Los Manuschevich y el núcleo free jazz
El apellido de la resistencia estética
La canción contingente de estos tiempos no tiene letra, estrofa ni estribillo. Tiene improvisación pura, profunda y "pasionera". Diego y Hugo Manuschevich son dos jóvenes músicos que vivieron toda su adolescencia en Nueva York y que trajeron la vena abierta del antiguo free jazz afroamericano hasta Chile. Aquí encontraron almas gemelas y entonces articularon un pequeño y eficaz movimiento que se opone a las dictaduras de la vida impuesta. Y tocan jazz libre para poder vivir mejor.

Íñigo Díaz | fotos: Patricia Alegría


Los Manuschevich ya hicieron la mitad de la tarea. Diego es saxofonista y tiene 21 años. Nació un 11 de diciembre, en la misma fecha en que lo hizo McCoy Tyner, el histórico pianista de John Coltrane. Hugo, de 23, toca la batería y nació un 23 de septiembre, la fecha que apunta el natalicio del propio Coltrane. "Andamos en busca de músicos que hayan nacido en los mismos días que Jimmy Garrison y que Elvin Jones. Tendríamos el cuarteto perfecto en términos numerológicos", bromea Hugo Manuschevich.

Los retratos de Coltrane enchufado al saxo tenor, y los de Tyner, Garrison y Jones estaban entre la galería de músicos notables desplegada en el muro del pequeño departamento que hasta hace poco Hugo ocupaba en las cercanías de Plaza Italia. "Soy baterista y si me preguntan por influencias de estilo y música puedo dar nombres: Max Roach, Roy Haynes, Sonny Murray, Elvin Jones. Todos son bateristas fundamentales para mí. Entre ellos, el más importante es John Coltrane".

Casi no hay dos opiniones sobre el factor Coltrane entre los jazzistas de todos los órdenes. Para los que están en la corriente principal y para los que están en la vanguardia. Como los Manuschevich y el equipo de músicos que en 2004 se sumaron al colectivo NRE (Núcleo de Resistencia Estética), la decantación de dos ensayos previos que se llamaron Construcciones Ornetológicas y Dialéctica Negativa. Después de un primer semestre más bien silencioso, el Núcleo hoy está reagrupado. A partir del 6 de julio atacará nuevamente en un espacio conocido, el Taller Sol (Compañía 2131, Plaza Brasil), con una temporada de conciertos todos los jueves de julio. "Vamos a entrar con todo", asegura el baterista.






Los conciertos no son el único proyecto para la segunda mitad del año. El NRE tiene música registrada como para publicar una caja de diez discos de una sola vez, con todas las formaciones de bandas y militancias de solistas que ha montado. Aún así han acordado editar un álbum con material nuevo y otro con las grabaciones que Diego Manuschevich traerá desde Nueva York. Además planean abrir talleres para niños y aficionados para conocer el lenguaje de la improvisación y el jazz libre. Hablan tres  integrantes del NRE: Hugo Manuschevich, Julio Cortés y Fernando Caridi.

-¿Cómo fue que los Manuschevich comenzaron a tocar?
Hugo
: Nosotros vivíamos en Hartsdale, a treinta minutos de Manhattan. Mi viejo (Ricardo Manuschevich, un ex baterista viñamarino) nos llevaba siempre a ver conciertos en lugares muy tradicionales del jazz como el Village Vanguard, Sweet Basil, Jazz Standard o Blue Note, donde tocaba gente como en Kenny Garrett, Chick Corea o Roy Haynes. En esa época uno le preguntaba a Diego "¿qué música escuchas?", y él decía "no me gusta la música".

-¿Cómo?
Hugo: Yo creo que eso fue hasta los quince años. Pero en rigor, Diego siempre escuchó música. Un poco después pasamos a otros clubes como la Knitting Factory (centro cultural de arte y música de vanguardia en Nueva York). Ahí quedé impresionado cuando vi a Cecil Taylor y a la Arkestra. Ahí encontré la música que me movía. Nunca me sentí cerca de Tain Watts (baterista de Branford Marsalis). Me parecía que todos los logros de la música negra, Wynton Marsalis la había llevado para atrás.

