El maestro Gustavo Becerra-Schmidt libera su obra electroacústica
"Hay una identidad que fluye de la música chilena"
Pocos músicos pueden decir que han plasmado sus obras en discos de 33 1/3 RPM, casets, discos compactos y en netlabels. Sí puede Gustavo Becerra-Schmidt, Premio Nacional de Música 1971, prolífico compositor, investigador y maestro de los más notables compositores nacionales, que acaba de editar por medio del sello online Pueblo Nuevo gran parte de su obra electroacústica para que todo el mundo la escuche. Desde Oldenburg, donde reside desde 1973, el maestro comenta algunos aspectos de su trabajo y asegura que en Chile "pese a todas las dificultades que puedan tener, hay allí un desarrollo pujante, un ‘boom’, en la creación musical".

Luis Felipe Saavedra | Fotos: Wolfgang Martin Stroh, Hernán Ramírez y Federico Schumacher


Uno de los resultados más "concretos" del VIII Festival de Música Electroacústica de Santiago Ai Maako 2008, además de los conciertos, talleres e ilustres visitas  internacionales, fue la presentación de un archivo digital. Se trata de la puesta online de gran parte de la obra electroacústica de Gustavo Becerra-Schmidt, para muchos el compositor chileno más relevante de la segunda mitad del siglo XX. Gustavo Becerra-Schmidt: Obra electroacústica, comprende catorce obras mixtas y de electrónica sobre soporte creadas entre 1971 y 2008, inéditas todas salvo una.

Radicado en Alemania desde 1973, tras ser destituido de su cargo de agregado cultural de la Embajada de Chile en ese país a raíz del golpe de Estado, Becerra-Schmidt ha desarrollado una incansable labor como compositor, musicólogo y profesor en la Universidad de Oldenburg. A sus 83 años, dedica sus días "como siempre, a escribir sobre música y a componer. Lo único que me falta desde que casi no puedo hablar (aquejado de una enfermedad a la garganta) es mi actividad docente", dice el maestro, desde "un dorado y otoñal Oldenburg".






Gustavo Becerra-Schmidt nació en Temuco en 1925. A los siete años inició sus estudios musicales en su ciudad natal y a los diez se mudó a Santiago, donde continuó su educación en el Conservatorio Nacional de Música. Allí estudió piano, violín y dirección. Sus maestros en composición fueron Pedro Humberto Allende y Domingo Santa Cruz, a quienes reemplazó en las cátedras de composición cuando ellos se retiraron. Obtuvo el grado de licenciado en composición y musicología en la Universidad de Chile, casa a la que se mantuvo ligado como profesor, investigador y compositor hasta que fue destinado a Bonn (Alemania), como agregado cultural del gobierno de Salvador Allende.

Reconocido como uno de los educadores más importantes de música en Chile, tuvo entre sus discípulos a compositores de la talla de Luis Advis, Carlos Botto, Gabriel Brncic, Roberto Falabella, Fernando García, Melikof Karaian, Sergio Ortega, Hernán Ramírez, David Serendero, Edmundo Vásquez y Cirilo Vila, además de los musicólogos Raquel Bustos y Luis Merino, por nombrar algunos. Como musicólogo, se destaca el interés por la música y la realidad social y política chilena y latinoamericana que ha mantenido durante toda su vida, así como sus textos ineludibles "Crisis de la enseñanza de la composición en occidente" (1958-1959), "Lo así llamado bello en Música" (1986) y "El mito del talento en música" (1969), entre cientos.

Su obra, difundida tanto en Chile y Latinoamérica como en Europa, es prácticamente inabarcable, tanto por su cantidad como por su variedad. Ha escrito obras para orquesta, orquesta y solista, orquesta y coro, coro, canciones, diversos conjuntos instrumentales, obras para decenas de instrumentos, para danza, cine y teatro, cantatas populares, música mixta y música electroacústica, esta última la más desconocida en Chile. De hecho, el compositor e investigador Federico Schumacher, autor del valioso estudio "La música electroacústica en Chile: 50 años", fue quien se encargó de recuperar, digitalizar y remasterizar la mayoría de las obras que se incluyen en Gustavo Becerra-Schmidt: Obra electroacústica. Un trabajo imponderable y justo a tiempo, que Gustavo Becerra-Schmidt estuvo de acuerdo en compartir a través de la web.

