un salto largo fue U-Cover (con quienes editó Evolución al origen en 2004 y Cirugía casual en 2005), a quienes respeto mucho, tanto por ser músicos destacados como fieles impulsores de mi música en Europa.
Mutek siempre se está moviendo por todo el mundo en distintas actividades, para mí es súper valioso contar con ellos y me han ayudado bastante. Pueblo Nuevo debe ser el netlabel más activo en la escena local. Somos muy amigos y es necesario que trabajemos juntos para mantenernos presentes y fortalecer la cultura del pueblo. Ahora, tal como su nombre, Impar es sin igual, pretende sorprender con nuevas producciones, marcando la diferencia. Todos son importantes y necesarios, lo que se traduce en más contactos con gente interesada en mi trabajo, en ser más reconocido, ayudando a ser un referente de la música chilena y por supuesto a que haya más audiófilos felices.

–¿Qué tipo de retribución obtienes por tu trabajo?
–De tipo amistoso, cultural, hasta plata para la micro, pero lo más importante para mí es la satisfacción personal de encontrarme con mi música y experimentar el sonido.




–¿Dónde te sitúas dentro de la electrónica nacional?
–Estamos en una nebulosa muy difusa en la electrónica nacional, no tenemos mucha conexión, los medios de comunicación son escasos, y más que decirte en qué parte de la nube estoy, te puedo decir dónde estoy parado: en un lugar digno.

–¿Cuál es tu relación con los músicos chilenos electrónicos que viven en Europa?
Bueno, yo sólo mantengo contacto con Pier Bucci, y de estos músicos que viven afuera lo que personalmente rescato más es el trabajo de Cristián Vogel, Martín Schopf, Luciano y Pier.

–¿Cómo percibes el desarrollo de la electrónica en Chile desde que comenzaste?
–Hemos ganado cantidad, pero no más calidad. Quizá sea un juicio apresurado por el hecho de que hay más gente haciendo música, pero estamos disociados. Falta conectarnos, de alguna forma hacer escuela, no en un sentido académico, más gremial, diría yo, de forma de tener una identidad más definida y poder decir "esta" es la electrónica chilena. La música que se hace en Chile más que la hecha por chilenos en el extranjero.

–¿Es posible crear electrónica chilena, con un lenguaje importado, sin voces y con máquinas?
–Tal como nuestro idioma español es importado, la tecnología que usamos es importada. El computador donde escribo es importado, el monitor donde estás leyendo es importado, los instrumentos de los músicos son importados, los softwares también. Bueno, para qué seguir. Si en Latinoamérica, con una historia corta, con tantas cosas importadas, nos peleamos por la autoría del charango, el pisco... Es cierto que las voces caracterizan el origen de la música. A mí me agradan las voces, pero lamentablemente no he tenido suerte con eso. Si tú lees críticas extranjeras de música chilena, destacan cosas como "el sufrido pasado del chileno en los 80". Lo demás son cosas como "la calidez del latino". Así que, más que crear electrónica chilena, hacemos electrónica importada latina con matices chilenas. Aún falta mucho para tener un carácter más definido.




–¿Porqué te incorporaste a Pueblo Nuevo?
–He sido colaborador de Pueblo Nuevo desde antes de publicar mi música. Somos amigos de hace algunos años ya. Compartimos varias experiencias, convicciones y ganas de hacer cosas nuevas y aportar a nuestro pueblo.

–¿De qué manera se contribuye a la cultura del pueblo con la música electrónica?
–Bueno, el arte se caracteriza porque plasma la percepción cultural actual que vive el artista. Y estamos en un momento histórico en el que suceden cosas que no pueden pasar inadvertidas. Hoy vivimos en un mundo cada vez más global, lleno de tecnología, informática que nos enlaza en términos culturales con todo el mundo. Yo me pregunto por qué quedarse encerrado al fin del mundo con las mismas tradiciones, la misma música clásica, pegado en el pasado, cuando existe un sinfín de expresiones artísticas más cercanas al mundo actual. Yo quiero vivir el mundo que se nos presenta ahora, y no el heredado por tradiciones arcaicas, que ya no reflejan mucho mi forma de vivir y sentir. No quiero desconocer la historia de mi cultura, al contrario. Pero es importante que exista una visión actualizada también, hay que vivir con los ojos abiertos, no sólo para leer, también para observar y contemplar e interactuar con el mundo actual. Eso es lo que falta en Chile y es lo que me motiva a mostrar mi música y apreciar las nuevas tendencias.

–¿Qué estás oyendo ahora?
–Estoy desenchufado del mundo, de  cabeza haciendo mi tesis. Aún así atiendo temas de gestión en Impar.cl y toco de vez en cuando. La música que suena mientras estudio son cosas como Benge, String Theory, Brian Eno, Harold Budd, Robin Guthrie, Faction. Termino de estudiar y cambio mi repertorio. Mis influencias son mi condición de estudiante santiaguino en una ciudad gris y acelerada. Además de experimentar sonidos con Alisu (artista de Pueblo Nuevo), que es la mejor experiencia musical.

–¿Qué hay para el futuro?
–Bueno, ahora estoy concentrado en mi tesis de reducción de ruido y psicoacústica (ver recuadro). Espero el próximo año, ya egresado, poder juntar unas lucas para recorrer el mundo, conocer distintas realidades, visitar  a mis amigos en el extranjero  y tocar un poco. Hacer música y continuar mi misión.

 

Descargue gratis Agranelado y muchos discos de electrónica chilena en www.pueblonuevo.cl
Todos los trabajos de su proyecto Fondart en www.impar.cl (se requiere navegador Firefox o Safari)
Para discografía y pedidos vía internet: www.u-cover.com
Sitio oficial del festival Mutek: www.mutek.ca

foto 2 y 4: Luis Castro

 

Inteligencia Civil Electrónica

–¿Hay alguna relación entre tus estudios de ingeniería civil electrónica y tu modo de enfrentar la música?
–Claro, la tecnología y la ingeniería entregan herramientas que permiten lograr mejor mis propósitos creativos, agregando eficiencia y calidad. En mi trabajo musical, gran parte es desarrollo de softwares y además meto mano a la electrónica de mis sintetizadores para agregarles entradas, salidas, etc. Por otro lado, la teoría matemática y física profundiza conceptos filosóficos que te permiten lograr un nivel de abstracción y te motiva a crear nuevas ideas y conceptos artísticos, además de científicos.

 

–¿Podrías ahondar en eso?
–Lo que quiero decir es que toda la teoría que te entrega la academia ingenieril te da una visión del mundo más acabada, de cómo funcionan las cosas del mundo físico en términos matemáticos y lógicos. A la vez las matemáticas, con sus conceptos abstractos, que al principio marean un poco, te dan un acercamiento frío y calculador a las explicaciones que justifican cómo funcionan las cosas en el mundo real. Un artista normalmente intenta comunicar emociones con su obra y transmitir ideas que te hacen pensar o soñar. Cuando tienes una visión del mundo y de la realidad tan fría, a veces tu mundo espiritual y artístico se ve afectado y naturalmente tus obras van a reflejar esto. Por darte un ejemplo: una pregunta que provoca risas entre los físicos respecto de la religión dice "¿Dónde estaba Dios cuando se creó el mundo? ¿Dentro o fuera del big bang? Entonces te enfrentas a disyuntivas que causan impacto en tu mundo espiritual y artístico naturalmente, ya que te enfrentas  a incongruencias con los conceptos que te entregan la sociedad, la tradición, y son temas del ámbito artístico también.

Foto: César Cortés