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Solidaridad, Igualdad, Autogestión y Libertad
Infiel, Sin Fronteras, KAS, Punkora, Malgobierno y Asto Pituak
Bar La Gota, sábado 15 de septiembre
$4.000 + CD
Jordi Berenguer
Horst Stowasser, en su texto "Proyecto A" del libro "La utopía es posible", señala que el sueño anarquista siempre intentó convertir el trabajo en un juego creativo, convertir la vida en felicidad, ganarse la vida divirtiéndose y "hacer política" dando ejemplos y creando experiencias vividas. Bajo esa premisa vender pan puede ser tan político como vender un periódico anarquista, o en este caso hacer un festival donde confluyen estas mismas expresiones y se enriquecen con otras más. Por eso la actuación de estos distintos grupos y la idea que conlleva la actividad completa es una de riqueza y esperanzadora posibilidad, y una clara demostración de lo que plantea el autor alemán.
Lo señalado se concreta en diversas expresiones, que en este caso tienen como centro la música de seis bandas de hardcore punk, expuesta con pequeños matices que muestran una sola unidad. Idea, esta última, que se refleja en el compartir instrumentos. Sin Fronteras, grupo de Valparaíso, prestó sus guitarras para que los serenenses de KAS pudieran seguir tocando. Los invitados de Asto Pituak, originarios de Iruñea, País Vasco, tocaron con los equipos de los locales Punkora y Malgobierno. Todos utilizaron la misma batería, salvo algunos cambios de platillos. Infiel puso su sonido, lleno de chillidos y ruidos roncos, sin importar que fueran los primeros en romper la espera ni que los asistentes, que fueron llenando el local, estuvieran recién ingresando. Paralelamente, aunque tal vez no sea la mejor palabra, una feria de productos elaborados por pequeños colectivos como el sello Masapunk ya funcionaba en una sala contigua y para aquellos con hambre había panes con productos vegetarianos y publicaciones, periódicos, parches, libros, discos y poleras.
Los Asto Pituak pintaban un lienzo en la misma sala de la feria. KAS colgaban su bandera en la otra pared disponible. Los músicos de Punkora y Malgobierno cortaban y vendían las últimas entradas. Sin Fronteras ya tocaba los primeros acordes, con su vocalista instalado en la pista, tal como quisieron hacerlo más tarde los de Asto Pituak, pero luego sería imposible. No quedaba ni pista, ni escenario disponible. Todo eran una gran masa que saltaba o coreaba las canciones. Lo mismo sucedió a Punkora o Malgobierno, quienes desplegaron un recorrido por parte de todo su repertorio. Algo que KAS ya había abordado minutos antes.
Las ideas son las mismas. Son las que comparten los asistentes, también. La expresión es un poco diversa. Un punk más o menos puro en algunos casos, un poco de ska, una mezcla de hardcore o de rock en uno que otro tema, pero todos tocan por una o desde una idea. Todos somos nuestros iguales. No importa si estoy arriba o abajo de un escenario. No importa si soy un poco más viejo. Si importa si me caigo y varias manos solidarias me apoyan para volver a bailar. Sí importa que mi voz se escuche y pueda llamar a una protesta contra el rodeo en Til Til o que alguien del público tome un micrófono, cante un tema, que luego la mayoría lo siga cantando.
Mucha actitud, muchas ganas de tocar e interpretar. Y también de decir y sentirse interpretado. Cada letra, cada intervención es una suma, un paso adelante, pero no sólo pensando en tener la opción de seguir sonando y aportando, sino de pensar en los que vendrán, en los que tras casi treinta años de punk aún le siguen dando vida, una vida para los que están presos, para los que no tienen tierra, para los que tiene unos pocos años y ya escuchan –en vivo– los primeros acordes de esas guitarras que cortan repetidamente sus cuerdas, esos bajos con un par de notas básicas o esas cajas, platillos y tambores que resuenan fuerte en los oídos. Las ideas podrán ser muchas, pero se resumen en seguir tocando para llegar a cada rincón del territorio, y en los próximos diez, veinte o treinta años, crear una vasta cultura libertaria, no ya en espacios acotados, sino en cada una de nuestras actividades cotidianas.
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