Martina Lecaros, siempre hay una primera vez
La señorita canta el soul
Para cuando partió escribiendo sus canciones era a lo más una preadolescente. La cantante pertenece a la famosa familia de músicos de apellido Lecaros, activos animadores de la escena del jazz local, pero Martina escogió un camino propio que la ubicó en la música soul. "A lo mejor ahora estoy evitando la realidad y al mismo tiempo siento que terminaré en el jazz". De ese tipo de sensaciones se nutre el autobiográfico Sintiendo, su reciente debut en el disco.

Iñigo Díaz | fotos: A. Insunza, J. Romero, P. Albarracín, P. Alegría, L. Rey y F. Hoffemberg


El gran teatro del Centro Cultural Matucana 100 fue en octubre de 2008 el escenario de un concierto multitudinario. No sólo en las aposentadurías. Sobre la tarima también hubo un cónclave de músicos que acompañaron el estreno de la cantante Nené Lecaros y su disco de canciones autorales Meus filhos (2008). Allí arriba estaba lleno de músicos de apellido Lecaros, partiendo por los tres hermanos mayores jazzistas: Roberto Lecaros (violín), Mario Lecaros (teclados) y Pablo Lecaros (bajo). Y entre otros Lecaros con nombres como Roberto Carlos, Félix o Christian, en los micrófonos de apoyo estaba la joven Martina.
 
Su nombre es Martina Valenzuela Lecaros, pero adoptó el apellido Lecaros como nombre artístico (Nené Lecaros es su madre), y así quedó estampado en su primer disco, recién editado: Sintiendo. Autora, compositora, cantante y guitarrista, también es colaboradora de diversos músicos locales, entre ellos su propia madre, para quien cantó en una rapidísima vocalización jazzística titulada "Mousse de chocolate".




–Me encantó estar en su disco. Su título, Meus filhos, significa Mis hijos. Ella me enseñó a escuchar música soul, Stevie Wonder, mientras que mi papá venía de tocar el bajo en una banda funk. Pero mi mamá no fue mi profesora de canto. Me enseñó La, Mi, Re en la guitarra y después yo seguí sola.
 
–¿Y de todos los Lecaros que hay en el mapa no tomaste a ninguno como maestro?
–Ninguno formalmente, pero el hecho de vivir en una familia Lecaros y de ir desde chica a las reuniones donde se tocaba música todo el día es innegable. Hay un traspaso de ideas ahí. Yo no escucho jazz y para haber escrito un tema como "Mr. Felo says" (último tema del disco Sintiendo y profundamente jazzístico en su espíritu) tiene que haber información importante allí. (El bajista) Christian Gálvez o la (cantante) Francesca Ancarola me preguntaron de quién era ese standard. Y lo hice yo. No sé cómo ni cuándo. Pero ocurrió.
 
–¿Los Lecaros se fijaban en ti en esa época?
–No hay mucha cercanía musical con los jazzistas de la familia. Yo no hago jazz, entonces no me relacioné con ellos musicalmente. Más bien fui buscando mis propios grupos de pertenencia en la música: (el productor) Felo Foncea, (el bajista) Roberto Trujillo y (el pianista) Jorge Vera fueron los primeros que conocí. Son músicos que están en otro circuito. Además pienso que inconciente o deliberadamente quise tomar un camino distinto al que seguía el resto de mi familia. Me quería destacar por otra cosa. Llegar y hacer jazz no es así de fácil, es otro lenguaje. Yo no sé si estaba preparada. Improvisar jazz es muy distinto a improvisar soul.




–El soul es una música prestada. ¿Qué tratamiento le estás dando?
–Mi mamá escuchaba soul y mi papá tocaba funk. Soul y funk tienen una misma raíz. En un momento yo me puse a escuchar bossa nova. Pura bossa nova. A la larga todas esas influencias están en mis canciones, en una fusión de estilos muy personal y con letras en castellano sobre mis experiencias. En el momento en que me puse a escuchar bossa nova la música me empezó a sonar distinto. Entonces me puse a hacer canciones con más armonías. Eso fue como a los diecisiete años, porque yo escribí mi primera canción a los doce, una balada.
 
