Diego Morales ahora es Diegors
¡Baila, Diego, baila!
Pasó de publicar Calmao, uno de los mejores discos de ambient hecho en Chile, a mezclar ritmos americanos y africanos como la champeta con electrónica. Es que este activo DJ, miembro fundador del combo tropidance Fredi Michel y ex músico de la cantante Javiera Mena, se contagió de beats y fiesta, y el próximo mes parte junto a un contingente de músicos de todas partes a presentar en Europa el nuevo sello Cómeme, el más excitante proyecto multinacional y multicultural salido desde Sudamérica para el mundo.

Luis Felipe Saavedra / fotos: Javiera Asenjo, Eugenia Caloso, Francisca Germain y Rod.


Si alguien ha seguido la pista a Diego Morales, seguro se sorprenderá al escuchar sus más recientes grabaciones. Porque entre la música reposada e introspectiva conocida como ambient y ritmos calenturientos como la champeta, cumbia o reggaetón no sólo hay un paso: hay muchos, pero de baile. Es una muestra más de la versatilidad de este músico que comenzó tocando en bandas hardcore en La Serena, luego formó el combo de tropidance Fredi Michel, integró entre 2005 y 2008 la banda de la cantante pop Javiera Mena y como solista editó dos discos: El dub de los pobres (2003, Luna) inspirado en la electrónica abstracta y el dub jamaiquino y Calmao (2007, Quemasucabeza) de frentón ambiental, expansivo y pegado.






Si se pudiera dividir en etapas, en la carrera solista de Diego Morales se distinguen claramente dos: la de músico ambient y la de músico latino y bailable. Con la primera, gracias a El dub de los pobres, disco del que sólo aparecieron treinta copias, consiguió tocar en el festival Mutek Chile de 2006, en el bonaerense SAMC (South American Music Conference) y hasta un tema suyo, "En Maipú se ven los gallos", fue incluido en un compilado del sello francés Autres Directions in Music, entre músicos de renombre como Panamerican, Mitchell Akiyama y The Remote Viewer. Y con Calmao, años después, recibió excelentes críticas de parte de la prensa más curiosa. Pero la aparición de ese disco, en 2007, coincidió con el inicio de la segunda etapa, la de música bailable, que Diego Morales llevaba años investigando, por lo que Calmao se editó y prácticamente no se tocó más.

–El proceso fue paulatino –revisa con parsimonia Morales–. Desde que empecé a escuchar música electrónica, entre comillas, que fue algo así como el '97, me fui metiendo cada vez más con cosas experimentales y empecé a hacer cuestiones tecno y bailables, aunque en mi estilo musical eso no se reflejaba. Durante todos estos últimos años he estado haciendo ritmos más bailables que no he editado nunca. El ambient lo había explorado caleta, pero parece que hasta hace poco estuviera haciendo eso, porque Calmao se demoró más que la cresta en salir, podría haber aparecido en 2004 ó 2005. Con Calmao quedé contento, a pesar de que haya sido un fracaso comercial –se ríe.

–¿Qué ocurrió entremedio? ¿Te gustó más ir a fiestas y bailar?
–Coincidió con una época, tipo 2004 ó 2005, cuando estaba escuchando ciertas cosas bailables y me empecé a animar a poner música. Pensaba "me encantaría escuchar esta música en un carrete, pero nadie la pone. Hay que hacerlo uno, no más". Las primeras fiestas a las que fui y donde disfruté música bailable fueron las Computer Love y toda la onda del Club Bizarre (desaparecido local capitalino donde sonaban italodisco, house y electro, entre otros ritmos a mediados de esta década) y las que organizábamos nosotros con (el colectivo) Romina Recors.

Lea un comentario de Calmao acá




Lo particular, lo distintivo, de la faceta bailable de Diego Morales, es que él no se quedó en el tecno, el minimal, el electro o el house, sino que incorporó ritmos de toda América y hasta África en sus nuevas composiciones. "Me interesan muchas cosas", dice Morales, y comienza a enumerar. "Todos los tipos de cumbias, el vallenato, el funk carioca, el huayno, el reggaetón, que ya es como un folclor; cosas de Sudáfrica como el kwaito, el  kuduro, la kizomba, que son de Angola, o la tarrachinha, de las colonias portuguesas en África".

–¿Cómo conociste esos ritmos?
–Por YouTube. El Andy Warhol (alias de Felipe Sancho, músico de Genéricos y su compañero en Fredi Michel) me mostró unos videos de champeta y quedamos para adentro, porque habíamos llegado a algo muy parecido con los Fredi Michel, armando ritmos con teclados. Hay harta gente que está interpretando esos ritmos con su estilo. En Argentina hay toda una onda con la cumbia villera, modernizada. Todavía no está tan definido, pero quizás agarre. En Cómeme está eso, pero también hay una influencia súper fuerte del house antiguo, la onda disco. Eso es igual de potente para todos nosotros.

