Pedropiedra en el camino
Rodar y rodar
De un fracaso puede salir algo bueno. Es lo que le sucedió a Pedro Subercaseaux, prolífico músico y productor nacional que hace dos años viajó hasta México para conseguir un contrato discográfico para su banda CHC, y aunque le fue mal con eso, está de regreso lleno de experiencias y con un disco de canciones firmadas bajo el nombre de Pedropiedra. De cómo se transformó en solista, su trabajo con un miembro de Sin Bandera, su rechazo a un contrato con una multinacional, sus grupos paralelos y sus intenciones musicales de hacer "una canción con alma pop pero con una ropa más estrafalaria", en esta entrevista.

Luis Felipe Saavedra | Fotos: archivo de Pedropiedra


La primera vez que Pedro Subercaseaux entró a un estudio de grabación tenía dieciséis años. Un amigo suyo que estudiaba ingeniería en sonido necesitaba bandas para grabar y él cantaba y tocaba la guitarra en una de tributo a The Velvet Underground. "No salía muy bien, era puro entusiasmo adolescente", confiesa ahora que tiene treinta, se llama Pedropiedra y compone música mucho más alegre y transparente que la de Lou Reed. Pero le quedaron gustando esos lugares donde se cocina la música y en los años posteriores desarrolló un intenso trabajo como baterista, compositor y productor, al frente y atrás de grupos como Tropiflaite, Hermanos Brothers, CHC, Yaia y ahora último como solista.

Pedropiedra se llama su debut, que estrenará formalmente en marzo, y es el resultado de tener mucho tiempo libre. Subercaseaux viajó a México a mediados de 2007 con la firme intención de que alguien de la industria se interesara por La cosa (2007, Oveja Negra), el tercer disco de su banda de pop y rap CHC. Pero el tiempo pasaba y los contactos se hacían humo. "Como que no sabía muy bien qué fui a hacer y me vi con todo el tiempo libre. En ese momento empecé a hacer estas canciones y empezaron a quedar buenas al tiro". Entonces sí que tuvo ofertas y cayó en cuenta de que era un cantautor hecho y derecho.






Pedro Subercaseaux llegó hace un par de meses de vuelta a Santiago desde Ciudad de México. Sin demasiados planes, pasa el calor veraniego en un departamento cercano a la Plaza Italia y sigue componiendo y grabando. Lo que le interesa ahora es tocar en vivo su disco recién terminado: trece pegajosas, alegres y muy melodiosas canciones con letras reflexivas, de una melancolía chistosa, que registró en el país del norte y que ya está fogueando en vivo en conciertos capitalinos. Pero para llegar a esto debieron pasar varias cosas, la más importante el fracaso en su misión de conseguir un contrato con CHC, la banda que mantiene desde 2001.

–Empecé a darme cuenta de que los otros (miembros de CHC) tampoco se iban a ir a México por poco tiempo si era necesario –reflexiona–. Los vocalistas se dedican a otra cosa (Sebastián Silva es cineasta y el flamante ganador del Premio Sundance con la película "La nana" y Gabriel Díaz trabaja como camarógrafo), entonces CHC está en segundo plano y ahí se acabaron mis ganas de que se convierta en algo más que lo que ha sido siempre, y que no significa que se vaya acabar. A lo que voy es que cuando hagamos otro disco, lo vamos a hacer igual: sin pretensiones, que se mueva solo porque nadie se va a mover por él.

Pero Pedropiedra no perdió el tiempo en Ciudad de México: allí montó sus canciones, debutó como solista y fue el baterista del músico chileno Astor Keeza, también residente en México. A Subercaseaux le gustó Ciudad de México, también llamada Distrito Federal o DF, una ciudad que define como "gigante, muy desordenada, cochina, ruidosa. Es como estar a la salida del estadio todo el año. Lo choro es que está menos segmentada por clases: puede haber una cuestión muy flaite o muy pituca cerca. Es la raja, es el medio país. Vas caminando por la calle y siempre hay algo pasando".