–¿Sobrevivió? ¿Cómo la analizas ahora?
–Está súper bien la estructura y es una canción podría ser para La Feña (la cantante adolescente Denisse Rosenthal y su personaje televisivo). Es súper romántica, una balada pop. Nunca tuvo un título.
 
–¿Salió algo importante de la época en que comenzaste a escribir a partir de la bossa nova?
–De ahí salió "Sintiendo". Eso fue cuando yo tenía dieciocho y fue la canción que me condujo hacia el soul. Yo quería hacer un disco en esa época, tenía muchas cosas avanzadas de producción y canciones escritas. De hecho fue cuando grabé "Siete segundos", que también quedó en Sintiendo. Tenía dieciséis años. Era chica y ya tenía la ansiedad de grabar un disco. Pero por problemas entre la gente de la producción eso quedó en nada. Al menos la experiencia me llevó a conocer a esos músicos con los que toqué después: Jorge Vera o Roberto Trujillo.




–"Sintiendo" la presentaste como un single en MySpace.
–Es que fue súper importante porque además es representativa de esa época, 2002 ó 2003: yo era adolescente. Un día Pedro Foncea fue a mi casa porque era amigo de mi mamá y como yo era súper ansiosa me metí al medio y le canté "Melodía frágil". Él se sorprendió y me dijo que tenía ene influencias de Stevie Wonder. Yo no cachaba por qué pero después caí que cuando era niña en mi casa siempre sonaba Stevie.
 
–¿Cuál fue el siguiente paso?
–Me contacté con Felo Foncea. No tenía idea de quién era ni cuánto había hecho. Venía llegando de España y lo llamé por teléfono. Le dije, "hola, yo me llamo Martina, quería saber si podemos juntarnos porque me gustaría mostrarte mi música". Nos juntamos en su estudio y le canté "Nada es igual". Enganchó al tiro. Después me mostró un disco que nunca se editó: DJ Who presenta... Ahí había muchas producciones. Una era la canción de Los Tetas con Myriam Hernández. Era increíble. Ahí me di cuenta de que era la música que yo quería hacer. "Es todo lo que yo quiero".
 
–De esa época venían listas un grupo de primeras canciones.
–Estaban "Sintiendo", "Siete segundos", "Melodía frágil" y "Nada es igual". El resto nació en el transcurso de trabajo en el estudio con el Felo. Fue un proceso súper largo y entrabado, pero el beneficio fue que pude hacer mejores canciones que esas cuatro. Hice "Suele suceder" o "Déjalo fluir", que son importantes en el disco. En todo ese tiempo que tardó la gestación de Sintiendo fui creando. Y ya el último tema que hice fue "Mr. Felo says".




–¿En tu inclinación por el soul, qué tipo de cosas te interesaron?
–Nunca me fui a Aretha Franklin, por ejemplo. Recién ahora estoy escuchando a Etta James. Escuchaba soul más actual, pero ni siquiera Erykah Badu, ni siquiera D’Angelo. Escuchaba un soul bien pop: Charlie Wilson, Amel Larrieux o Dwele. Pero no es sólo soul lo que uno tiene que escuchar. Ahora tengo más de mil canciones en el iPod...
 
–¿Y Amy Winehouse?
–No. La encuentro buena pero no la escucho. Prefiero a Esperanza Spalding.
 
–Si estás alejada de ese soul, lo estás mucho más del jazz.
–¿Pero te digo algo? Yo siento y creo que irremediablemente el camino me va a ir llevando hacia el jazz en el futuro. Por eso creo que entre mis canciones apareció de la nada una composición como "Mr. Felo says". A lo mejor ahora estoy evitando la realidad y al mismo tiempo siento que para allá voy.
 
