Congelador vuelve en vivo y descargable
Descongelasucabeza
Tras una pausa de dos años, Congelador está de vuelta con un nuevo disco descargable, justo a tiempo para celebrar el cumpleaños del sello que hace una década montaron para editar sus trabajos. Dicen que quieren hacer tabla rasa, pero su historia es larga, y aquí repasan sus primeros años, las lecciones que aprendieron de los fanzines, el por qué del nombre Quemasucabeza, sus proyectos paralelos, la inclusión de Gepe como segundo baterista y su actual sonido.

Luis Felipe Saavedra | Fotos: Rodrigo Balladares / Hixaga


Es la noche anterior al regreso de Congelador a los escenarios, tras dos años de receso, y el ahora cuarteto integrado por el vocalista y guitarrista Rodrigo Santis, el bajista Walter Roblero, el baterista Jorge Santis y el baterista Daniel Riveros, Gepe, ajusta los últimos detalles de su repertorio en su sala de ensayos, mientras evalúan algunas ideas y se ríen.

Dicen que están cansados pero con entusiasmo ante lo que viene, y aunque no han dedicado el tiempo suficiente a preparar las nuevas canciones, eso no les complica. "Necesitábamos más ensayo pero tampoco es tan grave", confiesa Rodrigo Santis. Para ellos, la forma de trabajar tiene que ver con sus personalidades y eso no cambia con el tiempo. Su actitud frente a los escenarios es prácticamente la misma que hace doce años.

–Para mí los conciertos buenos se dan cuando tienes ese grado de inseguridad y te resulta bien. Si tuvieras todo controlado y supieras lo que va a pasar, sería fome –dice Rodrigo.

Al otro día, en una discoteque Kubix a medio llenar, Congelador toca durante más de una hora densos mantras eléctricos, repasa su disco nuevo y proyectan todo el ruido que contuvieron en dos años de silencio.






A principios de 2006, Congelador ofreció su último concierto en el capitalino Centro Cultural Matucana 100, cerrando la gira EIMA que los había llevado, junto a Gepe y a los franceses The Married Monk e Icalma, entre otros, por ciudades del sur de Chile. Fue una despedida dolorosa para varios que habían asistido a sus inicios, en una época en que la "música independiente" no era precisamente la regla.

Formados hacia 1996 por dos amigos del Instituto Nacional, Walter Roblero y Rodrigo Santis, más el hermano de este último, Jorge, Congelador sorprendió en sus inicios por una marcada tendencia a la experimentación ruidista, con extensas composiciones ensimismadas y melancólicas, alternadas con canciones más cercanas al indie rock. No eran sonidos habituales dentro del panorama de la música nacional, que a mediados de la década pasada se repartía entre el pop de influencias inglesas, el rock más tradicional, el punk, el metal y el funk, principalmente.

El grupo editó los discos Congelador (1998), Despertar (1999), Iceberg (2001) y la recopilación Cuatro (2002), más el inédito Cordillera, con las colaboraciones de los guitarristas Jorge Silva (de Nhur) y Rodrigo Katafú Rosas (de Familea Miranda). Tuvieron el honor de telonear a los franco ingleses Stereolab en su visita a Santiago en 2002, visitaron Argentina en dos ocasiones e hicieron una gira por ciudades españolas en 2003, avalados por la edición de Cuatro en ese país por el sello Astro. Muchos logros para una banda completamente autogestionada, pero que en 2006 se notaba cansada. Las fuerzas creativas se habían debilitado, hasta que a principios de 2008 se reencantaron y reunieron para componer y grabar Abrigo.

–¿Qué hechos gatillaron la separación y la reunión?
Rodrigo Santis
: Lo que gatilló la pausa fue el aburrimiento, y la reunión, la necesidad.

–¿Aburridos de tocar siempre lo mismo?
Rodrigo Santis: Sí, básicamente eso. Es que juntarse a crear o hacer cosas entretenidas no pasaba mucho, por tiempo y por ganas. Nos juntábamos a armar las tocatas, no más, pero nunca teníamos tiempo para hacer temas.
Walter Roblero: O no nos dábamos el tiempo. Ahora, creativamente, quisimos hacer tabla rasa, partimos desde la nada, no retomamos nada viejo salvo algunas ideas que teníamos con el Katafú en 2006.