–Un motivo muy importante para mí fue unirme a la talentosa corriente chilena que se manifiesta por medio de la Comunidad Electroacústica de Chile (CECH) –explica el compositor–. Las otras obras mías, en su forma de partituras, que no han sido editadas comercialmente están, por medio del proyecto open source project  (www.becerra-schmidt.org), a disposición de los interesados.

–¿Qué le parece el hecho de que se puedan descargar libremente y llegar a públicos más diversos a través de Pueblo Nuevo?
–Encuentro que la iniciativa de Pueblo Nuevo es pionera en Chile y que su campo se abre a la globalización de la cultura que se hace en parte importante posible por los modernos medios de comunicación.




–¿En qué circunstancias conoció y se interesó en la música con medios electrónicos?
–Durante los años cuarenta, en mis ensayos para producir efectos para músicas de teatro y de cine. La influencia local más fuerte procede de los trabajos de José Vicente Asuar, tanto en los aparatos que construyó como su primera obra electroacústica, "Variaciones espectrales" (1959). Y luego, al principio de los años cincuenta, durante mi visita a los Festivales de Música Contemporánea de Darmstadt (Marienhoehe). Las obras que oí en esa ocasión eran de Eimert, Stockhausen y Koenig.

–¿Con qué artefactos trabajó al principio?
–Con generadores, micrófonos y cinta magnética trabajada a diferentes velocidades de reproducción y a base de cortes y montajes.

–¿Cómo los avances tecnológicos afectaron su obra?
–Lo primero es la influencia de la posibilidad de trabajar con varios generadores simultáneamente. Esto fue al principio en forma manual y después con la ayuda de computadores. Aquí cabe mencionar a los sintetizadores Synthi EMS 100 y después a la serie de los DX7 de Yamaha en su relación con los sistemas de control digital de los parámetros de lo sonidos con el sistema MIDI. Los resultados musicales de este progreso tecnológico se miden por la libertad alcanzada y por la apertura a la exploración de nuevas sonoridades y, también, por la posibilidad de desarrollar su relación con elementos vigentes de nuestra tradición histórica.




–En su vasta obra conviven óperas, cantatas populares, obras de cámara, orquestales, electroacústica, música para teatro. ¿El no apego a ninguna de ellas por sobre las demás define su trabajo?
–En parte importante sí. Pero la profesión de compositor debe también tener, en algunos casos, en cuenta las necesidades de quienes encargan una obra. Estas necesidades pueden incluir espacios y medios para oír lo creado.

–Ha dicho que la música tiene una función social. ¿Cómo está presente esa preocupación hoy, cuando el panorama mundial y latinoamericano ha cambiado mucho en los últimos cincuenta años?
–La música tiene una función social que determina mayormente su vigencia. Hay aspectos del devenir social que cambian más rápido que otros y aspectos que son más extensos en su geografía humana. La sociedad cambia constantemente, pero hay de ella componentes que son más permanentes. De acuerdo a esto, tanto una parte importante de mi obra para Chile como aquella para Europa, especialmente Alemania, se apoya en situaciones históricas de sus respectivos procesos sociales.