-¿Así entraron en el free jazz?
Hugo
: Yo creo hubo una cosa espontánea también. La historia cuenta que cuando Pharoah Sanders (saxofonista de la última etapa de John Coltrane en el free jazz) tocó en Chile había un niño de cinco años que se puso a bailar con la música. Sanders bajó del escenario y le dio la mano. Se supone que era Diego, porque mi viejo lo había llevado al concierto. Yo elegí esa música para mí vida. Después de ver a Cecil Taylor, empezamos a tocar con mi hermano libremente.

-¿Y en Chile cuándo aparecen?
Hugo: La primera vez que tocamos en Chile fue en una plaza en Valparaíso. Después, el 27 de diciembre de 2002 estuvimos en el Teatro Italia. Nosotros nunca habíamos tocado fuera de nuestro sótano en Hartsdale y de repente estábamos teloneando al grupo Guiso con un set de saxo alto y batería. Treinta minutos de improvisación. Tengo la grabación de ese concierto: Éramos dos cabros chicos buscando algo de manera súper precaria. No tocábamos nada.

De Construcciones Ornetológicas, el proyecto pasó en 2004 a Dialéctica Negativa. Hicieron una convocatoria abierta para de montar diversos formatos de bandas y cruces entre músicos. El primero fue un quinteto (ver recuadro). Luego un trío eléctrico de improvisación libre con el bajista Santiago Astaburuaga y Nicolás Carrasco (del grupo Yonhosago), y después un trío acústico "pianoless" (sin piano como instrumento armónico) con el clarinetista Alfredo Abarzúa y la contrabajista Bernardita Martínez (de Guiso). "Me gustaba ella porque tenía una forma muy tradicional de tocar el jazz. Así yo podía tocar la batería como Billy Higgins", recuerda Hugo Manuschevich.




Terminaron esa temporada con una pequeña orquesta creativa de once músicos en una aparición en enero de 2005 en Sala Master. Fue una improvisación colectiva de 60 minutos para una sesión del programa "Perdidos en el Espacio". Francesca Ancarola, por ejemplo, estaba en el público. Y quedó sorprendida con la existencia oculta de estos improvisadores. En esa sesión y otras, también aparecieron más colaboradores del NRE: Esteban Zúñiga (piano), Brian El Hijo Jablonski (trombón, que sólo llevaba tres semanas de práctica), Benjamín Vergara (trompeta), Ricardo Díaz (contrabajo).

-Parece ser que existe todo un marco teórico en su música. No es cosa de llegar y tocar improvisaciones.
Hugo: NRE es un colectivo que convoca a muchas bandas, no es una banda. Creó una identidad entre lo estético y lo artístico. Para el público la estética está relacionada el resultado de un espectáculo. Pero no se entiende como una actividad misma.

Julio: NRE es un núcleo de resistencia estética de los sentidos. Aquí volvemos a lo básico: no vemos separación entre lo estético y lo político.

Hugo: Parecemos dogmáticos y cerrados. Pero es porque sabemos qué cosa queremos tocar y quiénes pueden participar en el NRE. No es una escena de la improvisación libre como la de Martin Joseph, a quien yo le tengo mucho respeto. Ellos no tienen tantos referentes y nosotros sí. Y muy claros. Lo que suena acá detrás (Percussion bitter sweet, 1961, de Max Roach, una obra de gran carga política y en la antesala del free jazz).

-¿Cómo explican lo de la "resistencia estética"?
Hugo: Si yo no toco free jazz me deprimo. Es "resistencia" porque es una necesidad de utilizar la música para soportar el mundo que nos han impuesto.

Julio: La prostitución del tiempo.

Hugo: Claro. Vender el tiempo por dinero. No son cosas que uno elige, sino que son impuestas.

Fernando: Además ésta es una opción de no tener que tocar para vivir, porque ahí también estaríamos vendiéndonos.

Hugo: Fernando no estudió música y se acomodó al free jazz. No es un ex alumno de Projazz que al final termina siendo sesionero de la música y buscando pegas para poder vivir.