–¿No les dieron ganas de tocar las canciones que habían hecho antes?
Rodrigo Santis
: No. Es que la idea era aprender un poco de la experiencia. No fue algo conciente el aburrirnos, y cuando nos volvimos a juntar dijimos "ya, tratemos de hacer una cosa que no nos aburra". Ya sabemos que Congelador es un proyecto para pasarlo bien o sentirnos bien y sabemos que la rutina nos aburre, entonces había que hacer otra cosa, y eran temas nuevos. Eso se refleja en que estamos entusiasmados.
Walter Roblero: Además de que lo pasamos bien juntos. Nos estamos viendo siempre, carreteando, trabajando juntos, siempre estábamos vinculados, no por la música, pero por otras cosas. Y nos oxigenamos creativamente no tocando.

–¿Se pusieron alguna condición para volver?
Walter Roblero
: No volver al material antiguo. Porque si nos poníamos a retomar los temas, la dinámica iba a ser exactamente la misma. Si el día de mañana nos dan ganas de retomar ese material, lo podríamos hacer sin problemas.




–Esta tabla rasa se refiere a tocar temas nuevos, pero en cuanto a sonido, a las composiciones, ¿Abrigo marca una diferencia con los discos anteriores?
Walter Roblero
: Me da la impresión de que tenemos una forma de tocar y un sonido del cual no podemos escapar. Dentro de esas limitaciones tratamos de innovar.
Rodrigo Santis: A mí me interesaba probar otras rítmicas. Una de las cosas fue tocar a dos baterías.

–¿Gepe va a tocar con ustedes siempre?
Walter Roblero
: Yo lo veo como un colaborador, porque él tiene sus proyectos personales que son importantes. Lo que él nos dijo es que le gusta caleta tocar batería y no tenía la posibilidad en ningún proyecto. Y además de que es tremendo músico: al Daniel le pasas cualquier instrumento y saca algo. Se da fácil y entendió la idea. Personalmente, era una idea que quería experimentar en algún momento, porque hay hartos grupos que son a dos baterías, como algunas cosas cercanas al free jazz o más post punk.

–Jorge, ¿te sientes cómodo con dos baterías?
Jorge Santis: Bien. Daniel se acopló cuando los temas ya estaban armados. No nos interferimos. Su aporte ha sido súper atinado, me siento cómodo tocando con él.
Rodrigo Santis: Si el Daniel, por equis motivo, no pudiera tocar con nosotros estos temas, en la dimensión que están ahora, tendríamos que recurrir a otro baterista.
Walter Roblero: Igual podríamos sostener un concierto con el puro Jorge, si así es cómo nacieron los temas.

–¿Qué esperan del disco nuevo y del regreso?
Walter Roblero: La recepción de la gente que se lo ha bajado ha sido súper buena. La contraparte en vivo me imagino que puede ser parecida.
Rodrigo Santis: Lo que esperamos es lo que estamos haciendo. Simplemente tocar, no mucho más que eso. Teníamos ganas de tocar y hacer cosas juntos.
Walter Roblero: Santiago en chico, así que si tocas mucho es dar la lata. Lo que más me gustaría es tocar en diferentes lados de acá, en lados que nunca hayamos ido antes. Litueche, Cobquecura, ja, ja.




–Congelador apareció justo en el tiempo en que el boom de la música chilena, impulsado por sellos como BMG, Sony o Alerce, estaba en decadencia. Ustedes venían con otro discurso. 
Walter Roblero: Desde que nos formamos veníamos con una desconfianza hacia eso. Quiero decir algo que siempre había querido decir en una entrevista: en el libro "El grito del amor", de Fabio Salas, salimos nombrados dentro de la camada que trataba de hacer brit pop (al lado de bandas como Lucybell, Solar, Christianes o Canal Magdalena) y no se qué disco habrá escuchado de nosotros ese señor, pero qué cosa más alejada de la realidad, porque precisamente Congelador se formó como una reacción a toda esa huevada. No sé si tan explícitamente, pero nosotros odiábamos todo eso, esa volada de grupos que venían antes de nosotros que trataban de sonar súper ingleses y estilizados. Nos sentíamos absolutamente ajenos a eso.