–Como investigador, profesor y compositor, ha manifestado su intención de difundir la música chilena. ¿Cuáles piensa que son los principales hitos de nuestra música, tanto en géneros como autores?
–La música chilena está integrada por sus aspectos folclórico, popular y docto. En todos estos hay influencias recíprocas nacionales e internacionales. En lo folclórico, por ejemplo, el instrumento llamado trompe, tomado un poco a la ligera como araucano, procede de Europa y su nombre deriva de la palabra alemana trommel. En lo popular casi todo el mundo sabe que hay influencias de Indo, Afro e Iberoamérica y aún de Norteamérica, de Europa  y de África y Asia. De esta música me han interesado principalmente Violeta Parra, Víctor Jara y los arreglos y obras de los conjuntos chilenos Quilapayún, Aparcoa e  Inti-Illimani. Finalmente, en la música docta, luego de una fuerte influencia europea se abre nuestra música a la corriente de globalización de la cultura. Carlos Isamitt se acerca a la tradición mapuche con su "Friso araucano"; Pedro Humberto Allende a la tradición hispanoamericana con sus tonadas para piano “Escenas Campestres”; Juan Orrego se acerca a la tradición española con sus "Canciones castellanas". Pero la mayor parte de los compositores cultivan todas estas tendencias. De entre ellos tuve el honor de ser discípulo de Pedro Humberto Allende y de Domingo Santa Cruz  y lo expresado antes vale también para ellos.

–¿Existe una identidad en la música chilena?
–Hay, indudablemente, una identidad, que fluye y cambia, de la música chilena. Ella es reconocida principalmente por auditores que no son chilenos. Esto es, dada la complejidad de nuestro espectro musical, una verdadera proeza. Pero no entremos en este espinudo campo, el que nos llevaría a considerar, por ejemplo, a Mozart como compositor italiano o a Alfonso Leng como compositor alemán.




En su calidad de autoridad en la materia, y como el más joven artista en obtener el Premio Nacional de Música cuando tenía apenas 46 años, antes de que el galardón recayera este año sobre Miguel Letelier, Gustavo Becerra-Schmidt fue consultado por una periodista del diario El Mercurio sobre sus candidatos. Respondió que desde la distancia no es posible tener un juicio fundado sobre los merecimientos de sus colegas, pero sí, basado en sus recuerdos e impresiones, lamentaba que no se hubiera otorgado en vida a Sergio Ortega.

También comentó sobre la gran labor de chilenos en el exterior, como Gabriel Brncic o Alfonso Montecino, y se refirió a residentes en nuestro país como Hernán Ramírez, Alejandro Guarello, Eduardo Cáceres y José Miguel Candela. "Se dirá que los nombres son muchos pero, en realidad, la música ‘docta’, ‘seria’ o ‘de conciertos’ que se produce en Chile es de alta calidad y se produce en buena cantidad como para competir con dignidad en el mercado internacional. La tarea del jurado será, por estas razones, creo, difícil, y les deseo que les acompañen las mejores informaciones y el mejor criterio" escribió.

–Como usted puede ver carecía de informaciones suficientes sobre el excelente trabajo de Miguel Letelier –comenta ahora–. Lo he felicitado por su premio y estoy escribiendo sobre el caso algo para la Revista Musical Chilena. Por lo visto hay más colegas dignos de esta distinción que premios que otorgarles.

–¿Qué sintió cuando fue homenajeado, en abril de este año, por Cirilo Vila y una gran cantidad de músicos destacados en la Facultad de Música de la U. De Chile?
–La emoción que experimenté entonces me acompaña cada vez que recuerdo ese acto que me hubiese gustado presenciar. Siempre tomé en serio a mis estudiantes y los traté de acompañar con respeto y cariño en su camino de creadores.

–Vive hace décadas en Alemania. ¿Qué relación mantiene con Chile y los músicos chilenos? 
–Gracias al Internet mis relaciones con los músicos chilenos dentro y fuera de Chile se ha podido intensificar. Claro que todo esto no sustituye esa presencia que añoro. Recibo con frecuencia partituras y CDs, y a veces tengo el agrado de recibir visitas de colegas y amigos del terruño. Como he dicho, dada la distancia que nos separa, tengo una relación que sigue desarrollándose con el movimiento musical chileno, especialmente con colegas de las universidades que imparten enseñanza en composición. Tal vez no lo noten los colegas que viven en Chile pero, pese a todas las dificultades que puedan tener, hay allí un desarrollo pujante, un "boom" diría yo, en la creación musical.

www.gbecerra.scd.cl
www.pueblonuevo.cl

 

Al maestro con cariño

El compositor e investigador Federico Schumacher (1963), autor del estudio "La música electroacústica en Chile: 50 años" y curador del triple disco 50 años de música electroacústica en Chile (2006, Pueblo Nuevo / LAIM / Cech), fue el encargado de la producción ejecutiva y masterización de Gustavo Becerra-Schmidt: Obra electroacústica.