Durante su estadía en el DF mexicano, por medio del ingeniero en sonido Chalo González, Pedropiedra tuvo la oportunidad de conocer a Jorge González, quien hasta hace poco residía allá. "Es el catalizador de la colonia chilena residente en México. Hacía hueveos siempre en su casa. Le hice un remix, me invitaba a mezclar. Muy generoso". Tan generoso que le prestó la casa para vivir durante un mes y además lo invitó a mezclar canciones de Los Updates que no quedaron en el disco y un tema de González con el rapero Zaturno, aún inédito. "Como dicen que yo soy el papá del rock chileno, me tengo que hacer cargo de todos mis hijos", imita con fidelidad la voz de González. En Ciudad de México también conoció a Los Bunkers. "Hicimos buenas migas. Hacíamos asados, me invitaban a jugar Winning Eleven. Toqué con ellos de tecladista para el lanzamiento del disco en el Teatro Metropolitan, un lugar increíble", recapitula.




Una por otra: si el objetivo de mover el disco de CHC en México no se cumplió, su propia música tuvo mejores resultados. Tras grabar unos demos en su tiempo libre, esas canciones llegaron hasta la oficina de un alto ejecutivo de una transnacional, quien se entusiasmó tanto con ellas que le ofreció a Pedropiedra un trato difícil de rechazar.

–Los demos le llegaron a un tipo de Sony Publishing y se calentó y empezó a armar un disco. Entonces cuando me vine en julio de 2007 por tres meses ya sabía que volvía a grabar ese disco. Tenía cinco temas y estos locos estaban embalados, así que hice temas acá y llegué en noviembre de 2007 a México con diecisiete temas. La cuestión de Sony se fue a la mierda y me gané un montón de enemigos porque apareció este tipo de Sin Bandera, el Turra, que me dio la oportunidad de que si yo no firmaba con Sony podía grabar en su  estudio, producido por mi. Porque los de Sony tenían un productor italiano que producía el pop más terrible. Tenían arrendado un estudio increíble en El Paso, Texas, y lo íbamos a hacer con él.

–¿Te iban a pagar?
–Iban a pagarlo todo: la grabación, el productor, y como estaban gastando harta plata, seguramente lo iban a hacer una especie de producto prioritario.

–¿No te interesaba la oferta?
–No po. No quería trabajar con ese productor y me dio un poco de vértigo que se calentaran tanto, si ser famoso no es lo que más me importa. Seguramente me hubieran dado un buen adelanto de publishing, hubiera caído un billete por ahí, pero yo igual quería hacer un disco más simple y al final las cuestiones que producen en México son como el pico. Para mí lo único bueno de México es Café Tacuba y Julieta Venegas.




Pedropiedra rechazó la oferta de Sony Publishing y se decidió por la del mencionado Arturo Turra Medina, productor, ingeniero y músico chileno residente en México que ha tocado batería con los románticos Sin Bandera y una pléyade de músicos latinos, como Vico C o El General por nombrar dos. Y entró al estudio que Turra tiene con Leonel García, la mitad de los disueltos Sin Bandera.

–Él (Turra) nunca estaba relajado –recuerda–. Todos los discos en que yo había participado los había grabado yo, y él seguramente nunca había tenido alguien que lo hueveara tanto. Él las tiene súper claras y sabe cómo tienen que ser las cosas. Yo soy más jipi, me gusta experimentar y quedarme pegado en algo. Él es súper práctico, lo que también es bueno porque así matiza todo.

La grabación demoró dos meses, y desde Chile viajó Jorge Del Campo, alias Delaselva, guitarrista de CHC, para registrar bajos y guitarras. También ayudaron en un par de coros Leonel García (en "Cuarto oscuro") y Jorge González (en "Si somos salvajes"). Todo lo demás, voces, batería, teclados, arreglos y producción, lo hizo Subercaseaux. Eso sí, no pudo estar presente en la masterización, a cargo del ingeniero Tom Coyne en Nueva York, porque los gringos le negaron dos veces la visa. "Parece que cumplo con el perfil del huevón que se queda ilegal", sonríe.




Al momento de esbozar una definición de su música, Pedropiedra se inclina por "popera con personalidad". Suena a pop y rock latino, y por eso es coherente que nombre entre sus favoritos a cantautores sudamericanos como Charly García, Eduardo Mateo, Hugo Moraga y, en menor medida, Luis Alberto Spinetta. "Si conozco un cantautor que me gusta no me pongo a investigar a los que se parecen. No tengo ese afán musicológico, escucho lo que me llega", reconoce, al mismo tiempo que revela algunos puntos de apoyo.