–De hecho, su primera grabación fue Pulsos (1998), un disco junto a músicos electrónicos, como LEM, Cáncer, El Hombre de la Atlántida y SK-30.
Walter Roblero
: Claro, teníamos una inquietud. La música de LEM era súper intuitiva, exploratoria si se quiere decir. Eran igual de cabros que nosotros y sus composiciones de repente eran un zumbido o un clima. No sé cómo llegamos a ellos, pero les interesó lo que estábamos haciendo.
Rodrigo Santis: Escuchas ese disco y lo único realmente diferente, por el hecho de los instrumentos, es Congelador.
Jorge Santis: Nos seducía el hecho de que no habíamos grabado nada y nos interesaba lo que hacían ellos.
Walter Roblero: Los primeros shows de El Hombre de la Atlántida eran pulentos y los de LEM  también, si en Concepción hicimos una jam con ellos, cuando tocamos en el Cariño Malo. Después hicimos una cosa juntos para la radio Universidad de Chile (en el disco Perdidos en el espacio de 1999).

–No existía una escena de música independiente como la de hoy.
Rodrigo Santis
: No había un grupete de gente que hacía eso. Los Supersordo creo que tenían más vinculación con Congelador, pero ellos en ese tiempo tenían más que ver con la escena punk.
Walter Roblero: Ellos también eran parias dentro de eso. Porque los '90 era un charquicán de cosas. A los conciertos de los Supersordo iban metaleros, punkys, huevones que se vacilaban cosas alternativas, artistas visuales, loquitos, era una ensalada de géneros. Las diferentes tendencias que fue tomando la gente dentro de la escena independiente es una cuestión del 2000 para adelante, que ya tú sabes que no vas a encontrar un thrasher en un concierto de Guiso, pero en los '90 probablemente si.

–Podía ser entretenido eso.
Walter Roblero: Era una mezcla de tribus entretenida, porque siempre quedaba la cagada.




A falta de una escena o un sello donde se sintieran a gusto, Congelador decidió crear una etiqueta propia, Quemasucabeza, que con los años se ha posicionado como uno de los referentes de lo mejor de la nueva música chilena, con nombres como Gepe, Mostro, Diego Morales, Javiera Mena y Familea Miranda. Pero en 1998, año de la salida del álbum homónimo de Congelador, todavía no se masificaban los copiadores de discos caseros en Chile e Internet recién llegaba. Montar un sello era una tarea compleja en ese entonces, pero Congelador tomó esa opción antes que editar por un sello ya existente.

Walter Roblero: Nos ofrecieron sacar el disco el (Cristián) Heyne (del sello Luna) y los Pánico (de Combo Discos). En las conversaciones con ellos, el Rodrigo se dio cuenta de que todo lo que nos ofrecían lo podíamos hacer nosotros. No era como si llegara una empresa súper armada, sino que la hacía un loco en la casa.
Rodrigo Santis: Como referencia, cuando estábamos en el colegio (Instituto Nacional), con el Walter hacíamos un fanzine que se llamaba Neutral y nos contactábamos con sellos de afuera y nos mandaban sus discos, entonces cachamos cómo funcionaba su promoción. 

–Tenían una casilla en el Correo Central entonces.
Walter Roblero
: La íbamos a revisar casi todos los días. Igual de ese fanzine salió como un número por año. Si lo mirara ahora, es de unos locos que le pusieron cualquier color. Lo que pasa es que yo tenía un amigo en el barrio, el Ronald, que hacía un fanzine thrasher con el Roberto Marti, que fue el ingeniero de nuestro primer disco y colaboró en los siguientes. Esos locos hacían este fanzine thrasher que se llamaba "Tiempo brutal" o "Brutal time" (todos ríen). Nosotros cachamos cómo era el procedimiento, aprendí cómo lo hacían mirando. Porque ellos lo hacían pro, con los materiales cortados, con proporciones, medidas, con cierto pegamento y a pura máquina de escribir. Ahí aprendimos a armar el fanzine y con mi socio (mira a Rodrigo Santis) lo hicimos y quedó pulento para haber sido hecho por locos de colegio.
Jorge Santis: Hubo un tiempo que llegaba cualquier disco de Europa, hasta el baterista de Sonic Youth les mandaba discos.
Rodrigo Santis: Steve Shelley, el baterista de Sonic Youth, me mandó unos discos.
Walter Roblero: Y yo tenía contacto con Dischord (el sello de Washington de punk y post hardcore creado por miembros de Minor Threat y Fugazi). Yo alucinaba con ese sello, como un loco que ralla la papa con Luis Miguel. Te llegaba un paquete de Dischord y era terrible de pro, con unos catálogos bacanes, una estética increíble, que a uno le daban ganas de ser esos locos. Cuando llegaban esos paquetes uno quedaba como bacán, los amigos no lo podían creer. Si no había Internet, puro correo. Me llegaba material de otro sello, que se llamaba Taang, que sacaban a los Lemonheads, Spacemen 3, y como nos demorábamos de repente llegaban sus cartas foqueando, onda "tú y yo tenemos un problema, no me has mandado ninguna revista". La ética de los fanzines independientes de la época era así y los que no cumplían rápidamente se corría la voz de que estabas vacunando, lo que se conocía como rip-off.

