Otoño

Al borde de la felicidad
(2005, Neurotyka)

Íñigo Díaz

En el espíritu de la austeridad, bastan dos acordes adentro de una canción para hacer una revolución en la plaza mayor. Todo depende de la fuerza con la que se entonen los himnos. El grupo Otoño es un oculto ejemplar en la sensible estética de los elementos simples, aunque siempre desde una posición en el bajo perfil de la voz susurrante y el pequeño espacio.

Desde sus orígenes fue un dúo, aunque un dúo sumamente particular. De los dos músicos que lo formaron hace seis años, sólo uno figuraba realmente como "miembro de la banda". Marcelo Núñez tocaba la guitarra y cantaba melancólicas canciones cuyas letras pertenecían a su compañero, Enrique Moraga. Se cuenta que Moraga apareció en esos tiempos de actuaciones en el ya precario circuito de living de casas de amigos, únicamente como autor. Luego se integró al escenario de una manera más concreta, junto con otros colaboradores que merodeaban el círculo del programa radial "Super 45". Arturo Figueroa (Termita) hizo apoyo en producción y grabación, y Walter Roblero (Congelador) y Carlos Reinoso (Mostro) se sumaron a las actuaciones de Otoño, reorganizando además esa riqueza notoria en la materia prima de las composiciones de Moraga-Núñez, poéticas y tristes, tal como dicta la norma de la canción "sadcore".

A esta altura, Al borde de la felicidad ya es una suerte de documento otoñal. Porque el grupo grabó estas canciones en una casa-estudio entre 2002 y 2003, y para cuando el disco salió, dos años más tarde, la mayoría de los miembros de la banda operativa ya no estaba a bordo. Es su primer trabajo después de un apronte informal que se llamó Otoño, y aquí casi todo responde a esa época de mucha fragilidad musical, desde los textos hasta las interpretaciones vocales de piezas como "Día gris" y "Poco a poco" (y en ocasiones sin llegar a la afinación, como en "Todo lo perdido"). Esos dos acordes y las capas de cuerdas amplificadas (como en el segundo aire de "Al borde de la felicidad") vuelven a construir atmósferas sónicas casi heroicas, en este caso descriptivas de la baja fidelidad y del estado de introspección. No es fácil salir bien parado después de una pasada de Al borde de la felicidad. Los estudios estadísticos confirman que el suicidio juvenil crece en primavera, porque todo florece menos el depresivo. La duda es si en otoño realmente se puede llegar a ser feliz.

Temas: . Poco a poco. 2. Donde los autos no pueden llegar. 3. Radiografía. 4. Día gris. 5. En invierno. 6. Otro buen día. 7. Todo lo perdido. 8. Interior. 9. Quimioterapia. 10. Al borde de la felicidad.

Músicos: Marcelo Núñez (voz, guitarra, teclados y bajo), Enrique Moraga (guitarra), Walter Roblero (bajo y percusión), Carlos Reinoso (percusión, bajo, guitarra y voz), Rodrigo Mardones (teclados), Crist. Allendes (guitarra), Christian Gallardo (bajo).

www.neurotyka.cl



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