Julio: Todos nosotros tenemos una posición política anticapitalista, pero no la posición típica histórica. Es una posición en contra de la dictadura del tiempo muerto que impone un estilo de vida rígido. El free jazz es lo más libre que yo he encontrado. No es recuperable por la industria. La industria no sabe qué hacer con él.

Hugo: Para nosotros la música se presenta como una necesidad y un refugio contra esta dictadura del tiempo muerto. En ese sentido es profundamente política. Ésa es la "resistencia". Y la "estética" no la entendemos ni como producto ni como el contenido de la obra, sino como la acción misma de tocar. Una necesidad primordial, como el abrigo, el techo, el alimento.

Julio: No creo que el free jazz sea un estilo musical. Un músico nos dijo que no se podía hacer free jazz en Chile porque no era chileno. Impresionante.




-¿A dónde nos lleva el free jazz?
Hugo
: El free jazz plantea dicotomías: tradición e innovación, improvisación y composición, expresión solista y colectiva.

Julio: Y eso es demasiado para una industria chupasangre, que históricamente ha barrido con todo. Desde el mismo jazz, que originalmente era de negros pobres y ahora está asociado a blancos snobs. O el reggae, que era una música de resistencia y ahora se considera "buena onda". O el punk, que comenzó como respuesta inteligente y ahora pertenece a los adolescentes tontos.

Hugo: Con el free jazz esto nunca ocurrió.

Julio: Desde los ‘90 estamos viviendo una época de revivals.

-¿Pero lo que hacen ustedes podría considerarse uno de esos revivals?
Hugo: No, porque el free jazz no es un estilo. No lo fue ni en Estados Unidos, ni en Europa, ni en Japón. Uno puede aprender el "estilo" de músicas distintas en la escuela con profesores, pero en el free jazz esto es imposible. El free jazz es el último refugio. Todos nosotros nos sentimos vivos cuando tocamos. Cuando yo estoy trabajando no me siento vivo. Ahí es cuando aparece lo que llamamos el "factor pasionero".

-¿…?
Hugo
: Que no es lo mismo que "apasionado". Es el movimiento expresivo de lo vivo. Uno se da cuenta cuando hay algo realmente "pasionero" en la música.

Julio: Es identificar al enemigo. Cecil Taylor y Ornette Coleman tocaron en la Casa Blanca.

Hugo: Nosotros llegamos a la música "pasionera" en nuestros ensayos aquí en La Carnicería. Éste es un espacio bien ganado. La Carnicería es un epicentro de resistencia estética en sí misma.

-¿La Carnicería?
Fernando: Es que la sala de ensayos está justo donde antiguamente operaba una carnicería del barrio. Por afuera todavía está pintado en el muro el letrero de la carnicería. Ahora también tenemos talleres de grabado y estamos empezando a trabajar en lutería y video.

Hugo: Aquí viven tres personas que tienen que ver con artes visuales y que también están integrados al NRE. Uno es Fernando (Caridi), el bajista de Los Mutilados, y otro es Julio Narbona, que toca saxo tenor con algunas bandas del NRE (Cynthia Conrads, la tercera habitante de la casa, trabaja también el grabado en madera y ha hecho gran parte del registro audiovisual del NRE en conciertos y ensayos). Estamos protegiendo esta casa para que siga funcionando así. Querían comprarla unos tipos para demolerla y hacer un minimarket.

Julio: Quebrar el ventanal de un banco es vandalismo, pero cuando en dos días demuelen una cuadra entera de casas con historia en los barrios residenciales como Ñuñoa, pasa piola.




-Ahora el NRE lleva cinco meses detenidos…
Hugo
: Es que Diego Manuschevich está viviendo de nuevo en Nueva York. Pero llega esta semana. En ese lapso, la banda que nos salvó fue Los Mutilados, un cuarteto que armamos con Julio Cortés (saxo tenor), Álvaro Pacheco (violín) y Fernando Caridi (bajo eléctrico), los que estamos aquí. Tocamos durante abril en el Taller Sol (Plaza Brasil). Es el grupo donde Álvaro, que estudia composición en la Universidad de Chile, puede componer para nosotros. Para cambiar la mano de Diego Manuschevich en la composición.