–Gracias a ese conocimiento es que pudieron montar Quemasucabeza.
Jorge Santis
: Y la necesidad de sacar el disco.

–Pero era mucho más fácil sacarlo por Luna o Combo Discos que hacer un sello propio.
Walter Roblero
: Es que nosotros éramos tan desconfiados que no queríamos entregarle nuestro  trabajo a cualquiera.

–¿Y el nombre de Quemasucabeza?
Walter Roblero: Eso también viene del fanzine.
Rodrigo Santis: Un sello nos escribía, ERL Records, sacaba discos de Jad Fair, de Mosquito, y dentro de los discos que mandaban llegó una postal que estaba escrita en inglés y en una orilla decía "fumamos quema su cabeza", en castellano, y el Walter se quedó pegado con eso. La postal era fosforescente y un amigo tenía la teoría de que era un ácido.
Walter Roblero: Se la quería tirar para adentro.
Rodrigo Santis: Pensaba que como era un sello sicodélico, donde decía "quema su cabeza" era fosforescente, eso era un ácido. Por eso el nombre.

–Desde aquella época de envíos de discos, cartas y postales por correo, hemos llegado a que Abrigo está disponible para ser descargado.
Walter Roblero: Es que hay que seguir la tendencia que da el uso. Actualmente la música se mueve de esa forma y ese es el canal donde circula de mejor manera. A mí me gustan harto los discos, pero en este momento me tiene que gustar mucho para que me lo compre. En este caso privilegiamos que la gente pueda acceder al disco y lo tenga.
Rodrigo Santis: Es mucho más fácil trabajar de esta manera que con copias físicas.
Walter Roblero: Además de que el tema de las ventas no lo veo tan problemático, porque los primeros discos que sacamos se vendieron por goteo. Pienso que con este sistema, si bien no vamos a tener retribución por ventas, tampoco hay una inversión por fabricación.

–La grabación es una inversión.
Walter Roblero
: Sí, pero esa inversión se puede recuperar porque tienes más posibilidades de gestionar tocatas si tienen tu disco y te conocen. Si lo que necesitas es generar dinero, se puede hacer de esa forma.




–¿Cómo ven sus discos anteriores? ¿Envejecieron bien?
Walter Roblero: El primero (Congelador, 1998) me gusta harto. El segundo (Despertar, 1999) me gustan las canciones, pero pienso que la producción maltrató los temas que tenían cierta orientación pop. El primero y el Iceberg (2001) creo que son mis favoritos de la primera etapa.
Jorge Santis: Los factores monetarios y de producción de esos discos me dejaron con gusto a poco, pero las composiciones están todo bien. Tienen muchos errores esos discos, producto de que los hicimos nosotros, nos grabamos, los mezclamos. Fueron grabados todos en el período en que se estaba generando una transición desde la cinta al computador.
Rodrigo Santis: A mí me duele escuchar esos discos. Estudié sonido y estuve metido en la grabación. Como tú, que estudiaste periodismo, es como si tiraran en la tele, en todos los noticiarios, tu primera entrevista, te da un dejo de vergüenza. Casi todas las cosas que he grabado han sido discos, nunca he grabado demos. Diacatorce, Mostro, Congelador, siempre quedo un poco cuático con los resultados.