–¿El repertorio de Sintiendo se renovó después de tanto tiempo?
–Claro porque muchas canciones están escritas de la adolescencia. En esta épocas tampoco he parado de escribir. Estoy haciendo unas canciones más acústicas y cercanas al jazz y ahora pretendo hacer otro disco de soul que va a estar mezclado con hip-hop. De hecho en algunos ya estoy rapeando.




–¿Vas a cambiar al grupo con que tocas en vivo también?
–No, porque va a ser una mezcla. Quiero rapear pero también cantar. El resto de la banda yo creo que se va a mantener. Están Álvaro Severino (guitarra), Lautaro Quevedo (teclados), Esteban Fonseca (bajo), Ronald Báez (batería), a veces viene el Pedro Foncea (percusión) y Javiera Abuhfele y Afy (coros). Yo también toco la guitarra en algunos temas en los conciertos. Hay canciones, sobre todo las más nuevas, donde me tira mucho tocar la guitarra y no sólo cantar.
 
–¿El nuevo disco está sólo en las ganas o ya va avanzando?
–Está en maquetas. Tengo unas dieciocho canciones nuevas más o menos, lo que no es poco. Es que ha pasado mucho tiempo desde que partí con Sintiendo. Desde los dieciséis ya tenía "Siete segundos". Ahora tengo 24, pero no me chatea volver a cantarlas porque lo más importante es el concierto. Se produce una onda tan piola y rica con los músicos cuando estamos en vivo que no hay problemas. Los temas suenan ricos. Cuando pasa eso en el escenario está todo bien. Para mí la música se resuelve en el escenario.
 
–¿El público que va creciendo querrá oír la canción de una quinceañera?
–Hay gente de más de treinta años que me dice "Oye, eso es lo que me está pasando ahora". Eso ocurre con "Sintiendo", casi siempre. También con "Nada es igual" y con "Suele suceder". Aunque las temáticas son bien adolescentes, son canciones que creo que en un momento pueden traspasar la edad de la persona que está escuchando. El ejemplo más claro es "Siete segundos", que la hice hace mucho, mucho tiempo.




–Además del disco Sintiendo tienes un trabajo como colaboradora de otro proyectos...
–He estado en varios discos. Lo último que hice fue en el nuevo disco de De Kiruza (Música pa’l mundo, 2009), con una participación en coros para dos temas, "Amor puro" y "Tu cuerpo". Antes venía haciendo algunas cosas como un dueto con el Pedro Foncea para el disco de Octopus King (Cocktail, 2005), en la canción "Noches de insomnio". Es más o menos el mismo tiempo en que estábamos armando el Sintiendo. Estuve trabajando en el disco del cantante Daniel Donoso, que va a salir el próximo año. Ahí me llamaron para componer dos canciones.
 
–¿Entonces compones para otros cantantes?
–Se ha dado. Allí yo era la única mujer compositora, porque sólo estaban Quique Neira, Cote Foncea, Felo Foncea… y yo. Antes ya había probado como compositora. Incluso hicimos con Mariel un tema para la Kel Calderón, que salió en su disco (No molestar!, 2008). Se llamaba "Detesto". Nos llamó Gonzalo Yáñez, el productor del disco. Lo hicimos en veinte minutos, un poco riéndonos de nuestras vidas de adolescentes. Es el tema más rápido que hice en toda mi vida, pero súper es funcional para un disco pop. Buscamos una temática juvenil y con la Mariel dijimos "hagamos un tema de una niña a la que un compañero le recuerda mucho a un amigo que le gusta. Entonces lo detesta".
 