–En algunos temas hay cosas más soul, pero camufladas. O "Sol mayor", que es como Los Auténticos Decadentes (la canción "Loco tu forma de ser"). Puede venir de cualquier lado, pero trato de evitar el parecido tan evidente, como esos chilenos que les gusta el soul y cantan con voz de negro. Me sentiría incómodo haciendo eso. Adapto lo que me gusta a la manera en que yo podría hacerlo.

–¿Siempre hiciste canciones?
–Si, pero empecé a encontrarlas buenas hace dos años. Es que fue una etapa bien intensa: estaba súper solo, yendo de casa en casa sin saber mucho qué hacer, entonces me empecé a aplicar en esto.

–Tus canciones son súper pegajosas, pop de frentón.
–A la gente que más conozco le gustan harto y he conocido mucha gente por medio del disco y te dicen cosas buenas, lo que ya es un indicador. Aparte que tiene cosas chistosas en las letras. Puede competir, de todas maneras.
 
–En todos los grupos en que has participado la música es alegre, pero ahora es más.
–Es como bien musical, tiene un funcionamiento lógico entre los acordes y las melodías. Las  armonías más clásicas. Ahora estuvo bien para este disco pero quiero que el segundo no se parezca nada. Los músicos que considero más bacanes son los que se tiran a la piscina. Me gusta hacer algo que no sabes cómo te está quedando. Sobre todo en este disco, que es demasiado yo, que canto, hago las letras. Como la cuestión es tan mía pierdes la perspectiva de cómo te está quedando y ahora tengo un punto de referencia, que es este disco solista. Es como el primer y segundo disco de CHC, que son súper distintos. Entonces ya sé para dónde no voy, que es súper fácil.

–Hay mucho trabajo vocal.
–Me gusta cantar todo el tiempo, me enamoro de las voces de la radio, me fijo en los timbres. Me gustan esos chiches de producción, como los coros de Queen o las armonías de voces.

–Hace un tiempo me dijiste en una entrevista que te interesaba hacer letras "que no fueran fomes ni chulas".
–Hacer las letras fue lo más complicado. Fue un trabajo mental de convencerse de escribir algo y que es así no más y no creer que todo sea tan perfecto, pero tampoco ser autoindulgente. Que te importe menos lo que vayan a pensar. En ninguna parte del disco dice "te amo".

–Tampoco "atravesar el viento".
–Claro. Traté de que las letras, en algunas partes porque no se puede siempre, fueran más o menos como uno habla, como lo que podrías decir en una conversación y que no parezca una letra. Igual es una regla que se pasa por alto, hay un par de canciones que tiene harta poesía, por decirlo de alguna manera.




El último año Pedropiedra estuvo enfocado en terminar y presentar en vivo su disco, pero igual se hizo un espacio para trabajar en la banda sonora de "La nana", la película de su compañero en CHC, Sebastián Silva. Además, está terminando la música para una serie educativa con personajes de 31 minutos que será exhibida en televisión abierta.

También ha canalizado sus inquietudes musicales en colaboraciones: bajo el nombre de Peter Rap rapeó imitando al reggaetonero Tego Calderón en el disco de Surtek Collective The birth of acitón (2007), cantó el tema "Sin gravedad" para el proyecto del productor Pol Infante, Efectos Espaciales (2008), y tocó bajo e hizo coros para Hungría (2006), de Gepe. Pero su faceta más prolífica ha sido la de productor musical en discos de CHC, Yaia, Hermanos Brothers, Iwannawin, Sonido Ácido y Némesis.

–Me gusta producir, pero es muy agotador. Tengo ganas de producirme a mí no más, porque es muy lento. Aparte que siento que me falta mucho que aprender para decir que soy productor. No me atrevo a decirle a alguien que soy productor y te voy a hacer un disco y págame esto –admite.

Por eso está preparando un EP con canciones nuevas que quiere liberar por Internet a mitad de año. Ya todos sus otros proyectos son secundarios. "Es muy rico no depender de nadie, sea de tiempo o de ideas, pero por ahora estoy muy feliz trabajando solo: grabo en mi casa y me queda tiempo para hacer otras cosas".