Cuando habla de Cómeme (ver historia en el recuadro) Morales se refiere al incipiente sello creado por el músico chileno Matías Aguayo, que ha vivido toda su vida en Europa, y por el artista y factótum Gary Pimiento, también chileno, pero residente en Buenos Aires hace muchos años. A través de esta nueva etiqueta, Diego Morales, ahora Diegors, editó hace poco la canción "Osea... hello", una colaboración con otro integrante de Fredi Michel, R. Costa, en un disco de doce pulgadas compartido con el mexicano Rebolledo, Matías Aguayo y Petro, un perro chileno, que dicen por ahí, es el dúo entre el músico y productor Cristián Heyne y su hija de doce años. "Sacar un vinilo era como un sueño", confiesa Diego Morales. "Mis ediciones han sido en CD y el primero fue bien artesanal, y siempre pensaba que un vinilo era una cosa más en serio".




La relación entre Diego Morales y Matías Aguayo se dio a partir del encuentro Chilenos en el Exterior: Comunidad de Músicos Jóvenes, una convocatoria extendida en 2005 por la Biblioteca de Santiago a músicos chilenos residentes y a otros que viven en el extranjero para compartir experiencias, improvisar juntos y presentarse en vivo. "(Aguayo) Me vio cara de volado y lo primero que hace el signo internacional de 'sácate uno' (hace el gesto de fumar), y yo me saqué uno", dice entre risas Morales, quien admiraba el trabajo de Aguayo solista para el sello alemán Kompakt en el álbum Are you really lost (2005) y también su músics como parte del dúo Closer Muzik.

Un par de años más tarde, en una de las visitas a Buenos Aires de Morales como bajista de Javiera Mena, conoció al artista Gary Pimiento, el otro creador de Cómeme. Resultó que Pimiento y Aguayo eran amigos hace años, y cuando decidieron montar el sello, un par de visitas a Santiago y muchos e-mails mediante, no dudaron en incorporar a Morales dentro del catálogo.

–Es algo que se fue dando de una manera muy bacán para mí, no podría haber sido más a la medida. Uno siempre piensa en hacer música y mandarla a sellos que te gustan, pero al final sabes que tu música, de huevón chileno que la hace en un computador pésimo, nunca va a enganchar. Me hubiera encantado que me pescaran de sellos importantes, pero después pensaba que quizás esa no es la manera de plantearse las cosas, sino de acuerdo a tus recursos. En ese sentido Cómeme fue bacán, porque es algo de amigos, con gente con gustos parecidos, lo que era bien difícil encontrar acá.

–¿Pretendes editar todas tus nuevas canciones vía Cómeme?
–Eso lo decide Gary (Pimiento) y Matías (Aguayo), ellos arman los discos. Parece que van a salir un par de temas de Diegors & The Don (su colaboración con Aguayo). Yo creo que Cómeme es ahora mi sello, pero tampoco pienso cuando hago la música cómo la voy a editar. Tengo una chorrera de música, como para hacer un Calmao 2, pero mis expectativas no son estar editando música todo el tiempo. Mi principal proyecto ahora es Cómeme y me encantaría, quizás, hacer yo algo como un sello, editar cosas de amigos, remixes. Eso me interesaría más que hacer un elepé.




Diego Morales también ha participado de conjuntos. En 2002 formó junto a amigos, varios de ellos compañeros suyos mientras estudió arte en la Universidad de Chile, el grupo Fredi Michel, que comenzó tocando noise en locales subterráneos y con tiempo ha mutado en una inaudita mezcla entre house, raggamufin y ritmos tropicales, potenciado por la voz hiperaguda y los bailes sensuales de la cantante Andrea Guerrero. En todos estos años, lo único que han editado es la canción "Enganamí", que apareció en el compilado Panorama Neutral (2005), del sello Quemasucabeza, y pese a lo poco, esa canción ha sido remezclada por los músicos Jorge González, Matías Aguayo y Alejandro Paz.

–¿Alguna vez van a sacar un disco con Fredi Michel?
–(Se demora un minuto en responder) Puede sonar a "Pedrito y el lobo", pero obviamente queremos sacar el disco y estar tocando más seguido y tomarlo más en serio. La mayoría de las canciones están grabadas, lo único que falta es una buena mezcla y lanzarse. No sé, hay cosas como que nos frenan, pero yo creo que nunca se va a acabar el grupo, porque estamos con ganas de tocar, de hacer música y la verdad, me encantara decirte que vamos a sacar el disco en tal fecha, pero no puedo. Es que a la vez no somos ambiciosos, lo que nos falta o lo que nos podría pasar es que llegara un productor o un manager que corte y ordene. Nosotros nos diluimos en tocar.

–¿Y tú como productor? Produjiste una canción del disco de Javiera Mena y con ella misma  "Ausencia", para el tributo a Violeta Parra Cantores que reflexionan (2007).
–Me lo he preguntado muchas veces, pero si asumo ese rol me tengo que salir un poco del grupo. Es complicado, porque puedes pasar a llevar algo que es lo mismo que estoy haciendo yo. Pero quizás lo haga y lo he hecho un poco con el Felipe Sancho, que somos los que tenemos mas experiencia, por eso no mas, no somos los cerebros ni nada.