Julio: Tuvimos sesiones de domingos en La Carnicería mientras esperábamos a que llegara Diego Manuschevich. Como cachamos que no venía nunca, empezamos a foguearnos como banda, directamente con actuaciones en Taller Sol. Y ahora vamos con otra temporada en el mismo lugar.

-¿Es como que el equipo espera a que llegue Ronaldinho para salir a la cancha?
Hugo
: Claro. Yo estaba en frustración total, pensé dejar de tocar porque Diego no estaba en Chile con nosotros.

-¿Tanto así?
Hugo
: Él es el responsable de la música que tocan los grupos del NRE: Los Temerarios, Casinegros y NRE 3. Yo no me pongo al nivel de mi hermano. Soy simplemente un subordinado de sus decisiones. No deja de sorprenderme que componga toda esa música en la que aparecen cosas de Schoenberg, Alvan Berg, Coltrane o Archie Shepp. No deja de sorprenderme que escriba así y que toque de la manera en que lo hace, siendo que nunca estudió música.

punkfreejazzdub.blogspot.com

 

Soplidos en tres direcciones

Lo que en un momento se llamó el "quinteto clásico" del NRE a comienzos de 2003, hoy es parte de su historia más temprana. Ese grupo tenía una triple ofensiva de solistas muy bien ensamblados. El clarinetista Alfredo Abarzúa, el altoísta Sebastián Zúñiga y el propio Diego Manuschevich en saxo alto y clarinete bajo (además del contrabajista Carlos Arenas y el baterista Hugo Manuschevich).

Fue uno de los primeros jazztets organizados por los hermanos y entonces operaba bajo el nombre de Dialéctica Negativa. De ellos, Abarzúa ha seguido actuando junto al NRE y Zúñiga dejó el proyecto después del concierto de la orquesta creativa en Sala Master en enero de 2005. Ese tridente de ataque del NRE clásico cambió sus nombres y hoy tiene nuevos solistas.

Diego Manuschevich (n. 1984, foto superior). Toca saxo alto, tenor y sopranino, clarinete y clarinete bajo, flauta traversa y violín. Él solo cubre el instrumental de Eric Dolphy, Ornette Coleman y Anthony Braxton. "Cuando toca, puedo escuchar a esos tres tipos en una sola improvisación. En cuanto a sonido y en cuanto a expresividad", dice Hugo Manuschevich, confirmando el peso específico que tiene su hermano menor. Escribe obras abiertas para improvisación y dedicadas a distintos solistas. El colectivo espera su llegada definitiva a Santiago después de más de seis meses en Nueva York, donde actúa con un trío con vibráfono y contrabajo.

Julio Cortés (n. 1971, foto del medio) hizo un trueque con Diego Manuschevich. Le cambió una flauta traversa por un saxo tenor y hoy es el tenorista del cuarteto Los Mutilados. Cuando uno le pregunta por su saxofonista inspirador no habla ni de John Coltrane, ni de Sonny Rollins, ni de Wayne Shorter. Menos aún de Michael Brecker. "La concepción mesiánica del free jazz ayleriana es lo que más sentido me da como saxofonista. Coltrane puede ser el más grande y más respetado por los free jazzistas, pero para mí lo es Albert Ayler". Toca el bajo en el trío Fracaso, ha grabado con Familea Miranda (en Ensayo ≠ error, 2006), y colaborado con Marcel Duchamp, oJO y Colectivo NO. Y tiene gran cultura musical.

Sebastián Carrasco (n. 1984, foto inferior) es el hermano menor de otro improvisador, el saxofonista alto Edén Carrasco (de Akinetón Retard). Sebastián estudió trompeta clásica, ha integrado algunos quintetos de bronces de cámara en su período formativo en la Universidad de Chile. Está vinculado a los dos actuales círculos de la improvisación libre y free jazz. Primero como solista de los ensambles del pianista británico Martin Joseph, más orientados a la música contemporánea. Y luego de compartir piso con Hugo Manuschevich en el grupo La Kut, llegó al NRE, donde está iniciando una militancia en este free jazz más político.