La improvisación no tiene límites

Sesiones litorales: Felipe Araya, Luis "Toto" Álvarez y Fernando Godoy
Espacio G, jueves 10 de marzo
Gratis

Luis Felipe Saavedra

Un baterista que no golpea su platillo, sino que lo toma con ambas manos para sobajear el paño del timbal; un guitarrista que no pulsa las cuerdas, sino que las frota con una cinta magnética; y un operador electrónico que perillea durante media hora una máquina hecha por él mismo. La música experimental permite de todo, y uno de sus procedimientos más comunes es, justamente, evitar lo común, lo lógico, desde la armonía, el ritmo y la melodía como los entendemos tradicionalmente, hasta la interpretación de los instrumentos de maneras novedosas, impensables.

Se trata de expandir los límites de los instrumentos y del sonido mismo, pero la música experimental, académica o informal, va más allá y se plantea desafíos tan interesantes como diluir la frontera entre músico y auditor, o entre escenario y audiencia. Por eso, es natural que los experimentos sonoros no se den en salas de conciertos, sino que en lugares asociados al arte de vanguardia, como esta misma noche en la galería Espacio G de Valparaíso, ubicada en un pasaje del cerro Concepción. Hoy se inaugura el proyecto Múltiplo, sobre arte reproducible, en serie (serigrafía, fotocopias y todo tipo de impresos), y aunque no es raro que lugares como éste se presten para tales eventos, la improvisación de hoy entre tres músicos con trayectoria en estos menesteres da cuenta de un fenómeno si no creciente, a lo menos permanente.

El baterista valdiviano Felipe Araya, autor del disco Solo (2010) y con experiencia en sesiones de música libre en Chile y Europa, y el guitarrista viñamarino Luis "Toto" Álvarez (en la foto), agitador permanente de la música improvisada local, con decenas de registros, colaboraciones internacionales y participaciones en festivales, montan hoy las "Sesiones litorales", un diálogo  entre músicos que viven a la orilla del mar al que se sumó a última hora el porteño Fernando Godoy, miembro del Ensamble Tárabust y organizador del festival de arte sonoro Tsonami. Esta formación ocasional, efímera como casi todas las que se dan en la escena de improvisación libre, se entiende tan bien que no necesitan subir los decibeles ni apurar los clímax, una muletilla habitual entre ruidistas sin sensibilidad. En cambio, respetan los silencios y espacios para que se distinga el atractivo uso de la batería intervenida de Araya, que saca tonos y drones de sus instrumentos, usa macetas, varillas o cualquier cachivache para percutir, azota los platillos o marca pulsos con campanillas, mientras Toto Álvarez se muestra especialmente medido en sus intervenciones, bien frotando las cuerdas con un arco, bien manipulando un multiefecto para crear ambientes que Fernando Godoy densifica y pone en conflicto con su generador de tonos artesanal.

Lo que acaba de suceder aquí es irrepetible, pero sesiones como ésta se multiplican, y la creatividad para montarlas va en aumento. Sólo un par de ejemplos: con motivo de la visita del compositor suizo Manfred Werder a Chile, los colectivos alaRECS, arsomnis e invitados ejecutaron partituras  experimentales en varios lugares cercanos a la Quinta Normal el miércoles y el viernes doce horas de música sin interrupción en la Galería AFA de Santiago, para finalizar hoy martes con un recorrido similar, pero ahora por los cerros de Valparaíso. Y el sábado pasado se concretó una nueva fecha de las "Living sessions": jornadas de improvisación electroacústica en livings de las casas de los mismos músicos. No se trata sólo de lo que suena, ni cómo se toca, sino también dónde lo escuchamos: en una galería de arte, en la calle o en un cerro con vista al mar, al parecer no existen los límites.

www.myspace.com/farayasonoro
www.silenciototo.cl
www.tsonami.cl

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