Santos y Alfonso Rubio, Osvaldo Ulloa y Juan Pérez

Guitarroneros de Pirque
(2007, edición independiente)

Verónica San Juan

En 1980 dos de estos cantores, uno avezado y uno todavía aprendiz, los hermanos Santos y Alfonso Rubio, subieron la paya por primera vez en años a escenarios de teatros y festivales chilenos como parte de la Agrupación Críspulo Gándara, junto a Piojo Salinas, Jorge Yáñez y Pedro Yáñez. Siete años antes, el mayor de los dos hermanos, Santos Daladier Rubio Morales, fue uno de los guitarroneros que tocaron en el último disco publicado por Víctor Jara antes de ser asesinado por militares en 1973, el picaresco Canto por travesura (1972, Dicap). En la década anterior, de hombres como éstos llegó a aprender Violeta Parra el arte del guitarrón y el canto popular a Pirque, ese pueblo al sur de Santiago, cruzada la ribera del río Maipo. Fueron cantores como Emilio Lobos y el aún activo Manuel Saavedra los que le enseñaron, pero bien pudieron haber sido también Juan Pérez Ibarra y el veterano Osvaldo Chosto Ulloa, dos protagonistas más de este disco. Porque más allá de estos y otros nombres propios, Guitarroneros de Pirque es sobre todo el más nuevo eslabón a la fecha de una tradición centenaria en torno a ese instrumento endémico chileno.

Osvaldo Ulloa, Santos Rubio, Juan Pérez Ibarra y Alfonso Rubio, del mayor al menor, son los cultores reunidos aquí. Todos pircanos y todos diestros en el guitarrón, instrumento de 25 cuerdas usado para las disciplinas del canto a lo divino y el canto a lo humano, incluidas en este último las payas. Es así como Chosto Ulloa lanza aún más atrás la historia, a milenios atrás, cuando en el nombre de Adán y del Apocalipsis entona dos versos a lo divino que llegan a transformarse en un ritual bíblico de solemnidad rústica y profunda. Ahí desfila entonces toda la genealogía de cantores a lo divino que ha dado Pirque a lo largo de años y décadas de novenas, vigilias y velorios de angelitos, y que se remonta a los padres y abuelos de estos hombres. Pero también está un repertorio de tonadas, cuecas y valses que enriquece el espectro musical de los cantores, duchos además en el canto terrenal, y en especial Juan Pérez, uno de los más comprometidos cantores a lo divino chilenos, sorprende con una cueca de su autoría y un vals pircano.

El canto a lo poeta, expresión de la que el guitarrón forma parte integral, es una de las expresiones más valiosas de la tradición oral chilena, y Guitarroneros de Pirque se suma a la selecta discoteca que existe en torno a ella. El valor agregado del disco está además en el tratamiento que recibe esta tradición por parte de un grupo de músicos invitados, que incorporan nuevas sonoridades al resultado sin quitarle naturalidad. Gonzalo Henríquez, integrante del grupo de rock y poesía González & los Asistentes, no sólo es el gestor del álbum sino además participa como percusionista ocasional, del mismo modo en que su hermano Álvaro Henríquez, de Los Tres, toca el armonio en uno de los versos a lo divino. Más constante es la presencia de los músicos Joselo Oses y Rodolfo Henríquez, que provienen de rumbos cuequeros pero prueban aquí la aptitud y el respeto para acoplar acordeones, armonio y guitarra a estos guitarroneros, y para completar un diálogo enriquecedor entre dos tradiciones musicales preciosas.

Temas: 1. Una niña sentada en la arena. 2. Versos por José. 3. Valle de amores. 4. Tenerme en tu corazón. 5. Versos por Adán. 6. Déjame que te quiera. 7. Arráncame el corazón. 8. Versos por Apocalipsis. 9. Melodía.

Músicos: Músicos: Osvaldo Ulloa (voz y guitarrón), Santos Rubio (voz, rabel y guitarra), Juan Pérez Ibarra (voz, guitarrón y guitarra), Alfonso Rubio (voz, guitarrón). Invitados: José Oses (armonio, acordeón y guitarra), Rodolfo Henríquez (acordeón), Álvaro Henríquez (armonio), Gonzalo Henríquez (percusión y producción).

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