–Todo parte con mi trabajo sobre la electroacústica en Chile, y uno de los objetivos de esa investigación era realizar un archivo sonoro con la mayor cantidad de obras electroacústicas que se pudieran colectar –explica–. Me trasladé a su casa en Oldenburgo y allí digitalizamos todas las obras, que estaban básicamente en cintas de 3/4, arrumbadas desde hace más o menos veinte años en un sótano. La mayoría de la producción de Becerra y especialmente la que hizo en Alemania, en Chile no se había tocado nunca y de hecho la primera vez que se tocaron fue hace dos años, tres obras que restauré y que se pasaron el día de su cumpleaños en la Radio Beethoven.

–¿Cuál es la importancia de este trabajo?
–Gustavo Becerra es tal vez el principal compositor de la segunda mitad del siglo XX en Chile, formador de una generación importantísima de compositores. Una parte de su producción musical ha estado oculta, inédita, nunca tocadas muchas de ellas, y es una parte de nuestro patrimonio musical sonoro que ahora está a disposición de todo el mundo que quiera escucharlo. Entonces, evidentemente, es de primera dimensión, como que se editara el integral de la obra de un compositor en otros lugares. Es interesante el hecho de que sea en esta plataforma y que se haga por organizaciones o grupos de personas que están fuera de la academia, y que sin embargo están realizando el trabajo que debiera hacer la academia. En el fondo, este es un trabajo musicológico.

Lea un comentario del disco 50 años de música electroacústica en Chile acá

Y una entrevista a Federico Schumacher acá


 

El compositor, profesor y bajista José Miguel Candela (1968), que acaba de publicar junto al saxofonista cubano Miguel Villafruela el disco TTK 81 micropiezas para saxofón y electroacústica (2008, Pueblo Nuevo), considera como su formador a Gustavo Becerra-Schmidt, aunque lo conoció cuando ya terminaba sus estudios musicales. 

–Conocí a Gustavo Becerra cuando dictó un taller en 1993, al alero de la Universidad Católica, y me interesó su perspectiva de la música, que intenta desmarcarse de conceptos ligados por siglos al oficio, para examinar el fenómeno musical desde una perspectiva mucho más amplia, apoyado por herramientas que vienen de la ciencia, las humanidades. Eso a mi me convenció enormemente, me vino como anillo al dedo.

–¿Ciertos rasgos de su personalidad te atrajeron?
–Becerra es un personaje muy complejo, todo está muy bien articulado dentro de su personalidad, entonces esto que te cuento es parte de su personalidad, como lo es también su humor, un humor fantástico, que tiene que ver con lo mismo, con esta perspectiva de ver cualquier tipo de fenómeno, particularmente musical, desde una perspectiva amplia, que puede llegar a mostrarte el bosque muy fácilmente. Eso es muy atractivo y lo hace con una liviandad de carácter muy particular, con un humor muy propio nuestro, muy chileno. Lo otro interesante en él es que ni como compositor, musicólogo ni maestro se enmarca en un lugar determinado. Por  lo mismo él siempre habla de la música sin apellidos y eso es tremendamente atractivo y hace que todo tipo de músico quiera estar al lado suyo. Él te invita a ver las cosas de una manera mucho más general, y muy profunda. No conozco a nadie que haya estudiado con Gustavo Becerra y no haya quedado marcado. Es uno de los maestros de composición que más ha marcado a la música chilena, ya sea como padre o abuelo, incluso hasta bisabuelo a estas alturas. Es una persona muy querida.

www.candela.scd.cl

Lea una entrevista a José Miguel Candela y otros compositores acá