–¿Sienten distancia con sus antiguas canciones respecto de las de Abrigo?
Walter Roblero: Si lo pones al lado de Iceberg, a lo mejor tiene cierta coherencia, y si lo pones al lado de algunas canciones del Cuatro también, sobre todo con los temas que son en formato balada.
Rodrigo Santis: Lo que puede ser es que en algunos temas de los discos antiguos era mucho más fácil notar que estaban terminados. Ahora, no sé si cuesta más o dan pie para hacer otras cosas. Hay temas que vamos a tocar mañana y recién hoy sentí que tienen alguna forma.
Walter Roblero: Lo que me dijeron que tenía este disco, que yo me lo tomé así como un piropo, es que el grupo se nota en pleno uso de ciertos géneros del rock o del pop, o de ambas cosas.  Me dijeron que en eso nos parecíamos un poco a Yo La Tengo, que dentro de su propio estilo han llegado a hacer uso de los géneros, más que los géneros los usen. Creo que se da esa diversidad en este disco, pero siempre somos nosotros. Eso me gusta y pienso que la máxima aspiración de un grupo es conservar su estilo propio y tocar sin problemas diferentes tipos de cosas.
Rodrigo Santis: Con respecto a las cosas que uno puede estar escuchando, me comentaron que sonaba atemporal, y eso lo tomo de buena manera y es un comentario bacán.

Abrigo se puede descargar desde acá

www.myspace.com/congelador

 

Barco, dormitorio y otros lugares

Congelador estuvo congelado dos años, pero sus miembros no dejaron de tocar: Rodrigo Santis como Barco y Paranormal; Walter Roblero en Dormitorio y Jorge Santis junto a Shogún y en un proyecto personal.

Dormitorio
Iniciado en 2004 por Walter Roblero y Rodrigo Dubó como un proyecto orientado al pop paralelo a Congelador, Dormitorio se inscribió con el tema "Anticuco" en el compilado Panorama neutral (2005, Quemasucabeza). Pero al tiempo, el grupo se convirtió en una banda que alcanzó a presentarse en vivo unas cinco veces. Emprendieron la grabación de un disco, cambiaron de personal en el camino y hoy lo integran Roblero, Rodrigo Dubó y Estefanía Romero.  "El disco en este momento está en mezcla y lo más probable es que lo saquemos en marzo, descargable. Estoy concentrado en Congelador para tocar en vivo. Probablemente cuando saquemos el disco nos vamos a plantear hacer algo de tocar, pero el disco está", dice Roblero.

www.myspace.com/dormitorio
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Jorge Santis
Desde 2004, Jorge Santis colabora con Shogún, el grupo comandado por el productor Cristián Heyne. Juntos grabaron el disco basado en improvisaciones Sesiones nocturnas 2004-2006 (se puede descargar acá). Pero mientras Congelador estuvo detenido, Jorge se aventuró con creaciones propias. "Estaba entusiasmado en aprender a editar música, a usar el (software de grabación) Protools, a cachar los efectos, tomar una guitarra, un bajo, componer una letra", explica el baterista. "No he tenido tiempo para seguir en eso. Tengo hartas ideas de un disco que se supone que voy a sacar en algún momento, pero no tengo ninguna expectativa".

www.myspace.com/jorgesantis
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Paranormal y Barco
Junto a su prolífica labor como productor e ingeniero de discos de Gepe, Diacatorce, Griz y Mostro, además de los de Congelador, Rodrigo Santis ha editado los trabajos propios bajo el nombre de Paranormal Campos de hielo (1999, Quemasucabeza) y Paranormal (2001, Quemasucabeza). Concentrado en la experimentación con texturas electrónicas, atmósferas hipnóticas y aislacionistas, Paranormal se ha presentado en vivo en Chile y Europa, y ha sido acompañado por Carlos Reinoso (de Mostro) y Julio Cortés (de Fracaso). Pero Rodrigo Santis también actuó en varias oportunidades como Barco mientras Congelador estuvo inactivo, presentando canciones con voz, guitarra y programaciones. Ambos proyectos entraron en receso luego de la reactivación de Congelador. "Hacía Barco y Paranormal, pero no les daba nada de tiempo", recuerda. "Hacía música la semana antes de la tocata, ni de cerca del tiempo que le dedicaba a Congelador. En Congelador es cuando he dedicado más tiempo a desarrollar alguna idea.

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