–Y entre medio trabajas en otro disco solista. ¿Sabes a quién vas a invitar a rapear?
–Estoy viendo a qué rapero invitar. Tal vez el Camilo (Castaldi, Tea Time), es el que más me gusta. Lo he visto varias veces pero no creo que él se acuerde de mí. Pero aún no lo tengo decidido. Puede ser él o puede ser otro. Incluso puede ser alguien de afuera.
 
–Estás pensando en grande...
–Siempre pienso en grande.
 
www.myspace.com/martinalecaros

 

Cuerpo y alma: Carito, K-réena y Celeste

Una generación de cantantes femeninas enraizadas con el soul proliferó desde distintos lados durante el segundo lustro de la década pasada. Desde los programas de televisión a las escuelas de música y desde las bandas independientes a la espontaneidad del barrio. Una de las primeras fue Nicole Andreu (alumna de Martina Lecaros), quien salió del concurso "Operación Triunfo" e hizo una prueba con su disco Afrodisíaco (2003). En el canal del lado estaban también las cantantes de "Rojo" que buscaron el R&B latino, como Bárbara Muñoz y Katherine Orellana. Desde la Escuela Moderna apareció Consuelo Schuster y desde Projazz la versátil Loretto Canales, quien además fue cantante del grupo acid jazz Júpiter Jack, al igual que Elisa Arteche, mientras que desde Canadá otra chilena puso su voz en el circuito. Su nombre es Mistysa y su hechizo es Macumba (2006). Pero aún hay más.
 
Carito Plaza, afrodisíaco de chocolate
Si el ex Los Tetas el cantante C-Funk tituló "Chocolate" a una de sus más sexuales canciones, entonces Carito Plaza (n. 1981, foto 1) llamó Sabor a chocolate a todo un disco. Fue publicado en 2009 y es el primero de su historia como solista después de cantar para el grupo de funk y hip-hop FunkReal y el grupo de acid jazz Ovolo. Y si de temáticas eróticas se trata, Carito Plaza no sólo tiene experiencia con canciones basadas en el soul latino como "Instinto animal", "Suave contacto" o el interludio tribal "Cacao", que es la materia prima para el afrodisíaco infalible. Lo hizo de mucho antes y de manera más directa, con líneas melódicas y gemidos en "Caliente", "Sexo caliente", "Penetra" y "Eleva tu orgasmo", todas del primer disco de FunkReal, Respeto por el funk (2003).
www.myspace.com/caritoplaza
 
K-réena, baile del barrio
Lo último que salió a la luz pública en torno a Katherine Macarena Contreras, la jovencita chilena detrás del pseudómico funky K-réena (n. 1986, foto 2), fue el estreno del videoclip de la canción "Rating", perteneciente a su disco debut, K-réena (2009) editado por el Sello Azul. Allí la cantante comparte la pantalla con el rapero Zaturno y realiza una crítica, a veces cifrada y a veces evidente, a la industria televisiva. La cantante ha puesto su acento musical en la puesta escénica de sus presentaciones, que incluyen cuerpos de baile y coreografías basadas en el street dance, robóticos y fracturados movimientos en staccato.
www.k-reena.com
 
Celeste Shaw, el ritmo y la poesía
Integrada a la Pedroband del saxofonista Pedro Villagra, Celeste Shaw (n. 1985, foto 3) alterna todas sus funciones vocales con la enseñanza de canto. Es intérprete solista, corista y profesora y aun cuando es la única de estas tres cantantes de raíz soul que no ha publicado sus canciones, antes de fin de año tendrá su primer disco en la mano. Sus letras pretenden superar lo que ella define como el "estilo canción" ("letras que simplemente suenan bien"), y la experiencia que le dejó el rap que cultivó en la adolescencia, le permite hoy maniobrar palabras con mayor elasticidad, construir imágenes y contar historias. Musicalmente, Celeste Shaw está conectada a la black music en todas sus formas, de modo que su próximo disco, aún sin título, tendrá diversas dosis de funk, soul, hip-hop, jazz y balada R&B.
www.myspace.com/celestemusica