Tiempo de la cosecha

Ernesto Holman
Sábado 17 de junio, El Huerto
Entrada libre

Íñigo Díaz

La canción más recordada y popular de Congreso en Viaje por la cresta del mundo (1981) es "Hijo del sol luminoso". Y la más ajustada a la figura de Ernesto Holman frente al bajo fretless es la propia "Viaje por la cresta del mundo", con su línea tan clara y su narrativo solo. Pero en 2006 Ernesto Holman elige otra canción, escondida en ese clásico álbum, para regresar a sus años de militancia en Congreso. "Hijo del diluvio" aborda temáticas sobre la cultura originaria y según reconoce el propio ex bajista, fue a través de esta canción (asignada a Joe Vasconcellos y Sergio Tilo González) que se acercó por primera vez al mundo mapuche. Una semilla en el huerto de la casa de Holman a los pies del cerro Pochoco, en el Arrayán.

La melodía de ataque en "Hijo del diluvio" aparece nuevamente, ahora en su bajo activo de seis cuerdas, punta de lanza del trío eléctrico junto al bajista Rodrigo Herrera y al baterista Axel Retamal. Hace tiempo que Holman está interesado en la cosmovisión ancestral mapuche. Incluso pertenece a una comunidad llamada Kallfulikán. Y esta noche, entre los comensales de El Huerto —un conocido espacio gastronómico en Providencia donde todo tiene que ser orgánico y muy saludable— se manifiesta como un mapuche del futuro, con computadores, instrumentos electrónicos y sistemas midi. La pieza lleva dedicatoria: "A Kallfulikán". Tiene vocalizaciones en cánticos que podrían pasar por sacerdotales y luego una demoledora ofensiva de beats de la música mapuche tratados desde la banda de rock sin guitarra eléctrica.

Tal vez sea Holman demasiado hippie, incluso para los mismos habitués de El Huerto. Algunos de ellos se miran sorprendidos cuando percute un tarro con semillas que aún conserva su etiqueta. Pero el músico mantiene la concentración a ojos cerrados porque no busca discursos visuales sino sonoros. Luego ataca con habilidad la vasija que llama metawe ("jarrón de greda", en mapudungún). No es un instrumento originario, aunque Holman le dio un carácter mestizo y lo utiliza así para un notable set de golpes y toques llamado "Metawe".

Dos piezas finales terminan con las dudas del comienzo entre los miembros del grupo y las fallas de sonido: "Al vuelo del ñamco", donde el bajo opera como una guitarra, con acordes y arpegios, y "Acuecado", con la que Holman saca de cierto letargo al público y lo lleva al trote en 6/8, con palmas y chiflidos. El restorán se desordena, por fin, durante un breve lapso con estas composiciones incluidas en los discos Ñamco (2003) y Al vuelo de ñamco (2005). "Ñamco" es el animal totémico que escogió: el águila que veía volar todas las mañanas cerca de la cumbre del Pochoco, desde el mismo huerto donde hoy Holman cosecha lo que sembró el día que los músicos de Congreso le mostraron una canción llamada "Hijo del diluvio".

Foto: Camila Kirberg

www.ernestoholman.scd.cl

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