Acá hay algo que va a explotar

Dënver | Duobit | El Sueño de la Casa Propia
Ex-Trifulka, viernes 11 de enero
$1.000 y $2.000

Felipe Mardones Vegas

Juntar diferentes proyectos musicales en un mismo evento puede resultar peligroso. Hacer que cuajen, algo engorroso. Que al final resulte, una proeza. O ni tanto. Todo depende  de la calidad de las propuestas y de la capacidad del recinto, el buen sonido, el público, etc. El sello Neurotyka acostumbra jugársela por tocatas de este tipo, combinando diferentes bandas en un mismo escenario. En esta oportunidad las buenas intenciones de los grupos se vieron opacadas por un mal sonido, lo que contrastó con un vasto y excitado público.

Sin ser la Ex-Trifulka el peor de los lugares para presentarse en la capital, tampoco es de los mejores. Su remodelación y el escenario, aunque dotado de mucho cablerío y equipamiento, aún andan a medio camino.  Ante eso, las bandas que se reunieron en este convite supieron salir adelante y superar los desperfectos. El Sueño de la Casa Propia abrió la noche con la figura de José Cerda, sus audífonos y el tablero de sonido. A los pocos minutos ya se podía concluir que su proyecto se perfila con un sonido propio, característico. Su ruidosa IDM engancha en los primeros temas de una presentación  limpia,  dulce y en segundos salpicada de los ruidos que tan bien le sientan. El único pecado de la puesta en escena es dilatar demasiado sus intervenciones. Ante eso, el acierto de María Perlita en la canción "Bounce" es innegable. Música, voz y letra dan señas de una dupla bastante adelantada y que podría crear buenísimas canciones en el futuro.

Tras la propuesta electrónica de Cerda, subió al escenario María Perlita, esta vez como Daniela Jordán.  Junto a Víctor Mahana forman Duobit, pareja con un sonido tan noventero como popero, ordenado en las funciones de tecladista/vocalista y guitarrista/bajista. Las bases suenan bien, pero las canciones no terminan de arrancar. De todos modos, la postura de Daniela Jordán en el escenario es reconocida y el color sexy que su voz adquiere en estas canciones es un registro que se agradece. Lamentablemente, temas como "La montaña" o la hermosa "Ven" se vieron arruinadas por un enorme defecto de sonido que casi los obliga a abandonar el escenario. "Acá hay algo que va a explotar", dijo Daniela Jordán, medio en broma, medio en serio. Al rato debieron salir, habiendo tocado todas las canciones, acompañados por una gran cantidad de público, pero oscurecidos por una mala jugada sonora. Sin duda, no fue la mejor manera de conocerlos en vivo.

A los minutos Dënver ya se apoderaban de teclados y guitarras para dar el play a la base de "Corazón estacional". Los de San Felipe sonaron más firmes que en su última presentación en la Ex-Trifulka, lo que hizo disfrutar mucho más de su sonido. Esta vez aprovecharon para presentar la nueva versión de "Andén 6", single de su futuro disco Totoral. La canción suena mucho mejor ahora y se convierte en una marca registrada del dúo. Con "Miedo a toparme contigo" sucede lo mismo: tema lleno de clichés, pero que demuestra lo mejor que pueden hacer juntos.

La presentación mezcló conocidos cortes como "Los últimos veranos" y otros nuevos como "Torneo local". Es notorio el esfuerzo de Milton Mahan por recoger lo mejor que ha escuchado del pop de los ochentas-noventas para sumarle el azúcar de la música popular en español. El resultado podría pulirse más, pues las canciones antiguas son las que siguen brillando. "Andén 6" es un buen ejemplo y es el perfecto anuncio de lo que puede venir en el futuro. A su salida, fueron mini ovacionados por la considerable cantidad de fans que coreaban sus temas y bailaba con sus bases. Ese fue el ánimo final, surgido de las canciones poperas de Dënver, del coraje de Duobit y del talento de El Sueño de la Casa Propia. Todos entregando diferentes sonidos y diferentes matices para que el espectáculo lograra funcionar. Y al final les funcionó. 

Foto: Hixaga

www.neurotika.org

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