Héctor Gitano Pavez, cueca, folclor y fusión
La escuela Pavez Pizarro
Nombre completo: Héctor Gitano Pavez Pizarro, hijo de dos eminencias del folclor chileno, los cantores e investigadores Héctor Pavez, más conocido como el Indio Pavez, y Gabriela Pizarro. De ellos este músico trae en la sangre la inclinación no sólo a tocar el folclor, sino a investigarlo. Y a enseñarlo. Acaba de editar el disco Pa' cantar cueca chilena, pero se muestra inquieto por igual en campos como la música chilota, la propia cueca y la creación y fusión personales, con un punto de vista propio. "La cueca no es sólo una fiesta interminable. También hay que estudiarla".

David Ponce | fotos: archivo de Héctor Pavez Pizarro


Basta ver el completo registro del movimiento actual de la cueca urbana retratado en el documental "La cueca es brava" (2008), de Luis Parra Fuentes, para enterarse de qué tiene de propio Héctor Pavez Pizarro. Entre la espontánea miriada de cantores, grupos y bailarines que dan forma a la película, él es el único que aparece dedicado a enseñar la cueca como una disciplina con método y reglas. Mientras la mayoría son discípulos de una tradición, Pavez tiene la madera de un profesor.

–Eso viene de mi madre y de mi padre –explica: es madera de familia. Héctor Pavez Pizarro es hijo del cantor y folclorista Héctor Pavez, más conocido como el Indio Pavez, y de la investigadora y folclorista Gabriela Pizarro, histórica fundadora y directora del conjunto de proyección folclórica Millaray. El grupo nació en 1958. Pavez Pizarro nació en 1964, y Millaray, uno de los dos conjuntos más importantes en su tipo junto a Cuncumén, fue además un segundo hogar casi literal para él, el lugar donde descubrió la música guiado por sus padres.

Héctor Pavez hijo, conocido como el Gitano Pavez, grabó por primera vez cuando todavía era un niño en un LP de ese grupo, y a partir de ahí ha desarrollado una carrera con estaciones tan diversas como la recopilación de música chilota, el descubrimiento de la cueca, la creación de un repertorio propio fusionado con instrumentos no tradicionales para el folclor y la grabación de siete discos desde 1989 hasta la fecha. El más reciente está fresco y tiene que ver con ese profesor retratado en el documental cuequero ya mencionado: es Pa' cantar cueca chilena (2008), y marca el cierre de una etapa para Gitano Pavez.






El disco es el registro en vivo de un concierto realizado en 2007, y recoge una serie de cuecas originales de Pavez Pizarro salvo una, de la tradición, aprendida del propio conjunto Millaray y referida a la figura de un poeta y vendedor de libros popular de comienzos del siglo pasado.

–Es un hombre que vendía libros en la calle y hacía sus propios cancioneros, como una manera de ganarse la vida –explica, a diferencia de la Lira Popular, otra fuente de poesía popular que consta en los archivos históricos–. No es exactamente lo mismo, porque la Lira Popular está más ligada a las noticias, a la crónica de los sucesos reales que ocurrían y que los poetas transformaban en versos.

El nuevo repertorio de cuecas de Gitano Pavez abarca temas diversos, entre algunas alusivas a espacios del circuito cuequero actual en Santiago como el Huaso Enrique, otras inspiradas en lugares como los puertos o balnearios de Valparaíso, San Antonio y Cartagena, y dos que inician el disco consagradas a Hernán Nano Núñez y Luis Hernán Araneda, El Baucha, históricos integrantes del grupo de cueca Los Chileneros. "Son temáticas amplias, que también pasan por temáticas amorosas o de denuncia", dice.

–Ya antes habías grabado discos como Cuecas regionales, Cuecas y personajes. ¿Cómo se conecta éste con esos discos previos?
–Esos discos tienen cada uno un sentido distinto. Cuecas regionales es un recorrido por cuecas de distintos lugares de Chile, y Cuecas y personajes es un trabajo creativo, de elegir a determinadas figuras como inspiración de la cueca. En Pa' cantar cueca chilena por primera vez me dedico a grabar sólo cueca brava, con un grado de complejidad mayor, y va a ser también mi último disco de cuecas, al menos en un buen tiempo.




–¿Por qué? 
–Es que existe la inclinación de acomodar a los artistas en un casillero y dejarlos ahí, con una sola característica, y yo no soy un cuequero –precisa–. Yo conocí la cueca y la he investigado, pero no es lo único que he hecho, y también me interesa trabajar con otras temáticas y otras propuestas musicales.

De todos modos, para no ser un cuequero, Gitano Pavez ha estado estrechamente ligado a la evolución reciente que terminó por transformar la cueca en una revolución en los últimos años. Si desde los '90 en adelante esa expresión se fue incubando a lo largo de hitos como la grabación de cuecas choras de Roberto Parra por Los Tres, el surgimiento de las Cumbres Guachacas organizadas por Dióscoro Rojas, el documental "Bitácora de Los Chileneros" del músico y realizador Mario Rojas y la aparición de grupos nuevos como Los Santiaguinos o Las Torcazas en la segunda mitad de los '90, Héctor Pavez Pizarro es uno de los eslabones más tempranos de esa historia.