La otra experiencia grupal de Diego Morales la vivió entre 2005 y 2008, tiempo en que se desempeñó como bajista en vivo de la cantante y compositora Javiera Mena, colaboró en su disco debut Esquemas juveniles (2006) y tocó en escenarios importantes de Chile, Argentina y el Vive Latino en México, hasta que Mena decidió que era momento de renovar el grupo.

–Fue bacán –dice sin dobleces–. Me sirvió para conocer el mundo de estar metido en una banda pop y tener esos privilegios como tocar, viajar y pasarlo bien. Era estar alguien con quien congeniabas. Me encanta el pop, tenemos muchos gustos en común con la Javiera, pero yo sabia que no me veía en eso para siempre. Nunca he sido muy bajista, cachaba que era un ciclo que iba a terminar.

Y así fue, terminó un ciclo y empezó otro, como parte del sello Cómeme, que con contingente casi completo en agosto se trasladará a Europa para presentar a sus artistas, con fechas confirmadas en Alemania, entre las que destaca la Noche Cómeme del festival Cologne on Pop, un encuentro en el que se reúnen nombres tan valiosos como Moderat, Bill Callahan, Beirut, Ricardo Villalobos, Gas y Gusgus, entre otros.

Antes de terminar, porque Diego Morales debe ir a seleccionar música al bar Amanda de Vitacura, es interesante saber cómo se toma su labor de DJ, que lo tiene varias noches por semana animando fiestas en Santiago.

–¿Para ti ser DJ es sólo un trabajo o es parte de tus intereses musicales?
–Hay distintos tipos de pega que uno puede tener y hay muchas formas de tomárselo y eso es bacán. A veces puedes aportar algo musicalmente a un momento, a una celebración, puedes expresar algo con la música y que a la gente le produzca algo más allá de divertirse y bailar. Otras veces te lo puedes tomar con humor y pasarlo bien, no más. En algunos lados te pifian si no les gusta la música, pero uno tiene sus recursos: puedes tocar temas conocidos. He tocado champeta en Amanda, puedes llevar la música a una cosa que sea más abierta, pero en las fiestas que organizamos nosotros con el (DJ y artista visual) Men-T-Zero (las "Ke saen ondegroun" o "No Nací en Cachagua") puedes tocar como quieres de principio a fin. Yo creo que lo principal en este oficio (se ríe) es que te guste harto la música y que te guste compartir eso. Yo creo que se nota cuando estás disfrutando, es algo que se transmite.

www.myspace.com/diegomoralesmusica

 

Cómeme: de Sudamérica con sabor

"House, calle, sexo, Sudamérica, amistad, swing, cumbia, magia, cintura, feeling, tecno, kwaito, noche, África, amor, baile, viajes, fiestas". En todas esas palabras, imágenes y conceptos se inspira Cómeme, el sello más excitante aparecido el último tiempo, y que tiene a varios chilenos entre su personal.

Cómeme surgió a partir de las Bumbumbox, fiestas callejeras, espontáneas e itinerantes, que se montan desde 2007 a la fecha en ciudades como Buenos Aires, Río de Janeiro, Asunción, Montevideo, Bogotá y Santiago, por un equipo integrado por los músicos y artistas Matías Aguayo, Eugenia Caloso, Pablo Castoldi y Gary Pimiento, los tres últimos residentes en Buenos Aires. Se trata de llevar radios portátiles (las Boombox) e instalarlas en esquinas o plazas, y sin pedir permiso ni avisar, conectarlas y que suenen mezclas preparadas especialmente por DJs de todo el mundo. Y bailar.

Las relaciones de amistad y la música que surgieron de las Bumbumbox fueron tan ricas que a Gary Pimiento y Matías Aguayo, músico nacido en Chile pero que ha desarrollado su carrera principalmente en Colonia, Alemania, se les ocurrió traducirlas en Cómeme, un sello que utiliza las herramientas de la web 2.0 como el software Sound Cloud o la comunidad MySpace, para hacer colaboraciones musicales, mezclar identidades y expandirlas a todo el mundo. Gracias al tremendo prestigio internacional ganado por Aguayo con su trabajo como músico, DJ y productor, el sello que lo edita, Kompakt, uno de los más importantes de la electrónica global, se interesó en colaborar con Cómeme con la fabricación de los vinilos, su distribución, apoyo de prensa y remezclas de algunos artistas de sus filas.

Con ese auspicio, Cómeme prepara una gira europea durante agosto, ha editado tres discos de doce pulgadas y vienen muchos más. Músicos como DJs Pareja (Argentina), Rebolledo (México), Chantal (Colombia / Francia), Matías Aguayo (de todas partes, foto 1), Diegors & R. Costa (foto 2), Petro, el perrito de Cristián Heyne y su hija  (foto 3) y mezclas a cargo de Vicente Sanfuentes y Flavio Etcheto, entre otros muchos colaboradores, dan cuerpo a un catálogo rico en ritmos, sincretismos y mestizajes, que a fin de año debería aterrizar en Santiago para sacar a bailar con música que sólo podía salir de las periferias.

www.myspace.com/musicacomeme