Cómo suenan esos nuevos temas es todavía un misterio, pero Pedropiedra adelanta sus intenciones. "Quiero hacer canciones con un toquecillo, que sean un poco raras. Que sea una canción con alma pop pero con una ropa más estrafalaria".

–¿Qué pretendes con el disco?
–Quiero que suene en la radio. Eso me gustaría, que sonara en la radio porque yo he escuchado radio toda mi vida.

Pedropiedra toca este jueves 29 de enero en el Bar Loreto junto a Chuligarrido (Loreto 435, Bellavista. $2.000, 23:00 horas)

www.myspace.com/pedropiedras

 

Congregación de amigos: las bandas de Pedropiedra

Wanted se llamó la primera banda que tuvo Pedro Subercaseaux a los trece años, en compañía de Jorge del Campo, alias Delaselva, con quien se encontraría años más tarde en la carrera de composición de la Escuela Moderna. Con él, Roberto Chicho Espinoza (ambos luego en CHC) y dos músicos más montaron Tropiflaite (foto 1), un combo de música especial para matrimonios, que además de las cumbias más clásicas tocaba canciones del Puma Rodríguez, Rafaella Cará y otros éxitos latinos.

–La única vez que he ganado plata como músico fue con Tropiflaite. Tocamos en matrimonios todo un año. Era un grupo de matrimonio pero éramos más pintosos, entonces íbamos a los matrimonios mas pitucos –recuerda.

Pero las aspiraciones fueron más allá y en 2002 grabaron Grandes éxitos, producido por  Juan Carlos Tato Gómez, ex integrante de Clan 91 y de Embrujo, residente en Alemania. "Cuando lo mandó (el disco) el grupo estaba medio guateando. Lo mezclaron súper feo. Es como producción de jingle, con la guitarra despacio. No estábamos muy amigos y con este disco nadie se calentó mucho", dice Subercaseaux con algo de pena.

Antes de eso, junto a su amigo el músico y productor Vicente Sanfuentes, alias Original Hamster, trabajaron en el dúo de electrónica y rimas Hermanos Brothers (foto 2), que firmaron un disco homónimo de 2002. "Como banda nunca existió mucho. Tocamos en vivo durante un año, más o menos, el '98. De ahí el Vicente se fue a Estados Unidos y volvió como a los dos años y en 2001 grabamos el disco, tocamos ese año y no hicimos mucho más". Lo que sí lograron fue el premio MTV a Mejor Artista Independiente en 2003 por el sorprendente video del tema "Santiago 2002", obra del director Pablo León.

En esa época Pedro Subercaseaux ya había montado la Congregación de Hermanos Contemplativos, CHC, junto a los MCs Gabriel Díaz y Sebastián Silva, a quienes más tarde se sumarían Nea Ducci en voces, Jorge Chicho Espinoza en bajo y Delaselva en guitarra. Ha sido el grupo más duradero y productivo de todos los que ha llevado Pedropiedra, con los discos Bastante real (2003, Mutante Discos), What it is es lo que es (2004, GmbH) y La cosa (2007, Oveja Negra). Lea una entrevista a CHC acá

Aún activo, el último de los grupos de Pedropiedra en formarse fue Yaia (foto 3), que comparte con el mismo Sebastián Silva, Jorge Chicho Espinoza y Nea Ducci de CHC, más su hermana Clara Subercaseaux. En 2005 grabaron su único disco, Goor modning (Mutante Discos) influenciados por el calipso, el dub y el reggae. "En 2003 fuimos a Puerto Viejo (playa cercana a Caldera) para un dieciocho y una noche estaban escuchando calipso en una fogata y nos habíamos tomado una droga y con el Sebastián rayamos y dijimos 'hagamos un grupo así'. Igual yo cachaba algunos temas de calipso, como Harry Belafonte, pero empecé una especie de investigación. Nos juntamos durante una semana con el Sebastián e hicimos como seis temas. Yo grabé todos los instrumentos y mi hermana con la Nea son la mística del grupo, hacen los coros, pero las canciones son del Sebastián conmigo".