Un regreso con historia

Zurdaka | Amigo Imaginario | Julius Popper | La Romería de Santa Fortuna | Santos Dumont
Teatro de la Universidad de Concepción, domingo 27 de julio
$5.000, estudiantes $3.000

Álvaro Peña

Hace mucho tiempo se esperaba una iniciativa de rock con acompañamiento sinfónico en Concepción. Por un lado es una zona donde han proliferado las orquestas juveniles, y la orquesta de la Universidad de Concepción se destaca a nivel nacional por su rescate de la música chilena con conciertos basados en la obra de Víctor Jara y Violeta Parra. Por otro lado existe la idea de que se trata de una urbe con tradición rockera, lo que podría tener injerencia en la gran cantidad de bandas que tocan cada fin de semana.

Concepción era el lugar ideal para que ambos mundos se juntaran, lo que finalmente sucedió el domingo, con Santos Dumont como centro por primera vez después de la separación de ese grupo en 2002. Coincidieron el regreso desde México del guitarrista Mairicio Melo, la libre disposición del vocalista Julián Peña tras la disolución de Casanova y la próxima reedición del disco Similia similibus (1999, Fusión), producida por el baterista Iván Molina y beneficiada con recursos del Fondo de la Música. Estaba todo listo para el regreso, y qué mejor que hacerlo en casa, en el concierto Rock Orquestado del domingo último en el Teatro de la Universidad de Concepción.

Allí el regreso de Santos Dumont fue sólo la guinda de una torta saboreada por cerca de novecientas personas que llenaron la sala. Acompañados por dieciséis músicos de la Orquesta Juvenil de San Pedro de la Paz, bajo la dirección de Jorge Inzunza y con arreglos de Raúl Morales, se oyeron temas de raíz latinoamericana con Zurdaka, pop de tintes británicos con Amigo Imaginario y los dos momentos de mayor algarabía con Julius Popper y La Romería de Santa Fortuna, la banda que más provecho sacó a la orquesta. Luego, el ambiente estaba listo para volver a escuchar a uno de los grupos más recordados del rock penquista de mediados de los 90s. Con los acordes de “Bajo el volcán” se reactivaron los sones de clara influencia anglo, folk y psicodelia que transitan por el repertorio de los Santos Dumont.

El cantante Julián Peña se notó cómodo retomando su papel en el grupo. Después de todo hay una clara conexión lírica y sonora con su posterior trabajo en Casanova. Iván Molina, por su parte, brindó una base férrea y abierta a la constante exploración del guitarrista Mauricio Melo. Tras brillar con "Una mujer dentro de un pez", Peña cedió el micrófono al bajista Alberto Rojas en el dulzón tema en inglés "Miranda", del disco Un día en el ático (1995, EMI), para luego finalizar con "Ayer", una de las canciones más recordadas de la banda.

Los arreglos sinfónicos encajaron de maravilla con una propuesta que exuda britpop sin abandonar sus raíces sesenteras; regalando a la banda un sonido que se asomaba tímidamente en la última edición de Similia similibus y que  no debería perderse en las siguientes etapas del proyecto discográfico. En cuanto a la performance en vivo, Santos Dumont demostró todo su oficio cuando respondieron al bis con "110 kilómetros" y "Mirror me smiles", esta vez con los jóvenes de la orquesta como espectadores y los experimentados rockeros con más espacio para la improvisación y la estridencia.
 
En suma fue un regreso ameno, en casa, y compartiendo con músicos amigos que hoy siguen aquella senda trazada en los años '90. Un retorno con historia que tendrá una nueva cita este viernes en La Batuta para la despedida del programa radial "Adictos al ruido". Allí, además de Santos Dumont, estarán Sergio Lagos, La Romería de Santa Fortuna e Inicia, otra de las tantas bandas penquistas que están dando que hablar en el sur de Chile.

Foto: Francisco Tapia / www.adictosalruido.com

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