Ya a mediados de los años '80, un joven Gitano estaba tocando cuecas flanqueado a cada lado por Roberto y Lalo Parra en la histórica fonda Ña Martuca, organizada en el Parque O'Higgins de la capital por su familia y por músicos cercanos como Catalina Rojas, la mujer de Roberto Parra. Y ya a comienzos de los años '90 fue él quien comenzó a juntar de nuevo en los escenarios a unos veteranos Hernán Núñez, Luis Hernán Araneda y Raúl Lizama, Los Chileneros originales, los mismos que a fines de esa década se iban a transformar en referentes para toda una generación de cuequeros nuevos.

–¿Cómo era el público de la cueca en ese tiempo, había uno?
–Yo empecé trabajando con el público del folclor –recuerda–. Que por una parte conocía la cueca, pero por otra al comienzo no aceptó que nos subiéramos a tocar terneados, por ejemplo, con terno y con corbata. Pero eso yo lo había aprendido de mi padre, que siempre fue muy elegante para subir al escenario, y que era lo mismo que hacían Los Chileneros.




Había una continuidad también en ese trabajo para Héctor Gitano Pavez. Su padre, junto a la folclorista Margot Loyola y al estudioso de la cueca Fernando González Marabolí, fueron determinantes en llevar a Los Chileneros al mundo del disco en los años '60, tal como, décadas más tarde, Pavez Pizarro volvió a ir a buscarlos para volverlos a los escenarios.

–¿Cómo fue trabajar con ellos en ese momento?
–Yo los conocía desde chico, había escuchado los primeros discos de Los Chileneros desde antes que salieran, porque ellos conocían mucho a mi padre. Y yo creo que ahora ellos veían a este joven entusiasmado con la cueca y con subir a tocar y por eso pude volver a trabajar con ellos.

–¿Y qué recepción había para esa música entonces? Porque no era un movimiento ni menos una moda todavía.
–Costó al comienzo. El mejor ejemplo es lo que pasó para la asunción de Ricardo Lagos en el 2000 –dice, en alusión a la ceremonia que por primera vez abrió un escenario oficial a esta expresión popular con la participación de Los Chileneros, y que motivó las inauditas críticas de políticos de derecha como María Angélica Cristi, que calificaron el acto como falto de chilenidad–. Ésa era la reacción principio, no existía una conciencia de lo que significaba esta cueca.




–Considerando ese recorrido que has hecho desde fines de los '80 con la cueca, ¿cómo ves ese escenario ahora, con todos los grupos que han aparecido en el último tiempo?
–Por una parte está la satisfacción de ver que se transformó en algo muy grande. Pero al mismo tiempo la mayoría de los conjuntos está tomando la parte de la parranda que hay en la cueca, la celebración, la fiesta. Y para que justamente la cueca sea una fiesta interminable no se puede quedar sólo en eso. También hay que estudiarla, hay que investigarla.

–¿No basta con la fiesta, la celebración no es una escuela en sí misma?
–Sí, pero es una parte de esa escuela. Falta tomar más el ejemplo de Fernando González Marabolí, que era un un erudito de la cueca, un hombre que se dedicó a estudiar sus formas, sus orígenes. Muchos jóvenes ahora están deslumbrados con la figura de Nano Núñez, por ejemplo, lo han transformado casi en un ícono y hasta imitan su forma de cantar. Pero Nano Núñez responde también a su momento y a su condición histórica, no es posible imitarlo porque la realidad de los músicos actuales es distinta, muchos de ellos son profesores de música y lo que hay que hacer es investigar y buscar nuevos caminos para la cueca.

–Muchos músicos incluso están cuestionando el nombre de "cueca brava", que se ha vuelto una especie de etiqueta…
–Fue el mismo Nano Núñez el que creó eso. Cuando Los Chileneros fueron a grabar su segundo disco, Rubén Nouzeilles (el director artístico del sello EMI Odeon, que grababa al conjunto) le dijo "Tengo una idea: el disco se tiene que llamar Cuecas auténticamente veguinas". Y Nano Núñez lo miró y le dijo (pone acento aniñado) "Cómo se le ocurre ponerle esa h…, hombre: póngale La cueca brava". Y así apareció: una idea espontánea, natural de Hernán Núñez.




Cumplida la tarea cuequera, Héctor Pavez Pizarro ya trabaja en un nuevo conjunto junto al que se ha presentado en vivo bajo un nombre que habla claro de las nuevas fronteras que quiere cruzar.

–Se llama La Folk Band, son músicos nuevos muy talentosos y con ellos estamos creando un nuevo repertorio, más abierto a otras fusiones, más renovado –explica el músico, que ya en discos previos ha incursionado en incorporar sonoridades de instrumentos como el saxo a los arreglos de raíz folclórica. La grabación de un disco previsto para 2009 es el plan más inmediato para Héctor Pavez y la Folk Band. Con casi cuatro décadas de carrera que se confunden con sus cuatro décadas de vida, Gitano Pavez se mantiene fiel al instinto creativo por buscar nuevos sonidos a partir de la raíz y la escuela.

www.hectorpavez.scd.cl

El disco

Pa' cantar cueca chilena. Héctor Pavez Pizarro y sus músicos (2008, edición independiente). Disponible en Discomanía, 21 de mayo 583, local 894, Santiago Centro (639 8091). www.chilediscomania.com